viernes, 8 de marzo de 2013
Editorial
Editorial del CCPPM
PLACIDO ADORMECIMIENTO.
“Hemos ganado la guerra interna pero en los sumarios de la historia se escribirá que la hemos perdido”
Los mandos militares de ayer y de hoy hemos descuidado asuntos de gran prioridad y que serán definitivos en nuestro futuro institucional, familiar y personal, al igual que nuestro papel ante la sociedad.
Las prioridades laborales, las operaciones periódicas y los innumerables quehaceres diarios, propios de la actividad castrense, hacen que el mando militar no esté atento, alerta y preparándose sobre proyectos en los que debería estar avanzando u orientando para que ello se haga. Cuando despertemos de ese letargo involuntario podría ser demasiado tarde.
Actualmente existe un Centro de Memoria Histórica, establecimiento público del orden nacional, adscrito al Departamento para la Prosperidad Social (DPS), que tiene como objeto reunir y recuperar todo el material documental, testimonios orales y por cualquier otro medio, relativo a las violaciones de que trata el artículo 147 de la Ley de víctimas y restitución de Tierras. La información recogida será puesta a disposición de los interesados, de los investigadores y de los ciudadanos en general, para proporcionar y enriquecer el conocimiento de la historia política y social de Colombia. Este, es manejado por personas con capacidad indiscutible, pero con una ideología diferente a la que profesamos quienes pertenecemos a la Institución Militar en servicio activo o como parte de la reserva activa, quienes no nos hemos involucrado en ese centro, para que cada actividad, cada avance que allí se dé, sea avalado o aceptado como una verdad indiscutible de hechos que acaecieron en un momento dado en esta guerra interna que hoy vivimos.
Una vez superados los acuerdos que actualmente se discuten en la mesa en La Habana y cuando se surta la tercera fase de este proceso de paz, que corresponde a la verificación e implementación de los mismos, se dialogue del quinto punto VICTIMAS y se discuta sobre los puntos que se deriven de él, como son los Derechos humanos de las víctimas y la comisión de la verdad, la memoria histórica que se tendrá en cuenta es la que ese Centro haya establecido como tal, lo mismo que la que surgirá del CINEP (Centro de Investigación y Educación Popular) organización de reconocida y sesgada tendencia, en la que, no debe olvidarse, se gestó el grupo terrorista Autodefensa Obrera (ADO), quienes asesinaran al ex ministro de Gobierno Rafael Pardo Buelvas el 12 de septiembre de 1978.
La verdad que de allí surgirá, será la misma que siempre han presentado del país y sus Fuerzas Militares las organizaciones de izquierda extrema, cargada de motivaciones ideológicas, impregnada de odios y pasiones, con propósitos de vindicta y absolutamente parcializada. De allí nuestra preocupación y la importancia y urgencia de que el actual Mando Militar se concientice sobre la necesidad de involucrarse en las actividades de estos centros, para que cuando se recurra a esa Memoria Histórica, la verdad sea confiable, indiscutible y cierta.
Si se logra la firma de unos acuerdos que más adelante sean el camino para la construcción de una paz estable y duradera en el país, sin duda alguna la referencia que se tenga sobre la verdad de lo sucedido en la guerra interna, será parte fundamental para el futuro de las Fuerzas Militares y de todos sus integrantes, los que hoy están en servicio y los que, otrora, con orgullo pertenecimos a ellas.
Muy cercanos están los ejemplos de Argentina, Chile, Perú, Uruguay, Salvador y Guatemala, en donde la verdad que se presentó la elaboraron quienes eran sus enemigos, derrotados en la guerra y que fue la base de las condenas, muchas a perpetuidad, que les aplicaron los vencidos.
Cualquiera que fuera la razón de aquel descuido: falta de carácter, apatía, indolencia, negligencia o simples razones de conveniencia coyuntural, no encuentra justificación ni razonable explicación, frente a las consecuencias de perder en los escritorios de los negociadores lo que se había ganado en el campo de combate. Allí, además del honor y el orgullo de ser militar, se entregó a los terroristas y victimarios, lo que nunca conquistaron gallardamente. En algunos de aquellos países en que faltó, por lo menos, previsión para que no les impusieran una verdad distorsionada y vengativa, se perdieron hasta las garantías procesales, universalmente vigentes, amén de su prestigio, prestaciones laborales y tranquilidad.
Cabría aquí la arenga del Tribuno del Pueblo, José Acevedo y Gómez el 20 de julio de 1810, cuando invitaba a exigir el cabildo abierto: ¡Pueblo indolente: Si perdéis estos momentos de efervescencia y calor, si dejáis escapar esta ocasión única y feliz, antes de doce horas seréis tratados como insurgentes: ved los calabozos, los grillos y las cadenas que os esperan!
Invito a despertar de ese plácido adormecimiento y actuar de inmediato, ¡aún estamos a tiempo!
lunes, 28 de enero de 2013
Sagacidad de los negociadores de las FARC en la Habana.
