martes, 31 de julio de 2012
La guerra jurídica contra los militares
Editorial
LA LEGALIZACIÓN CONSTITUCIONAL DE LOS
ABUSOS
A
la fiscalía ya deja de preocuparle la vigencia del acuerdo que firmara en 19967
con el ministerio de defensa, porque ya obtuvieron una norma de muchísima mayor
jerarquía con la consagración
constitucional que se pretende hacer de sus pretensiones.
El
abuso que algunos miembros de la fiscalía hacen de sus atribuciones,
materializado en la maximización, agravamiento y manipulación de los cargos,
como expediente para encartar a militares,
constituye una práctica común y muy frecuentemente utilizada. Este perverso
subterfugio utilizado con plena conciencia de que constituye un desborde ilegal
que la práctica ha permitido, ha llevado ya a demasiados inocentes a
investigaciones y privación de la libertad total y absolutamente injustas.
La
consagración constitucional que pretende establecer como excepción del
conocimiento de la Justicia Penal Militar de algunas conductas delictivas, no
es más que la legalización de estos abusos que elementos de la fiscalía han
venido haciendo desde tiempo atrás; los crímenes que se proyecta excluir son los
que, sin corresponder y como estrategia siniestra, ordinariamente se atribuyen
casi todos los militares que son investigados por la Unidad de Derechos Humanos
de la Fiscalía.
Esta
maniobra ha avanzado, y cada día cobra mayor impulso, gracias a la inadvertida concientización
de la opinión, la que terminó convencida de que las operaciones militares han
sido la máscara para tapar conductas criminales y nadie, por ello, se atreve a
cuestionar estas acciones, que asumen una apariencia de legalidad; a la
consolidación de la artimaña, contribuye también la poca o nula oposición de
quienes conocen la falsedad de estas premisas y por comodidad, temor o
necesidad, callan y permiten que estas prácticas y las teorías que las
soportan, hagan carrera, independientemente de su inaceptable injusticia y del
perjuicio que han generado a las Fuerzas Militares y Policía y al país, que
pareciera paralizado o indolente.
La
persecución de los culpables, que los hay, no puede llevar al abandono de los
inocentes en manos de un cuerpo de investigadores cargado de intenciones de
diferente índole, en donde bajo el mismo parapeto se escudan, entre otros,
fines ideológicos, políticos o de venganza, junto con consideraciones de conveniencia, de aplauso,
promoción o premio.
La
desprotección de los militares investigados de hoy y de ayer, alcanzará su más
alto nivel cuando el Congreso apruebe el proyecto de Fuero Militar que hace
trámite allí. La Constitución, entonces, garantizará a quienes desde la
Fiscalía persiguen fines políticos para paralizar, definitivamente, las
operaciones militares contra los grupos terroristas. Quienes se llamen a engaño
y sigan creyendo en la bondad del proyecto, mañana serán sus víctimas o los
testigos del descalabro, pero su lamento
será tardío y sin posibilidad de dar marcha atrás para revertir el desorden.
Centro
Colombiano de Pensamiento Político-militar
jueves, 19 de julio de 2012
CAUCA: HUMILLACIÓN, IMPOTENCIA O IRRESPONSABILIDAD…
Por: MG ®
Hernando A. Ortiz Rodríguez
Miembro del
Centro Colombiano de Pensamiento Político-militar
Para quienes lucimos el uniforme de soldados de
Colombia, fue particularmente doloroso ver las imágenes que los medios de
comunicación, una y otra vez mostraban del acontecer en el Departamento del
Cauca y en el que claramente se veía a una turba enardecida de indígenas
vejando y humillando a nuestros hombres; conmueve, ver las lagrimas del
Sargento García, no como acto cobarde, mas bien como símbolo de impotencia,
desazón y reflejo de lo que es nuestro país hoy, pero con la convicción de que
las armas no se dirigen al pueblo sino al enemigo, fue un acto que si bien nos
dejó mal sabor, confirmó porque la institución militar es la de mayor
aceptación y estima del pueblo, fue un monumento al respeto por la vida que
tanto nos critican.
Pero cabe preguntarse porqué hemos llegado a este
estado; porqué se critica al Ejército y a sus comandantes como responsables de
lo que allí sucede, por ello, comparto estas reflexiones y respuestas:
El Cauca, desde la colonia ha sido protagonista de la
lucha por la tierra y por el poder, pero no fue allí donde se hubieran dado las
grandes batallas de libertad, sin embargo, muchos de sus preclaros hijos
tuvieron la responsabilidad de manejar el estado Colombiano en los últimos
doscientos años.
