Quienes somos

"Un grupo de colombianos, militares y civiles de reconocida experiencia a nivel nacional e internacional, conformado para analizar y debatir problemas importantes sobre la defensa y seguridad nacional".

viernes, 15 de junio de 2012


¿MIEDO A LA PAZ?
                                                                                            

Al repasar sus palabras del día de ayer en nuestro claustro sagrado de la Escuela Militar, lo hacemos con  respeto y mucho interés, especialmente lo que el señor Presidente nos afirma  que es “su actitud de ofrecer la  Paz”; acto seguido nos dice “no le tengan miedo, señores oficiales retirados, a la paz, porque señores oficiales, suboficiales y soldados: la paz es la victoria, la paz es la victoria; no se les olvide nunca”; luego prosigue “La paz repito, es la victoria. Pero eso sólo se logra con contundencia y perseverancia en el lado militar”.

Nos propusimos entonces  repasar que hicimos la mayoría de los retirados en actividad por 20, 30,35 o 40 años y  en ese recordar nos encontramos con viudas, huérfanos, mutilados, enfermos mentales, hogares destruidos, muchos militares inocentes en las cárceles, perdida la Justicia Penal Militar y una  interminable lista que pudiera catalogarse como precio por la paz .

Voluntariamente y desde muy jóvenes abrazamos esta causa, también fuimos cadetes como el señor Presidente y con mucho orgullo escogimos la opción de la carrera de las armas con el único propósito de  servir y amar la patria; fuimos pues a la guerra a obtener la victoria arriesgando la vida y persiguiendo la paz anhelada que por doscientos años la sociedad Colombiana  fue incapaz de alcanzar;  en ese empeño de años unas veces con éxito, otras con fracaso pero siempre con sacrificio y voluntad de vencer, perseverando,  los militares trabajamos con las herramientas que los gobernantes nos proporcionaron y obviamente atendiendo  su sabia dirección.

El haber vestido el uniforme y haber desempeñado el noble oficio de defender la Patria por tantos años, nos habilita como ciudadanos para opinar, criticar o sugerir, aun sin que se nos pida, porque la paz no se ordena, se construye entre todos; además, la experiencia de hacer la guerra y conocer sus incertidumbres y complejidades nos permite aportar valioso capital para la toma de decisiones que no puede soslayarse pues solo persigue que no se cometan los errores que en el pasado se cometieron y que hoy se traduce en más sangre.

Construir la paz no es negociar por debajo de la mesa, señor Presidente con toda consideración usted nos ha dicho que no había contactos en este momento,  los rumores que son tantos, nos llevan a dudar sobre la certeza de tal afirmación, quisiéramos estar seguros de la lealtad hacia nuestros Soldados, que con la absoluta entrega pierden su vida en el campo de combate.

Los ensayos de paz de los diferentes gobiernos, han tenido un alto precio, Señor Presidente. Y gran parte de ello lo pagamos quienes hoy en el retiro y ayer en el servicio activo, fuimos invitados a no tenerle miedo a su paz. No lo tuvimos en la guerra cuando nos correspondió afrontarla en la primera línea de combate, mucho menos hoy cuando otros valientes y buenos soldados nos relevan en el sacrificio. Su invitación a no tenerle miedo a la paz, no es cosa diferente que una  demanda de sumisión a su caprichosa forma de entenderla, es una pretensión de silenciar nuestra opinión.

Ese es el tipo de preocupación que nos agobia, no es el miedo a la paz esquiva, es preocupación por el sobrecosto que los militares en particular habremos de seguir pagando para alcanzar “su paz” señor Presidente.

viernes, 8 de junio de 2012


¿Por qué, señor Presidente, por qué..?

Fernando Londoño Hoyos
Por Fernando Londoño Hoyos
Junio 05 de 2012

Mucho disfrutó el presidente Santos los computadores de “Jojoy”. Cada vez que se sintió corto de tema en un discurso, lo que le ocurre con alguna frecuencia, o cada vez que quería engalanar el que pronunciaba con alguna revelación imprevista, sin vacilar nos daba cuenta de algún contenido especial de esas páginas electrónicas. ¿Por qué siendo tan adicto a esas lecturas, nunca nos hizo saber que el autor de ellas había ordenado nuestra muerte?