Por: Mayor General Ricardo Rubianogroot Román.
Integrante del Centro Colombiano de Pensamiento
Político Militar.
El Presidente Santos acaba de
pronunciarse sobre la “reserva“ que debe
observarse en todo lo que se hable en la mesa de diálogo en
La Habana, la contraparte del Gobierno sentado en la mesa, hace caso omiso de
ello como parte de su perspicacia en este asunto.
Como es de público conocimiento,
y se ha divulgado ampliamente, una de las maniobras aprovechadas por las FARC
al aceptar este proceso, es la de manipular los resultados que se logren en la
mesa, buscando alcanzar políticamente lo que no consiguieron con el uso de la
fuerza.
La sagacidad de quienes están
sentados en la mesa, se vislumbra
claramente con estas acciones:
Obtener réditos ante la evidente
y notoria intención de lograr acuerdos por parte de la Presidencia.
Difundir con comunicados sucintos,
como los que pusieron en alerta a la Presidencia, asuntos tratados, tendencias o intenciones futuras de lo que
pretenden con estas conversaciones, con el fin único de que se conozca a todo
nivel, tanto en el país como por los organismos externos que siguen este
proceso, de tal manera que se labre el
camino y rumbo en forma lenta pero continua (estrategia comunista) del fin
último que persigue su plan estratégico; “calumniad, calumniad, que de la
calumnia algo queda”, recordemos que con el tiempo algo que se ha
difundido repetidamente y que tiene repercusión en varias instancias y niveles,
termina por ser aceptado o simplemente dado por cierto.
Hacer que la llamada Sociedad
Civil participe; para ello lograron concertar con el gobierno la creación de
una página web, en la que, supuestamente, cualquier ciudadano puede opinar y
dar su punto de vista sobre lo que se debería estudiar y tener en cuenta en
este proceso. El resultado de la creación de esta página ha sido la recepción
de incontables opiniones, infortunadamente, para quienes tenemos una vocación democrática,
prevalecen allí las ideas afines y siempre manejadas por los negociadores de las FARC, que al
final solo buscan en este proceso lograr
sus propósitos; precisamente esa página activada para ese fin, es uno de los mecanismos para que disimiles
ideas fluyan, pero, insisto, solo se entregan las de izquierda.
La insurgencia narcoterrorista
conoce esa debilidad y con viveza saca provecho de la indiferencia e indolencia
de los colombianos, que esperan que todo
llegue sin mayor esfuerzo, con la consabida justificación de que la responsabilidad
es de otros, del Gobierno por ejemplo, sin entender que somos todos quienes sufriremos
las consecuencias de lo que en La Habana se pacte.
jueves, 27 de diciembre de 2012
Maniobras Políticas de las FARC
Dentro de la famosa combinación
de formas de lucha, han surgido nuevas maniobras de las FARC en las
conversaciones de la Habana, como la de exigir,
insistentemente, la creación de espacios para estructurar la participación de
diferentes sectores de la población; la
denominada “sociedad civil” conformada por ONGs, universidades, gremios,
campesinos, estudiantes; todos ellos con una clara ideología de izquierda
radical. En dichos espacios se socializarán y concertarán todos los temas de la
agenda y sus conexos, para que de allí surjan las propuestas para la mesa de
negociación.
Como es conocido, esta iniciativa
fue aceptada por el gobierno y ya se han reunido más de treinta mesas
regionales y nacionales, solo para el tema agrario, las cuales llegaron a unas
conclusiones, enviadas en varios volúmenes a la mesa de negociación. A manera
de ejemplo, podemos citar el Foro “Ruta social Común por la Paz” realizado por la
Marcha Patriótica en la Universidad Nacional, los días 4,5 y 6 de diciembre del
2012 y el Foro Agrario los días 17,18 y 19 de diciembre pasado, evento que
rechazó FEDEGAN, por las razones explicadas ampliamente en la edición del El
Tiempo del jueves 20 de diciembre del 2012.
Dentro de este panorama, vemos que
el “Movimiento Bolivariano por una Nueva Colombia” y demás organizaciones
clandestinas, están empeñados a trabajar a fondo en su labor política legal y
soterrada. Es evidente que las FARC están manejando sus pretensiones con gran
habilidad, manipulando, hasta donde sea posible, cuanto foro o conferencia se
realice, para imponer sus criterios en las discusiones sobre las reformas. No
ahorrarán esfuerzo para desprestigiar permanentemente al gobierno y sus
instituciones, afirmando, como siempre lo han hecho, que la paz solo se logrará
después de realizar cambios sociales estructurales, dando así la razón a la
violencia y el terror al que han sometido a Colombia.
Otra maniobra de las FARC para dilatar el proceso
a su favor, ha sido la de utilizar al CICR para obligar a que las partes no se
levanten de la mesa sin haber llegado a un acuerdo de paz, con el fin de
hacerlo rehén del proceso, mientras que sostienen que no habrá reforma posible
sin un cambio de modelo económico, asunto que no quedó plasmado en los acuerdos
iniciales y que el gobierno no está dispuesto a negociar.