Dónde quedó su legado y aporte a la región, dónde el
aporte de sus líderes políticos, sus dirigentes cívicos, dónde quedó la acción
de su actual gobernador que prefiere encargar un secretario y viajar en lugar
de enfrentar el problema. Dónde quedó la acción de los últimos gobiernos
centrales mas allá de la sospechosa tolerancia con las comunidades indígenas,
manipuladas por intereses oscuros ;
dónde quedó la acción de los últimos ministros del Interior responsables
del manejo y presupuesto para esas comunidades; porqué va el señor Presidente al
Cauca, recibe una significativa silbatina, se va y se obliga al Ejercito a
resolver el tema; Dónde está el parlamento, dónde está el poder judicial del
Estado investigando y judicializando los autores de la agresión y provocación
descarada a la tropa, dónde está la defensoría del pueblo, las ONG’s, la
iglesia Católica, los gremios económicos, dónde esta su voz de protesta, dónde
está el ciudadano de bien que no vela por preservar el patrimonio nacional como
lo es el Ejercito.
Señor Presidente: No abandone a su suerte el Ejercito,
es hora de que los políticos y dirigentes, la política, la sensatez (magnifico
ejemplo del Sargento García) y la acción de gobierno y del estado actúen o será
tarde y nos tocará con respeto y no sin razón repetirle lo que AIXA madre de
BOABDIL en el siglo XV le dijera a propósito de la pérdida de la Alhambra:
“Llora como mujer, lo que no pudiste defender como hombre”.
viernes, 15 de junio de 2012
¿MIEDO A LA PAZ?
Al repasar sus
palabras del día de ayer en nuestro claustro sagrado de la Escuela Militar, lo
hacemos con respeto y mucho interés,
especialmente lo que el señor Presidente nos afirma que es “su actitud de ofrecer la Paz”; acto seguido nos dice “no le tengan
miedo, señores oficiales retirados, a la paz, porque señores oficiales,
suboficiales y soldados: la paz es la victoria, la paz es la victoria; no se
les olvide nunca”; luego prosigue “La paz repito, es la victoria. Pero eso sólo
se logra con contundencia y perseverancia en el lado militar”.
Nos propusimos
entonces repasar que hicimos la mayoría
de los retirados en actividad por 20, 30,35 o 40 años y en ese recordar nos encontramos con viudas,
huérfanos, mutilados, enfermos mentales, hogares destruidos, muchos militares
inocentes en las cárceles, perdida la Justicia Penal Militar y una interminable lista que pudiera catalogarse
como precio por la paz .
Voluntariamente
y desde muy jóvenes abrazamos esta causa, también fuimos cadetes como el señor
Presidente y con mucho orgullo escogimos la opción de la carrera de las armas
con el único propósito de servir y amar
la patria; fuimos pues a la guerra a obtener la victoria arriesgando la vida y
persiguiendo la paz anhelada que por doscientos años la sociedad Colombiana fue incapaz de alcanzar; en ese empeño de años unas veces con éxito,
otras con fracaso pero siempre con sacrificio y voluntad de vencer,
perseverando, los militares trabajamos
con las herramientas que los gobernantes nos proporcionaron y obviamente
atendiendo su sabia dirección.
El haber vestido
el uniforme y haber desempeñado el noble oficio de defender la Patria por
tantos años, nos habilita como ciudadanos para opinar, criticar o sugerir, aun
sin que se nos pida, porque la paz no se ordena, se construye entre todos;
además, la experiencia de hacer la guerra y conocer sus incertidumbres y
complejidades nos permite aportar valioso capital para la toma de decisiones
que no puede soslayarse pues solo persigue que no se cometan los errores que en
el pasado se cometieron y que hoy se traduce en más sangre.
Construir la paz
no es negociar por debajo de la mesa, señor Presidente con toda consideración usted
nos ha dicho que no había contactos en este momento, los rumores que son tantos, nos llevan a
dudar sobre la certeza de tal afirmación, quisiéramos estar seguros de la
lealtad hacia nuestros Soldados, que con la absoluta entrega pierden su vida en
el campo de combate.