Es cierto que sabíamos desde hacía años que nuestro nombre y nuestra sentencia recorrían los computadores de tan detestables sujetos. Cuando logró escapar con vida de un ataque militar un tal “Lozada”, nos corrieron traslado del documento en el que presentaba nuestra biografía, daba cuenta del estudio de nuestros movimientos, y del lugar y el sitio en que debíamos morir acribillados. De igual manera fuimos advertidos de otros computadores, o por lo menos uno de ellos, con parejo contenido. Pero del computador de “Jojoy” nunca se nos hizo mención, y saberlo no solo habría actualizado nuestras preocupaciones, sino que las habría hecho más rigurosas. ¿Por qué, señor Presidente, no nos dijo nada sobre un documento en el que nuestra vida quedaba condenada?

No vamos a incurrir en la bajeza de asegurar que si nuestro esquema de seguridad hubiera sido advertido, su comportamiento fuera otro, que los dos escoltas sacrificados estarían con vida y que no estaríamos soportando los padecimientos que soportamos. Todo eso se pierde en un “tal vez” con el que no es legítimo escribir la historia ni levantar acusaciones. La nuestra se contrae a decirle que no nos jugó limpio, señor Presidente, y que ha debido ser leal con quienes corríamos peligro y transparente en su actuación como Mandatario.
Santos, Naranjo y la canciller Holguín. Al fondo, Sergio Jaramillo. Todos le ocultaron a Fernando Londoño el gravísimo peligro que se cernía sobre él

Hemos venido a saber, por la misma imprevista vía de noticieros que gozan del favor suyo, que los hijos del presidente Uribe, los del Vicepresidente Francisco Santos, y los míos, se habían convertido en objetivo de estos canallas. Le podemos asegurar, Presidente, que si nos llegara noticia parecida sobre sus hijos, no nos la guardaríamos, como usted lo hizo. ¿Por qué obró de manera tan vil ante la vida de jóvenes que no tienen por qué figurar en la lista de sus odios? ¿Por qué?

Cuando se produjo el fatídico atentado, para nadie era un secreto que debía atribuirse a las Farc. Solamente para usted y para su Director de la Policía, el General Naranjo, correspondía absolver a quienes nos amenazaban desde hacía diez años, y comprometer a un grupo desconocido y misterioso, una tal extrema derecha, que se guardó bien en decir dónde está, quiénes la forman y por qué querrían matarnos. Llegó su osadía hasta el punto de hacernos regañar por el general Naranjo, en público, cuando hubiera sido tan eficaz haciéndolo en privado, por supuesto que agregando pruebas a su reprimenda.

Ese grupo misterioso sería el mismo que puso una bomba al monumento de Laureano Gómez, sin que sepamos, hasta ahora, una palabra más del atentado. ¿Por qué? ¿Por qué desviar una investigación obvia y perder en ella tiempo precioso, a la usanza de lo que se cumplió con los crímenes de Luis Carlos Galán y de Álvaro Gómez Hurtado? ¿Nos quería entretener 10 ó 15 años con una investigación fallida, para reemprender la ruta cuando del atentado que padecimos no quedara ni lejana memoria? ¿Por qué?

No podemos aceptar que la Seguridad del Estado no tuviera la más remota noticia de que las Farc hubieran traído desde la Eta e Irán las bombas lapa, como tampoco que usted no se haga una pregunta sobre la proveniencia de esa técnica, y esos técnicos y esos explosivos, y si pudieran haber desembarcado en un avión procedente de Teherán. No olvide que usted tiene un nuevo amigo, el mejor de los suyos, que tiene nutrida correspondencia con esa gente. Algo podría preguntarle, nos parece. Pero ni una palabra sale de sus labios. ¿Por qué?
A algunos se puede engañar, por algún tiempo. Pero no a todos indefinidamente, señor Presidente.

domingo, 27 de mayo de 2012


“¿Callar cuando acusan es heroísmo?”                                   


9 de Abril de 2.012


Meditando al respecto; se puede afirmar: Si es cierta la acusación hay que afrontar ante la Sociedad responsablemente lo que corresponda; pero, si es mentira, no se puede callar y menos ante un contertulio tan ladino y siniestro como el Comunismo que nos acecha en todos los campos, frentes y direcciones.


Su mafia política, jurídica, sindical, académica y de los medios, sumada a los brazos subversivos, narcotraficantes y armados trabajan sincrónicamente, empleando la información programada  para desorientar y manipular la Opinión Pública hacia su conveniencia; desde luego todo ello, obedeciendo a un Plan estratégico que muchos conocemos, pero que por apatía, desinterés ó alguna otra razón queremos ignorar. Y aquí es consecuente afirmar: “Callar debiendo hablar es cobardía”.