Por otra parte, su
acción política se concentrará en involucrar, a través de las minorías activas,
a la mayor cantidad de inconformes, aspirando que con el tiempo vayan
creciendo, hasta que logren un grupo de presión significativo, para que actúen
sobre las decisiones de los negociadores y así ganar, lenta pero constantemente,
mayor espacio político en el ámbito nacional e internacional.
Como van las cosas, la situación para el
gobierno será cada vez más complicada y estrecha. Como gestor de los diálogos,
se verá cada vez más prisionero del proceso, por el ritmo e iniciativa impuestos
por las FARC, hasta el punto que, en un momento dado, se podrá ver acorralado
por las presiones de aquella “sociedad civil” afín a las pretensiones de las
FARC. El gobierno conoce, desde hace décadas, de lo que adolece y lo que es
imperativo para mejorar las condiciones de vida de los colombianos, pero la
indiferencia, la corrupción y el desgreño administrativo lo tienen contra la
pared, hasta el punto de verse abocado a concertar reformas, con quienes han
sido los grandes depredadores del campo colombiano en los últimos cincuenta
años.
Para contrarrestar lo anteriormente expresado,
el gobierno deberá convocar a la unidad nacional, fijando sus propias
posiciones y defendiendo sin cuartel los principios que rigen la estructura
básica del Estado y sus instituciones y darle estricto cumplimiento a la agenda
propuesta en los preacuerdos pactados y plazos fijados, sin caer en las
veleidades que le impongan las FARC. Deberá reservarse el derecho de levantarse
de la mesa en el momento que considere que la negociación no avanza o que va
por el camino equivocado. Realizar como Estado, una ofensiva frontal contra la
corrupción, para darle vía a las importantes reformas sociales que están en
curso, antes de que sean usurpadas por las FARC.
Todos los colombianos reconocemos que serán bienvenidas
las reformas que sean necesarias, con el fin lograr una sociedad más
igualitaria, pero no como consecuencia de las presiones de la FARC y su aparato
político y mucho menos menoscabando los principios fundamentales de un estado
social de derecho y de nación democrática. Lo contrario resultaría a todas
luces deshonesto e injusto contra la
moral nacional.
CENTRO COLOMBIANO DE PENSAMIENTO
POLITICO MILTAR
sábado, 1 de diciembre de 2012
SÍMIL ENTRE LA
HABANA Y MANAGUA.
Por: Ricardo Rubianogroot Román
Centro Colombiano de Pensamiento Político-Militar
Por: Ricardo Rubianogroot Román
Centro Colombiano de Pensamiento Político-Militar
En
los Estados Unidos llaman “Black
Friday” (viernes negro) a la más
espectacular oportunidad de ventas de diferentes almacenes y locales
comerciales, como marco de la celebración del día de Acción de Gracias, pues se
dice que las ventas son tan exitosas que hacen que cualquier índice negativo en
ventas del año termina y, aparte de ello, es el preámbulo de más ventas
positivas por las festividades navideñas y de fin de año.
Para el país, en cambio, estos
días son muy tristes. El
fallo de la Corte Penal Internacional respecto del diferendo con Nicaragua, es
un hecho que ha despertado todo tipo de reacciones y en las conversaciones de
Paz el optimismo es moderado en lo que
se puede lograr, diría mejor hay pesimismo, al país lo ronda el “fantasma de la
desconfianza”. Desde el 19 de noviembre, hemos vivido no un “viernes negro”
sino una “semana negra”.
Guardan
cierta similitud los hechos y circunstancias de los casos que se desarrollan y
tienen relación con la Habana y Managua, podrían existir para los contradictores del Estado
Colombiano, un preámbulo de cosas positivas en el futuro como lo es el “Black
Friday” para los comerciantes estadounidenses.[1]
Puedo
mencionar inicialmente los intentos negativos y fracasos de varios Gobiernos en
los intentos por lograr la Paz y la aprobación de diferentes pretensiones de reclamantes y pretendientes
de nuestras aguas en el Caribe, errores que involucran Presidentes, Cancilleres,
supuestos expertos y negociadores, que permitieron la intervención, el manejo e
injerencia indebida de terceros en los asuntos internos y la participación de
ONG’s, Cortes y estrados internacionales en cuestiones que podrían solucionarse
sin permitir la indebida intervención externa.
Irracionalmente
y con argumentos baladíes, firmamos y nos inscribimos para formar parte de
cuanta organización internacional existe, sin medir los efectos y las graves secuelas
que dejan para el país los irresponsables actos y sin atender el ejemplo de
otros países, catalogados como desarrollados, que sí han medido las consecuencias
futuras para sus respectivos Estados y se han abstenido de vincularse, sin
dejarse llevar por supuestas conveniencias coyunturales.