Los ensayos de
paz de los diferentes gobiernos, han tenido un alto precio, Señor Presidente. Y
gran parte de ello lo pagamos quienes hoy en el retiro y ayer en el servicio
activo, fuimos invitados a no tenerle miedo a su paz. No lo tuvimos en la
guerra cuando nos correspondió afrontarla en la primera línea de combate, mucho
menos hoy cuando otros valientes y buenos soldados nos relevan en el
sacrificio. Su invitación a no tenerle miedo a la paz, no es cosa diferente que
una demanda de sumisión a su caprichosa
forma de entenderla, es una pretensión de silenciar nuestra opinión.
Ese es el tipo
de preocupación que nos agobia, no es el miedo a la paz esquiva, es
preocupación por el sobrecosto que los militares en particular habremos de
seguir pagando para alcanzar “su paz” señor Presidente.
viernes, 8 de junio de 2012
¿Por qué, señor Presidente, por qué..?
Por Fernando Londoño Hoyos
Junio 05 de 2012
Mucho disfrutó el presidente Santos los computadores de “Jojoy”. Cada vez que se sintió corto de tema en un discurso, lo que le ocurre con alguna frecuencia, o cada vez que quería engalanar el que pronunciaba con alguna revelación imprevista, sin vacilar nos daba cuenta de algún contenido especial de esas páginas electrónicas. ¿Por qué siendo tan adicto a esas lecturas, nunca nos hizo saber que el autor de ellas había ordenado nuestra muerte?
Es cierto que sabíamos desde hacía años que nuestro nombre y nuestra sentencia recorrían los computadores de tan detestables sujetos. Cuando logró escapar con vida de un ataque militar un tal “Lozada”, nos corrieron traslado del documento en el que presentaba nuestra biografía, daba cuenta del estudio de nuestros movimientos, y del lugar y el sitio en que debíamos morir acribillados. De igual manera fuimos advertidos de otros computadores, o por lo menos uno de ellos, con parejo contenido. Pero del computador de “Jojoy” nunca se nos hizo mención, y saberlo no solo habría actualizado nuestras preocupaciones, sino que las habría hecho más rigurosas. ¿Por qué, señor Presidente, no nos dijo nada sobre un documento en el que nuestra vida quedaba condenada?
No vamos a incurrir en la bajeza de asegurar que si nuestro esquema de seguridad hubiera sido advertido, su comportamiento fuera otro, que los dos escoltas sacrificados estarían con vida y que no estaríamos soportando los padecimientos que soportamos. Todo eso se pierde en un “tal vez” con el que no es legítimo escribir la historia ni levantar acusaciones. La nuestra se contrae a decirle que no nos jugó limpio, señor Presidente, y que ha debido ser leal con quienes corríamos peligro y transparente en su actuación como Mandatario.
Santos, Naranjo y la canciller Holguín. Al fondo, Sergio Jaramillo. Todos le ocultaron a Fernando Londoño el gravísimo peligro que se cernía sobre él
Hemos venido a saber, por la misma imprevista vía de noticieros que gozan del favor suyo, que los hijos del presidente Uribe, los del Vicepresidente Francisco Santos, y los míos, se habían convertido en objetivo de estos canallas. Le podemos asegurar, Presidente, que si nos llegara noticia parecida sobre sus hijos, no nos la guardaríamos, como usted lo hizo. ¿Por qué obró de manera tan vil ante la vida de jóvenes que no tienen por qué figurar en la lista de sus odios? ¿Por qué?
Cuando se produjo el fatídico atentado, para nadie era un secreto que debía atribuirse a las Farc. Solamente para usted y para su Director de la Policía, el General Naranjo, correspondía absolver a quienes nos amenazaban desde hacía diez años, y comprometer a un grupo desconocido y misterioso, una tal extrema derecha, que se guardó bien en decir dónde está, quiénes la forman y por qué querrían matarnos. Llegó su osadía hasta el punto de hacernos regañar por el general Naranjo, en público, cuando hubiera sido tan eficaz haciéndolo en privado, por supuesto que agregando pruebas a su reprimenda.
Ese grupo misterioso sería el mismo que puso una bomba al monumento de Laureano Gómez, sin que sepamos, hasta ahora, una palabra más del atentado. ¿Por qué? ¿Por qué desviar una investigación obvia y perder en ella tiempo precioso, a la usanza de lo que se cumplió con los crímenes de Luis Carlos Galán y de Álvaro Gómez Hurtado? ¿Nos quería entretener 10 ó 15 años con una investigación fallida, para reemprender la ruta cuando del atentado que padecimos no quedara ni lejana memoria? ¿Por qué?