Es preocupante ignorar hechos concretos que nos muestran claramente como nos están forzando y comprometiendo con el Socialismo del Siglo XXI:
1.   Con su discurso, desde su posesión el actual Presidente, nos mostró a sus electores que no iba a cumplir sus compromisos de Campaña, en especial lo referente a la Seguridad democrática.
2.   Con las leyes tramitadas en lo referente al manejo de la tierra está  trazado una Política generadora de encrucijadas y engaños que más fácilmente conducen al País a un Guerra Civil que a una convivencia pacífica.
3.   La política del Gobierno, contenida en el Proyecto del marco para la Paz, que ha puesto a liderar al Senador BARRERAS, parece programada para amparar los terroristas, paramilitares y delincuentes; pero nunca para proteger al País honesto y productivo.    No se ocupa siquiera de proteger al país penalizando la participación incógnita de encapuchados en diferentes ambientes y manifestaciones para alterar el Orden Público y para destruir el Patrimonio Nacional
4.   La labor programada, en forma permanente por la izquierda, es estratégica y no puede ser desconocida; ella coincide  y se demuestra con un plan de las FARC, contenido en correos de los computadores del “Mono Jojoy” que fueron judicializados, donde sugiere la institucionalización de la Marcha Patriótica para la construcción de la alternativa política.     En ella tienen participación activa, organizaciones de toda índole: sociales populares y políticas de campesinos, indígenas, estudiantes, trabajadores, barriales, culturales y hasta del gobierno, representados por encapuchados, en-togados y demás infiltrados en los diferentes estamentos del Estado.
5.   Para completar, ya el Señor Presidente acaba de sugerir el vacío que causa la ausencia de Cuba en LA SEXTA CUMBRE DE LAS AMÉRICAS.  Además, jugando con protagónico interés político personal, se propone fungir como el abogado para rogar la incorporación de Cuba a la Organización de países demócratas de América Latina.      ¡¡¡Cuba demócrata, que insensatez!!!.
Concluyendo, hasta aquí, es claro para y hasta donde quiere llevar el Doctor Santos al País.


Todo lo anterior, nos indica que no es conveniente seguir indiferentes y  tolerando éste orden de ideas que pretenden entregar el País a intereses foráneos, ajenos a  nuestra  nacionalidad.


Es innegable que desde hace 60 años,  el Estado ha venido cediendo ante el terrorismo, el narcotráfico y la delincuencia organizada, creando oportunidades en búsqueda infructuosa de la Paz, hasta llegar hoy, al colmo de que las personas que les son proclives a las FARC, pueden hacer lo que quieran y no les sucede nada.


Nuestra historia, en busca infructuosa de la Paz, ya acumula la experimentación de, no menos de 10 acuerdos de paz con los subversivos y hasta generó una Constitución (la de 1.991); en todos los casos el estamento gubernamental les ha dado todas las garantías para que se reintegren a la vida ciudadana. Estas experiencias todas  fallidas, por debilidad del Estado y compromisos entreguistas y apátridas de los Gobiernos de turno.


Llegó la hora de redireccionar el rumbo que lleva el País.  Como colombianos, los electores no solo contamos con el régimen constitucional y debemos exigirle al Gobierno que no se sobrepase en el manejo del Poder en contravía de nuestros deseos, sino que podemos llegar a la desobediencia civil, desajustando los diferentes presupuestos que dan gobernabilidad.
 Ojala reflexionemos como una Sociedad culta y reaccionemos oportunamente con una UNIDAD más sólida y dinámica  para ayudar a reorientar nuestros programas de gobierno.      Lo más grave es la silenciosa indiferencia de las Mayorías.     Pido al gran arquitecto, que  no sea demasiado tarde y no nos toque pagar caro por nuestro cobarde silencio.  


Marino Ríos Restrepo         C. de C. 17´109.744

jueves, 24 de mayo de 2012


Honorable 'Timochenko'


Por: SALUD HERNÁNDEZ-MORA | 4:33 p.m. | 19 de Mayo del 2012


Salud Hernández-Mora

Creer que una bomba cambia la decisión del gobierno Santos de negociar con las Farc es de una ingenuidad preocupante.

Somos idiotas útiles cuando debatimos sobre las razones y consecuencias del atentado contra Londoño. Porque lo único que en verdad queda de la salvajada de los vasallos de 'Timochenko' es la imagen del niño de diez años abrazado a su mamá, desconsolado, en el funeral del papá; la desolación de la madre que entierra a su único hijo, y la angustia de un chofer que no sabe si podrá seguir trabajando para sacar adelante a su familia. Y queda el registro en las estadísticas de seguridad para que se peleen los dirigentes políticos sobre quién es más eficiente en la lucha contra la barbarie.