Irresponsablemente
aceptamos la intervención de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para el
tema de Nicaragua y ahora, en las conversaciones de paz en La Habana y encubiertos
como participación ciudadana, del denominado Foro Agrario, organizado por la
misma dependencia que nos está arrebatando lo que nos pertenece y la
Universidad Nacional, de conocida tendencia. Desde ya, se vislumbran resultados
contradictorios, como consecuencia de la intromisión aceptada, ya que resulta
evidente que aquel se trata de una estrategia diseñada y dispuesta por Alfonso
Cano, cabecilla abatido de las FARC, como uno de los puntos del Plan Renacer,
situación tanto más grave, cuanto que es reconocida la tendencia y habilidad de
los organizadores del encuentro, por lo que resulta axiomático que, una vez más,
seremos víctimas de la tonta ingenuidad, característica de los gobiernos
populistas, que termina recorriendo el
camino que le traza la organización terrorista.
Legitimar
a los enemigos del Estado, sentándolos en igualdad de partes en la mesa de
negociaciones y aceptar negociar en la Corte Internacional de Justicia temas
que no tienen porque negociarse; así como permitir la propaganda y perder el
control como Gobierno de la difusión de la realidad nacional, admitiendo
apreciaciones incorrectas de otros países y otros pueblos, ha sido otro error y
rasgo distintivo en estos dos procesos.
Caer
en la ingenuidad por parte de nuestros Gobiernos
y de nuestros negociadores asumiendo que
la contraparte obrará con lealtad, sensatez y ecuanimidad; que habrá equilibrio
y ponderación en las decisiones de los jueces del litigio y/o de los garantes
del proceso de paz, o no defender de manera eficaz y apropiada al país en el litigio
de nuestras aguas territoriales en el Caribe, evitando así decisiones injustas
y no preparase adecuadamente para los retos de la paz, improvisar, no
prepararnos a fondo y analizar y considerar las consecuencias que se pueden
derivar de los acuerdos a los que se llegue para satisfacer a las partes, irresponsabilidad,
ignorancia y arrogancia, falta de consulta, es una constante en estos dos
procesos.
En
el tema de la conversaciones de paz se ve también la perversa estrategia de las
FARC, de encasillar al gobierno para impedirle levantarse de la mesa, al
pretender vincular mañosamente al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), un
ente que la mayoría de las veces se ha comprometido con las organizaciones de
izquierda, a quien se propone como un nuevo actor para que le colabore en esa
tarea, con interpretaciones acomodadas y malintencionadas de la Constitución y
la jurisprudencia de la Corte Constitucional para edificar falsas conclusiones
que buscan maniatar al Gobierno a su pretensión de alargar el proceso de paz
por varios años, en la misma forma como Nicaragua nos llevó a la CIJ, a la cual
acudimos a sabiendas de que sus fallos eran inapelables y que se darían dentro
de los parámetros de justicia, rectitud e imparcialidad tradicionales y no
manipulados y orientados por intereses espurios.
El
indolente pueblo colombiano, siempre
acostumbrado a que lo engañen y manipulen, manifestará su desacuerdo y sentará
su protesta enérgica y se convocaran marchas, manifestaciones airadas, nacionalismo
desafortunado, nos “calentaremos” de momento y el gobierno tomará medidas drásticas, hasta cuando un nuevo hecho
capture la atención de los medios de prensa y nos haga olvidar lo ocurrido;
esta administración nos tiene acostumbrados a ello cada vez que se cae en las
encuestas.
Todos
esto planteamientos y otros mas son similitudes en lo que ya sucedió en el caso
del litigio con Nicaragua y que se está presentando en alguna medida en Cuba
con el proceso de paz. Debemos, como dolientes de lo que sucede en el país, en
la medida que nos corresponde, alertar sobre “lo que no debería ser y fue y en
lo que no ha sido pero podrá ser”.
jueves, 22 de noviembre de 2012
Las hipótesis sobre los diálogos de
Cuba
Por: MG. Víctor Álvarez Vargas
Centro Colombiano de Pensamiento Político-militar
Para muchos analistas, el diálogo que ha iniciado
el gobierno con las FARC será un absoluto fracaso, y no les falta razones y
argumentos para creer en ello, experiencias como: Casa Verde, Caracas, Tlaxcala
y el Caguán, confirman su escepticismo. Como si esta experiencia fuera poca, las
conversaciones recientemente iniciadas, tuvieron un preámbulo desalentador en
la etapa exploratoria; visiones diametralmente opuestas sobre la agenda
acordada; las exageradas pretensiones de la guerrilla, puestas de manifiesto en
el discurso de Ivan Márquez en Oslo y en los comunicados y entrevistas concedidas
por sus negociadores.
Su discurso sigue siendo el mismo, pareciera que
pertenecen a un ejercito vencedor y por tal, se abrogan el derecho de imponer
sus condiciones, incluso de no entregar las armas y mucho menos desmovilizarse,
si el gobierno no hace las reformas que ellos aducen como causas de su
alzamiento en armas. Bajo estas circunstancias es muy poco probable que estos
diálogos lleguen a feliz término.