No podemos aceptar que la Seguridad del Estado no tuviera la más remota noticia de que las Farc hubieran traído desde la Eta e Irán las bombas lapa, como tampoco que usted no se haga una pregunta sobre la proveniencia de esa técnica, y esos técnicos y esos explosivos, y si pudieran haber desembarcado en un avión procedente de Teherán. No olvide que usted tiene un nuevo amigo, el mejor de los suyos, que tiene nutrida correspondencia con esa gente. Algo podría preguntarle, nos parece. Pero ni una palabra sale de sus labios. ¿Por qué?
A algunos se puede engañar, por algún tiempo. Pero no a todos indefinidamente, señor Presidente.
domingo, 27 de mayo de 2012
“¿Callar cuando acusan es heroísmo?”
9 de Abril de 2.012
Meditando al respecto; se puede afirmar: Si es cierta la acusación hay que afrontar ante la Sociedad responsablemente lo que corresponda; pero, si es mentira, no se puede callar y menos ante un contertulio tan ladino y siniestro como el Comunismo que nos acecha en todos los campos, frentes y direcciones.
Su mafia política, jurídica, sindical, académica y de los medios, sumada a los brazos subversivos, narcotraficantes y armados trabajan sincrónicamente, empleando la información programada para desorientar y manipular la Opinión Pública hacia su conveniencia; desde luego todo ello, obedeciendo a un Plan estratégico que muchos conocemos, pero que por apatía, desinterés ó alguna otra razón queremos ignorar. Y aquí es consecuente afirmar: “Callar debiendo hablar es cobardía”.
Es preocupante ignorar hechos concretos que nos muestran claramente como nos están forzando y comprometiendo con el Socialismo del Siglo XXI:
1. Con su discurso, desde su posesión el actual Presidente, nos mostró a
sus electores que no iba a cumplir sus compromisos de Campaña, en especial lo
referente a la Seguridad democrática.
2. Con las leyes tramitadas en lo referente al manejo de
la tierra está
trazado una Política generadora de encrucijadas y engaños que más
fácilmente conducen al País a un Guerra Civil que a una convivencia pacífica.
3. La política del Gobierno, contenida en el Proyecto del marco para
la Paz, que ha puesto a liderar al Senador
BARRERAS, parece programada para amparar los terroristas, paramilitares y
delincuentes; pero nunca para proteger al País honesto y productivo. No se
ocupa siquiera de proteger al país penalizando la participación incógnita de encapuchados en
diferentes ambientes y manifestaciones para alterar el Orden Público y para
destruir el Patrimonio Nacional
4. La labor programada, en forma permanente por la izquierda, es
estratégica y no puede ser desconocida; ella coincide y se demuestra con un plan de las FARC, contenido en correos de los computadores del
“Mono Jojoy” que fueron judicializados, donde sugiere la institucionalización
de la Marcha Patriótica para la
construcción de la alternativa política.
En ella tienen participación
activa, organizaciones de toda índole: sociales populares y políticas de
campesinos, indígenas, estudiantes, trabajadores, barriales, culturales y hasta
del gobierno, representados por encapuchados, en-togados y demás infiltrados en
los diferentes estamentos del Estado.
5. Para completar, ya
el Señor Presidente acaba de sugerir el vacío que causa la ausencia de Cuba en LA
SEXTA CUMBRE DE LAS AMÉRICAS. Además, jugando
con protagónico interés político personal, se propone fungir como el abogado
para rogar la incorporación de Cuba a la Organización de países demócratas
de América Latina. ¡¡¡Cuba
demócrata, que insensatez!!!.
Concluyendo, hasta aquí, es claro para y hasta donde quiere llevar el Doctor Santos al País.
Concluyendo, hasta aquí, es claro para y hasta donde quiere llevar el Doctor Santos al País.
Todo lo anterior, nos indica que no es conveniente seguir indiferentes y tolerando éste orden de ideas que pretenden entregar el País a intereses foráneos, ajenos a nuestra nacionalidad.
Es innegable que desde hace 60 años, el Estado ha venido cediendo ante el terrorismo, el narcotráfico y la delincuencia organizada, creando oportunidades en búsqueda infructuosa de la Paz, hasta llegar hoy, al colmo de que las personas que les son proclives a las FARC, pueden hacer lo que quieran y no les sucede nada.