Creer que una bomba cambia la decisión del gobierno Santos de negociar con las Farc es de una ingenuidad preocupante. Si no importó que asesinaran a sangre fría a los oficiales Hernández, Moreno, Martínez y Duarte, que estaban encadenados y llevaban cerca de catorce años en cautiverio, ni el secuestro de Roméo Langlois, ni el de los cuatro chinos que trabajaban en una petrolera en Caquetá, ni los bombazos de Toribío o Villa Rica, ni las extorsiones, desplazamientos, narcotráfico y otros crímenes que practican a diario las Farc, ¿por qué iba a modificar el rumbo un petardo que pasado mañana estará olvidado?

El marco legal para la paz va porque va, con el artículo que permite a comandantes de las Farc y el Eln hacer política el día que dejen las armas así hayan cometido las mayores atrocidades.

Si no fuera para concederles amnistías o dejarles que aspiren a cargos de elección popular, ya me dirán para qué diablos necesitan aprobar ese marco pudiendo aplicar la muy generosa Ley de Justicia y Paz. Por tanto, es un proyecto legislativo tejido a la medida de las Farc, como pidió el Presidente, que confía en que 'Timochenko' comprenda que llegó la hora de negociar.

Juega a favor de Santos que Fidel y Chávez están al borde del cementerio, con lo cual a 'Timo' y a 'Iván Márquez', que siguen viviendo frescos en Venezuela, y a la cúpula elena, residente entre Caracas y Cuba, se les acaba la placentera vida urbana y regresar al monte ya no es opción.

También esos capos son conscientes, como lo fue en su día Carlos Castaño con las Auc, de que el narcotráfico controla algunos frentes y cada día resultará más difícil meterlos en cintura. Pero eso no significa que renuncien al terrorismo o vayan a honrar su promesa de no secuestrar. Como vaticinamos algunos, no dejarán de llevarse rehenes ni de poner bombas o causar estragos solo porque sepan que hay un Presidente dispuesto a dialogar.

Si algo aprendieron las Farc es que mientras más duro golpeen, más se le arrodillan el Gobierno y la sociedad. Y ahora cuentan con aliados incondicionales -políticos y líderes de opinión- dispuestos a permitir que su brazo político -la Marcha Patriótica- juegue a la democracia como si fuera un igual.

En este tablero de ajedrez, 'el Paisa', jefe de la Teófilo Forero, es una ficha fundamental, porque es capaz de sembrar el pánico en el Huila, atentar en Bogotá y apoyar las arremetidas en el norte del Cauca con una eficiencia pavorosa. Ese comandante de vieja data, que conoce como pocos el servicio que el terrorismo presta a su causa, seguirá aplicando su estrategia de atemorizar a la sociedad. 'Timochenko' sabe que si él o sus lugartenientes quieren convertirse algún día en unos honorables más, tienen que dejarlo actuar.

Ya lo pensaban Manuel Cepeda y su PC, nada mejor que la combinación de las formas de lucha para conquistar cuotas de poder.

NOTA: ¿Por qué no buscan al prófugo parapolítico Hernando Molina Araújo, exgobernador del Cesar, acusado de homicidio? ¿Cuestión de apellido?

NOTA 2: Mi solidaridad con la esposa, hijos y mamá de Sigifredo. Qué dolor tan tenaz.

@saludhernandezm

miércoles, 23 de mayo de 2012


¡Estamos hartos!

Por: RAFAEL NIETO NAVIA

MAYO 22, 2012 - 12:05AM

http://www.elnuevosiglo.com.co/articulos/5-2012-rafael-nieto-navia.html-2

Fernando Londoño es un intelectual sobresaliente y uno de los mejores periodistas del país. Tiene el coraje de decir la verdad en su programa que se llama precisamente La Hora de la Verdad. El infame atentado debe mirarse como un ataque a la libertad de expresión.
Esperamos que no quede impune, como los magnicidios que han infestado la historia reciente de Colombia.
Estamos hartos de que la justicia sea lenta y no llegue. De los jueces si no venales, incompetentes. De las cortes politizadas y del “nuevo derecho” que ignora los principios generales. De la “justicia transicional” que permite que los hampones anden sueltos y los militares presos. De los magistrados corruptos y de los carruseles de pensiones, también impunes. De una reforma a la justicia que no toca con los problemas fundamentales y que corre el riesgo de ser manipulada por las mismas cortes que no quieren ver recortadas atribuciones burocráticas y políticas que no les corresponden.