La intención de utilizar el dialogo como
estrategia no es asunto nuevo, lo ratificaron en la reunión efectuada con el
ELN el 2003, por lo menos así pensaban en esa época: “No será a través de los
diálogos que conquistemos el poder. Son una trinchera de combate y no un lugar
para entregar los principios revolucionarios. Son un espacio para hacer
política”.
“… Adelantamos los diálogos con el Gobierno como
parte del Plan Estratégico. Debemos analizar hasta dónde podremos avanzar
en el logro del objetivo de acuerdo a las circunstancias políticas y de
confrontación existentes, buscando que ante la opinión siempre quede clara nuestra voluntad por
encontrar salidas políticas, dejando en el estado terrorista la responsabilidad del
agotamiento de esa opción”. Pleno estado mayor central del 2000.
Sin embargo, la otra hipótesis, con un numero
considerable de seguidores dentro de los cuales me incluyo, creemos no con
menos argumentos, que toda la diatriba expuesta en la fase exploratoria, no es
mas que una estrategia para lavar su imagen y mostrar una vez mas sus “nobles
causas” que los llevaron a la violencia y de la cual se consideran sus
principales víctimas. Mientras tanto, fortalecerán su aparato político legal y
clandestino, mediante el manejo planeado de las masas, a través de la “Marcha
Patriótica” y el PC3. La posición será iniciar pidiendo mucho, para ir cediendo
a lo largo de los diálogos, con muestras de “buena voluntad”, como la que
acaban de hacer, y así irán ganando espacio político en el ámbito nacional e
internacional.
No podemos olvidar, que esta organización
criminal se ha caracterizado históricamente, por su capacidad adaptativa ante
las nuevas realidades que les impone la iniciativa del Estado. En el caso de
las FARC, la reingeniería tiene un nombre y
un momento, Alfonso Cano, quien asume el mando de las FARC después de la
desaparición de Manuel Marulanda Vélez a. Tiro Fijo, que como conocedor profundo de la política, decide
lanzar el “Plan Renacer en el año 2006”.
Esta hipótesis la sustentan las siguientes
razones:
Las FARC han sufrido en los últimos diez años
reveses militares nunca antes vistos, debido a la voluntad política del
gobierno y la eficacia de las Fuerzas Armadas, lo que los ha llevado a pensar,
que su larga lucha a través de la guerra armada, ha resultado estéril y que
tales circunstancias les indica que deben cambiar de esfuerzo hacia su
principal método de lucha: la acción política de masas. Así lo demuestra
apartes del Plan Renacer de Cano, donde afirmaba que era necesario hacer un
mayor énfasis en el “Movimiento Bolivariano por una Nueva Colombia” y el PC3.
El PC3 es un partido comunista ortodoxo de
carácter clandestino y compartimentado (tomado del sistema Chino-Vietnamita), pilar
en el desarrollo del plan estratégico de las FARC y de la urbanización del
conflicto. Se caracteriza por estar conformado mayoritariamente por
profesionales o cuadros políticos cualificados, al que el Estado no le ha
puesto mayor atención, esta es la hora, que no se conoce mayores detalles de
quienes son sus integrantes. Sus principales actividades son: la inteligencia
estratégica, la penetración e infiltración dentro del Estado, dirigir el
Movimiento Bolivariano, diseñar las propuestas y las políticas de las FARC y
propiciar la conformación del consejo patriótico.
“El Movimiento Bolivariano por una Nueva
Colombia”, representa para las FARC un escenario de construcción de legitimidad,
donde se pueden vincular todas las personas que cumplan con unos mínimos
requisitos, sus principales tareas son la organización, la movilización y la
propaganda.
Esta hipótesis esta reforzada por el
acercamiento y afinidad de este grupo terrorista con el presidente Chávez y los
hermanos Castro, quienes los han venido asesorando desde hace largo tiempo. Recordemos
que los mandatarios de Cuba y Venezuela han renovado su discurso, manifestando
que la toma del poder por las armas ha perdido vigencia.
Para mantener vivo el “Movimiento Bolivariano
por una Nueva Colombia” habrá que adaptarse a las nuevas circunstancias,
mientras tanto hay que sacar el mayor provecho posible de las negociaciones,
obligando al gobierno ha hacer reformas que les resulten provechosas para sus
fines políticos. Para las FARC su gran objetivo sigue y
seguirá siendo, la toma del poder, dando mayor énfasis en la forma de
lucha, que se adapte mejor a las circunstancias que se vivan en el momento,
esta es la versatilidad y capacidad de adaptación de las FARC a través de su
historia.
Si a lo anterior, le agregamos que el gobierno
les facilito y proporciono un “marco adecuado” con las concesiones ya conocidas
en la fase preparatoria, no fue difícil convencerlos de las ventajas que podrán
obtener si se acogen a un proceso de paz amplio y generoso, además de
prometerles un castigo ejemplar para los militares causantes de los “graves
delitos contra los derechos humanos”, como ya esta sucediendo.