Nuestra historia, en busca infructuosa de la Paz, ya acumula la experimentación de, no menos de 10 acuerdos de paz con los subversivos y hasta generó una Constitución (la de 1.991); en todos los casos el estamento gubernamental les ha dado todas las garantías para que se reintegren a la vida ciudadana. Estas experiencias todas fallidas, por debilidad del Estado y compromisos entreguistas y apátridas de los Gobiernos de turno.
Llegó la hora de redireccionar el rumbo que lleva el País. Como colombianos, los electores no solo contamos con el régimen constitucional y debemos exigirle al Gobierno que no se sobrepase en el manejo del Poder en contravía de nuestros deseos, sino que podemos llegar a la desobediencia civil, desajustando los diferentes presupuestos que dan gobernabilidad.
Ojala reflexionemos como una Sociedad culta y
reaccionemos oportunamente con una UNIDAD más sólida y dinámica para ayudar a reorientar nuestros programas
de gobierno. Lo más
grave es la silenciosa indiferencia de las Mayorías. Pido
al gran arquitecto, que no sea demasiado
tarde y no nos toque pagar caro por nuestro cobarde silencio.
Marino Ríos Restrepo C. de C. 17´109.744
jueves, 24 de mayo de 2012
Honorable 'Timochenko'
Por: SALUD HERNÁNDEZ-MORA | 4:33 p.m. | 19 de Mayo del
2012
Salud Hernández-Mora
Creer que una bomba cambia la
decisión del gobierno Santos de negociar con las Farc es de una ingenuidad
preocupante.
Somos idiotas útiles cuando
debatimos sobre las razones y consecuencias del atentado contra Londoño. Porque
lo único que en verdad queda de la salvajada de los vasallos de 'Timochenko' es
la imagen del niño de diez años abrazado a su mamá, desconsolado, en el funeral
del papá; la desolación de la madre que entierra a su único hijo, y la angustia
de un chofer que no sabe si podrá seguir trabajando para sacar adelante a su
familia. Y queda el registro en las estadísticas de seguridad para que se
peleen los dirigentes políticos sobre quién es más eficiente en la lucha contra
la barbarie.
Creer que una bomba cambia la
decisión del gobierno Santos de negociar con las Farc es de una ingenuidad
preocupante. Si no importó que asesinaran a sangre fría a los oficiales
Hernández, Moreno, Martínez y Duarte, que estaban encadenados y llevaban cerca
de catorce años en cautiverio, ni el secuestro de Roméo Langlois, ni el de los
cuatro chinos que trabajaban en una petrolera en Caquetá, ni los bombazos de
Toribío o Villa Rica, ni las extorsiones, desplazamientos, narcotráfico y otros
crímenes que practican a diario las Farc, ¿por qué iba a modificar el rumbo un
petardo que pasado mañana estará olvidado?
El marco legal para la paz va
porque va, con el artículo que permite a comandantes de las Farc y el Eln hacer
política el día que dejen las armas así hayan cometido las mayores atrocidades.
Si no fuera para concederles
amnistías o dejarles que aspiren a cargos de elección popular, ya me dirán para
qué diablos necesitan aprobar ese marco pudiendo aplicar la muy generosa Ley de
Justicia y Paz. Por tanto, es un proyecto legislativo tejido a la medida de las
Farc, como pidió el Presidente, que confía en que 'Timochenko' comprenda que
llegó la hora de negociar.
Juega a favor de Santos que Fidel y
Chávez están al borde del cementerio, con lo cual a 'Timo' y a 'Iván Márquez',
que siguen viviendo frescos en Venezuela, y a la cúpula elena, residente entre
Caracas y Cuba, se les acaba la placentera vida urbana y regresar al monte ya no
es opción.
También esos capos son conscientes,
como lo fue en su día Carlos Castaño con las Auc, de que el narcotráfico
controla algunos frentes y cada día resultará más difícil meterlos en cintura.
Pero eso no significa que renuncien al terrorismo o vayan a honrar su promesa
de no secuestrar. Como vaticinamos algunos, no dejarán de llevarse rehenes ni
de poner bombas o causar estragos solo porque sepan que hay un Presidente
dispuesto a dialogar.
Si algo aprendieron las Farc es que
mientras más duro golpeen, más se le arrodillan el Gobierno y la sociedad. Y
ahora cuentan con aliados incondicionales -políticos y líderes de opinión-
dispuestos a permitir que su brazo político -la Marcha Patriótica- juegue a la
democracia como si fuera un igual.