Las FARC se dieron cuenta que están en el mejor
momento para aceptar un proceso de paz honroso, que los deja libres de pecado, y
así poder participar libremente en política legal, no sin antes decirle al país,
una y otra vez, las “causas que consideran”
que los llevaron a tomar las armas y sus propósitos “nobles” para
solucionar todos los problemas del país. Pero esto no lo harán hasta que no
perciban que su aparato político les garantice que el poder esta a su alcance.
Dejo este corto análisis a la consideración de los lectores, para que concluyan
con su experiencia y sentido común, cual de estas dos hipótesis será la
adoptada por las FARC, ante este incierto y confuso dialogo con el gobierno colombiano.
MG. Victor Alvarez Vargas.
¿Acatamos la sentencia de La Haya?
Autor: Guillermo Rodríguez
Fuente: KienyKe
Fecha: 22/11/2012
Fuente: KienyKe
Fecha: 22/11/2012
Sin sabor quedamos miles de colombianos luego del conocer la decisión de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, que por un lado reconoce la soberanía de los Cayos, pero que al mismo tiempo nos priva, algo más, de la mitad del mar territorial, que le fue otorgado a Nicaragua.
El contraste viene enseguida y es latente: mientras en Nicaragua el llamado presidente Comandante, Daniel Ortega, celebra la “justa” decisión, en Colombia la patria, nuestra patria, llora la suerte de sus pescadores y el presidente Santos califica como de error el fallo.
¿Será que la solución es no acatar dicha decisión, como lo ha propuesto el expresidente Álvaro Uribe y varias voces de la opinión pública?
Nicaragua dice que no va a echar para atrás su decisión y que, todo lo contrario, Colombia debe respetarla, como ellos lo han hecho en ocasiones pasadas. Considero que el presidente Santos debe llamar a consultas a expresidentes y a los principales asesores de relaciones exteriores para enfilar baterías.
No estamos proponiendo que se suelten los vientos de guerra, pero sí que defendamos y sigamos defendiendo a través de las vías legales lo que sea para mantener nuestra dignidad de colombianos y soberanía. No es posible que cada 110 años Colombia, de manera cíclica, pierda porciones importantes de tierra. Recordemos nuestro vasto territorio en la era de la Gran Colombia, la perdida reciente hace un siglo y unos años de Panamá y ahora, por cuenta de la ingenuidad de los “defensores” de los intereses de Colombia, hemos perdido grandes territorios marítimos que son invaluables.
¿Cuánto cuesta un metro cubico de mar territorial?
Su valor pecuniario no lo podríamos establecer, es invaluable la riqueza marina, la biodiversidad, la despensa pesquera y los irrefutables recursos del subsuelo marítimo que se encuentran en la zona, por algo la agencia nacional de hidrocarburos le apostaba a sacar adelante procesos de adjudicación a la exploración y explotaciónoff shore en la zona.
Es menester recordarle al tierno, Dr. Julio Londoño, que si él no sabe realmente qué se perdió, 40 millones de Colombianos, a lo sumo sí consideran que no solo se perdió extensos kilómetros de aguas territoriales, sino con ello la dignidad de patria que durante 200 años ejerció ininterrumpidamente esos principios que enarbolan el derecho internacional público y el derecho internacional marítimo como es el Ius posedeti de Iure.
¿Quién Responde?
Difícil buscar hoy responsables, pero si a alguien podríamos señalar, diría yo que ese blanco podría ser el expresidente Andrés Pastrana, hombre que no solo concedió tiernamente territorios a las Farc, también hoy vemos que por poco dilecto se le regalan aguas territoriales a un país como Nicaragua, pues él fue quien nos metió en el embeleco de La Haya. Nicaragua, país arrogante con los colombianos decentes y noble con las cabezas de la violencia.
¿Dónde queda el Esguerra Barcenas?
Buena pregunta, pues para nuestra desgracia queda guardado ya que la decisión de La Haya, al ver los resultados, no fue en derecho, tal vez fue en algo que ellos, sus jueces, llaman “equidad”. Principio que se funda en equiparar cargas a las partes. La pregunta es si pasándose por la faja un tratado, principios del derecho internacional y las condiciones de soberanía por cerca de 200 años, ¿en dónde se equiparan las cargas para Colombia?
Ojala Uribe y Santos se unan en ese propósito y como un gesto solidario, de construcción de sociedad y de paz, trabajen para que los tratados anteriores sean respetados. Acá no es solamente el asunto legal y, ojo con eso, si Colombia no se asesora bien y actúa acorde en el ajedrez internacional, “el nuevo mejor amigo”, Hugo Chávez, amigo de Ortega, también podría empezar a presionar sus fichas. Y a pedir el día de mañana la pequeña porción que le corresponde a Colombia del golfo de Venezuela, teniendo como referente el archipiélago de los monjes.
¿Por qué no unirnos en pro de respetar nuestra soberanía sobre el mar caribe Colombiano? No acatar la sentencia de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, hacer un llamado a la opinión pública en general, que este es un asunto de Estado, que como tal merece toda la atención y solidaridad. Y ¿por qué no también que el Presidente de la Republica despliegue lo mejor de sus juguetes como fragatas?, que entre otras hace poco fueron modernizadas y convertidas en misileras de alta mar, como la FS-1500 Almirante Padilla y la ARC Antioquia, las cuales mostraron toda su actitud defensiva en el RIMPAC terminado en agosto de este año cerca de Hawái.
Ante las circunstancias, y siendo el tema de gran importancia, debemos estar con las antenas encendidas a lo que se podría desencadenar.
Corolario: sería bueno que el tierno Dr. Julio Londoño y Guillermo Fernández de Soto devolvieran sus honorarios que tristemente valieron en la defensa de los intereses nacionales.
viernes, 16 de noviembre de 2012
Lucha por el Fuero Militar
PROYECTO ACTO LEGISLATIVO SOBRE REFORMA DEL FUERO Y DE LA JUSTICIA PENAL MILITAR
Intervención del Brigadier General Jaime Ruiz Barrera, Presidente Nacional de ACORE, en la audiencia pública programada por la Comisión Primera del Senado de la Republica, el día 15 de noviembre de 2.012
El tema del Fuero y de la Justicia Penal Militar, se convirtió de un momento a otro en un asunto de gran actualidad y de gran interés nacional, atrayendo por primera vez la debida atención y la inmensa preocupación de una gran parte de nuestra ciudadanía.
ACORE, como la asociación más representativa del cuerpo de oficiales de la reserva activa de las Fuerzas Militares, ha asumido como una de sus tareas prioritarias, acudir a diferentes instancias de la vida nacional, en busca del respaldo requerido para sacar adelante esta importante y urgente iniciativa parlamentaria.
Conjuntamente con el Cuerpo de Generales y Almirantes, ha venido participando en diferentes foros y reuniones con distintos sectores de la sociedad civil, periodistas, academia, y parlamentarios de las Secciones Primeras de Cámara y Senado, encontrando por fortuna, una respuesta muy favorable frente a esta preocupante inquietud qué a todos nos afecta.
A comienzos del presente año, el proyecto de acto legislativo que cursaba en el Senado de la República después de cuatro exitosos debates, se cayó por decisión de la bancada de gobierno que antes lo apoyaba con el argumento de que el nuevo proyecto que fue presentado posteriormente en la Cámara de Representantes sobre este mismo tema, era el que había que respaldar por ser más completo, tener más posibilidades de éxito en su trámite, y quizás menos riesgos de objeción constitucional. Este proyecto ha sido aprobado en seis debates por una gran mayoría, y próximamente continuara su trámite legislativo, hasta lograr los ocho debates reglamentarios, que según los ponentes, podrían concluir a finales del presente año.
En estas condiciones, la ley estatutaria que lo reglamentaria, solo iniciaría su trámite, hasta la próxima legislatura, o sea la correspondiente al año venidero.
Este proyecto establece la creación de una defensoría técnica financiada por el Estado, normas especiales de tipo carcelario, la competencia exclusiva de la Justicia Penal Militar sobre todo lo concerniente al Derecho Internacional Humanitario (Derecho de Guerra), la competencia exclusiva de la Justicia Ordinaria sobre los delitos de lesa humanidad, desaparición forzada y genocidio, la conformación de un Cuerpo Técnico de Policía Judicial Penal Militar, bajo competencia de la Fiscalía, la creación de un Tribunal de Garantías Penales, la conformación de una Comisión Mixta para dirimir conflictos de competencia, y la instauración de la Justicia Penal Policial en forma definitiva.
En estas circunstancias, y ante el habitual riesgo que tradicionalmente tienen estos trámites, especialmente cuando se trata de un acto legislativo para reforma de la Constitución, y posiciones políticas cambiantes, ACORE planteo como segunda alternativa, y en forma paralela, propiciar también a través de las instancias respectivas, la revocatoria o la agilización del proceso que hace curso ante el Consejo de Estado, del cuestionado acto administrativo Mindefensa-Fiscalía General, que suspendió temporalmente la aplicación del artículo 221 de nuestra Constitución, el cual establece con mucha claridad todo lo concerniente al Fuero Militar y al juzgamiento de los militares por actos relacionados con el servicio, a través de Tribunales o Cortes Marciales, bajo la competencia expresa de la Justicia Penal Militar.
En este momento, se espera un fallo sobre este particular, en respuesta a varios recursos interpuestos por la Procuraduria General de la Nación, que ha solicitado un pronunciamiento urgente en tal sentido.
La grata impresión que tenemos hasta ahora, es que por fin se entiende la importancia y la gravedad que esta situación representa para la seguridad del país, ya que como es de todos bien sabido, nuestras Fuerzas Armadas requieren con urgencia, de la total y necesaria protección jurídica que les permita cumplir adecuadamente su misión institucional, frente a la constante y creciente agresión terrorista que nos afecta.