En este tablero de ajedrez, 'el
Paisa', jefe de la Teófilo Forero, es una ficha fundamental, porque es capaz de
sembrar el pánico en el Huila, atentar en Bogotá y apoyar las arremetidas en el
norte del Cauca con una eficiencia pavorosa. Ese comandante de vieja data, que
conoce como pocos el servicio que el terrorismo presta a su causa, seguirá
aplicando su estrategia de atemorizar a la sociedad. 'Timochenko' sabe que si
él o sus lugartenientes quieren convertirse algún día en unos honorables más,
tienen que dejarlo actuar.
Ya lo pensaban Manuel Cepeda y su
PC, nada mejor que la combinación de las formas de lucha para conquistar cuotas
de poder.
NOTA: ¿Por qué no buscan al prófugo
parapolítico Hernando Molina Araújo, exgobernador del Cesar, acusado de
homicidio? ¿Cuestión de apellido?
NOTA 2: Mi solidaridad con la
esposa, hijos y mamá de Sigifredo. Qué dolor tan tenaz.
@saludhernandezm
miércoles, 23 de mayo de 2012
¡Estamos
hartos!
Por:
RAFAEL NIETO NAVIA
MAYO 22, 2012 - 12:05AM
http://www.elnuevosiglo.com.co/articulos/5-2012-rafael-nieto-navia.html-2
Fernando Londoño es un intelectual
sobresaliente y uno de los mejores periodistas del país. Tiene el coraje de
decir la verdad en su programa que se llama precisamente La Hora de la Verdad.
El infame atentado debe mirarse como un ataque a la libertad de expresión.
Esperamos que no quede impune, como
los magnicidios que han infestado la historia reciente de Colombia.
Estamos hartos de que la justicia
sea lenta y no llegue. De los jueces si no venales, incompetentes. De las
cortes politizadas y del “nuevo derecho” que ignora los principios generales.
De la “justicia transicional” que permite que los hampones anden sueltos y los
militares presos. De los magistrados corruptos y de los carruseles de
pensiones, también impunes. De una reforma a la justicia que no toca con los
problemas fundamentales y que corre el riesgo de ser manipulada por las mismas
cortes que no quieren ver recortadas atribuciones burocráticas y políticas que
no les corresponden.
Estamos hartos de que las
investigaciones exhaustivas no lleguen a ninguna parte y que, al final, nos
quedemos sin saber qué ha pasado con el desfalco a la salud destapado por el
propio Presidente; ni con la denuncia de una humilde mujer contra el Colectivo
de Abogados por las falsas víctimas de Mapiripán; ni con la Farcpolítica de la
cual no se volvió a saber nada. Hartos de Colombianos por la Paz, Teodora,
Marcha Patriótica y demás áulicos de las Farc.
Estamos hartos de ese Congreso que
tiene pensiones privilegiadas y le cuesta billones a un país pobre. De los
parlamentarios como Roy Barreras que el mismo día del atentado tuvo el cinismo
de decir que son enemigos de la paz los que se oponen al Marco para la Paz que
pretende dejar impunes los actos de terrorismo para darle contentillo a las
Farc y al Eln y pidió a sus colegas que lo votaran positivamente, lo que
hicieron mansamente ante los cadáveres de dos humildes servidores públicos
vilmente asesinados. ¡Qué vergüenza! Con la mitad de esos congresistas nos
basta y nos sobra.
Estamos hartos de la corrupción. De
las obras que se pagan varias veces y no se ejecutan. De que las normas de
contratación siempre dejen un resquicio para robar al Estado. De que muchos
funcionarios públicos aprovechen su “cuartico de hora” y se roben hasta la
plata de los hospitales mientras los pobres, cuando no mueren en la puerta,
esperan horas y horas a ser atendidos y luego no pueden conseguir las medicinas
porque las EPS no se las dan y tienen que pagar hasta 17 veces el precio que se
paga en Ecuador, como lo denunció Juan Gossaín. ¿Qué hace el Ministerio de
Salud?
Son esas reformas, y no el tal
Marco para la Paz, las que necesita el país. Y eso es lo que denuncia Londoño.
Coda. Según Unasur y María Emma
Mejía el gasto militar vale más en Colombia que en Venezuela. ¿Es eso verdad?
¿Qué diablos hacemos nosotros en Unasur?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