Paradójicamente, Colombia tal como lo dicen algunos comentaristas de la prensa nacional, es quizás el único país del mundo que ahora reconoce publica e internacionalmente el conflicto armado interno que la afecta, y que inexplicablemente desaparece de un tajo el fuero constitucional que requiere, para proteger a quienes portan las armas de la República en defensa de su soberanía e instituciones.
Lo más preocupante es ver la forma tan evidente como el sistema judicial ordinario, a través de algunos de sus operadores, persiguen sin tregua a nuestros militares, más no así, a quienes conforman los grupos armados ilegales, para los cuales hay muy pocos procesos, y los que por casualidad existen, reposan en distintos despachos judiciales durmiendo el sueño de los justos. No conocemos resultados efectivos contra estas organizaciones criminales.
El concepto generalizado de nuestros combatientes, ante esta ausencia de garantías jurídicas y procesales, es que:
“en el momento actual nos juzga el enemigo, y no las instituciones del Estado que protegemos, y por las cuales nos jugamos la vida en el campo de combate.”
Quien lo creyera, mientras nuestras tropas se desmotivan gradualmente por la constante persecución de algunos jueces y fiscales, la moral y el triunfalismo se encuentra en poder de los grupos terroristas que nos asechan y que hoy pretenden negociar un proceso de paz que les otorgue total impunidad, por la comisión de crímenes atroces y violación permanente del derecho internacional humanitario contra la población civil indefensa.
Desde el momento en que entro en vigencia el nefasto convenio OSPINA-IGUARAN, con el cual se proporciono el puntillazo final a nuestro fuero y a la Justicia Penal Militar, la justicia ordinaria le ha causado aproximadamente trece mil bajas, no en combate, pero si en sus propios estrados, a las Fuerzas Armadas del país. Nuestros mejores combatientes, los mejor entrenados, los más capacitados, los mas condecorados, actualmente incursos en arbitrarios e infames procesos, quedan automáticamente neutralizados, puesto que su condición sub-judice, no les permite ser empleados en las operaciones militares, y ni siquiera prestar servicios de seguridad en sus propias instalaciones.
Estas son las cifras que corroboran lo que aquí se afirma: hay ya casi cerca de tres mil militares tras las rejas, alrededor de diez mil procesos activos cursando en diferentes despachos judiciales, dentro de estos procesos, cerca de trece mil imputados por causa o razón de inexplicables decisiones judiciales. Hay mas militares en las cárceles, que miembros de las organizaciones terroristas. Estas son las famosas “bajas judiciales” que nos ha producido el enemigo, a través de este diligente sistema judicial, que tanto lo ha favorecido. No hay la más mínima confianza en el sistema procesal que se les aplica.
Y por si esta persecución no fuera poca, la anterior Fiscal General de la Nación, habilito antes de irse, las viejas instalaciones donde funciono el antiguo DAS en el centro de la Ciudad de Bogotá, con cientos de funcionarios dedicados exclusivamente a investigar y armar procesos con la ayuda de reconocidos colectivos de abogados de la extrema izquierda, contra miembros de las Fuerzas Militares, especialmente Oficiales de alto rango, a quienes se les pretende acusar irregularmente, por graves violaciones a los derechos humanos y delitos de lesa humanidad que nunca prescriben.
En aras del equilibrio y del más elemental principio de igualdad, la obligante pregunta es…. ¿El actual Fiscal General de la Nación, quien ya se ha declarado públicamente enemigo del Fuero Militar y en abierta rebeldía contra cualquier determinación que se tome en tal sentido, habilitara de la misma manera dependencias similares, también con cientos de funcionarios para investigar y armar procesos contra militantes y auxiliadores pertenecientes a los diferentes grupos terroristas que actúan en el territorio Nacional?
Lamentablemente, la respuesta es NO. Antes por el contrario, recientemente informo a los medios de comunicación que: “ante los pobres resultados obtenidos en las investigaciones adelantadas contra algunos militares incursos en los llamados falsos positivos, incrementaría considerablemente el numero de funcionarios e investigadores para lograr en el menor tiempo posible, los resultados deseados”.
En esta tarea, lo acompañara el ex juez español Baltasar Garzón, quien ya funge como asesor y funcionario relevante de la Fiscalía General de la Nación.
Finalmente, surgen otras preguntas, cuyas respuestas son bastante preocupantes:……… ¿Cuantas otras “bajas judiciales” nos producirá este sistema mientras dure la vigencia del convenio OSPINA-IGUARAN y no podamos recuperar la plena vigencia del Fuero Militar?
¿En que momento la Fiscalía General de la Nación se convertirá en un organismo confiable de carácter investigativo y no en un instrumento político represivo o de flagrante persecución contra quienes portan las armas de la República para la defensa de este País?
¿Hasta cuándo tanto acoso y hostigamiento contra nuestras Fuerzas Militares?
Brigadier General (RA) Jaime Ruiz Barrera
Presidente Nacional de ACORE
Noviembre 14 de 2.012
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