Estamos hartos de que las investigaciones exhaustivas no lleguen a ninguna parte y que, al final, nos quedemos sin saber qué ha pasado con el desfalco a la salud destapado por el propio Presidente; ni con la denuncia de una humilde mujer contra el Colectivo de Abogados por las falsas víctimas de Mapiripán; ni con la Farcpolítica de la cual no se volvió a saber nada. Hartos de Colombianos por la Paz, Teodora, Marcha Patriótica y demás áulicos de las Farc.

Estamos hartos de ese Congreso que tiene pensiones privilegiadas y le cuesta billones a un país pobre. De los parlamentarios como Roy Barreras que el mismo día del atentado tuvo el cinismo de decir que son enemigos de la paz los que se oponen al Marco para la Paz que pretende dejar impunes los actos de terrorismo para darle contentillo a las Farc y al Eln y pidió a sus colegas que lo votaran positivamente, lo que hicieron mansamente ante los cadáveres de dos humildes servidores públicos vilmente asesinados. ¡Qué vergüenza! Con la mitad de esos congresistas nos basta y nos sobra.

Estamos hartos de la corrupción. De las obras que se pagan varias veces y no se ejecutan. De que las normas de contratación siempre dejen un resquicio para robar al Estado. De que muchos funcionarios públicos aprovechen su “cuartico de hora” y se roben hasta la plata de los hospitales mientras los pobres, cuando no mueren en la puerta, esperan horas y horas a ser atendidos y luego no pueden conseguir las medicinas porque las EPS no se las dan y tienen que pagar hasta 17 veces el precio que se paga en Ecuador, como lo denunció Juan Gossaín. ¿Qué hace el Ministerio de Salud?

Son esas reformas, y no el tal Marco para la Paz, las que necesita el país. Y eso es lo que denuncia Londoño.

Coda. Según Unasur y María Emma Mejía el gasto militar vale más en Colombia que en Venezuela. ¿Es eso verdad? ¿Qué diablos hacemos nosotros en Unasur?

domingo, 13 de mayo de 2012


Preocupación en alta mar

Por: Mayor General  Ricardo Rubianogroot Román
Miembro del Centro Colombiano de Pensamiento Político Militar
Máster en seguridad y defensa.

Una de las labores que me correspondió desempeñar en el año 1984 siendo un joven Capitán como miembro del Grupo Aéreo del Norte, organización de la Fuerza Aérea Colombiana, en nuestra isla de San Andrés y oficial integrante del Estado Mayor aumentado del Comando Especifico de San Andrés y Providencia (CESYP), era la de efectuar patrullajes aéreos en esa vastísima jurisdicción del Caribe Colombiano, una extensión terrestre de 48 kilómetros cuadrados y marítima de 205.000, donde en vuelos extendidos y de gran radio de acción, efectuados en un avión Cessna 404 “Titán” con mi tripulación y junto con un oficial de la Armada  asignado para cada vuelo como “observador”, vigilábamos lo que denominábamos “nuestra casa”, que no hubiera presencia de embarcaciones de guerra, de explotación o investigación de países que no correspondieran el nuestro, que no se presentara ningún  tipo de pesca ilegal por embarcaciones que no fueran de bandera colombiana, y supervisábamos cualquier otra acción que estuviera en contra de los intereses de la Nación.

Dentro de nuestra misión, también estaba estipulado tomar contacto con los infantes de marina que se encontraban destacados en los callos de Serranilla, Alburquerque y Bolívar, para constatar cualquier tipo de requerimiento de este personal que se encontraba en esas latitudes desde tiempo atrás. Hoy como ayer, los infantes de marina aún permanecen allí  ejerciendo y procurando soberanía.
Sobrevolábamos las unidades de la Armada Colombiana que en forma regular, constante y muchas veces desconocida y subvalorada, patrullaban la zona de la jurisdicción, evitando por parte de nuestra Marina que se cometieran actos en contra de nuestra soberanía.

Son ingentes los esfuerzos humanos y los recursos económicos que durante muchos años ha realizado el Estado Colombiano, en innumerables acciones para garantizar la soberanía sobre la jurisdicción del archipiélago de  San Andrés, que comprende los cayos de Roncador, Quitasueño, Serrana, Serranilla, Bajo Nuevo, Alburquerque, Cayos Este Sudeste y todas las áreas marítimas que le corresponden y se cumplan los tratados que Colombia tiene perfectamente definidos.

La soberanía del archipiélago no puede ponerse en duda ni en disputa porque el conflicto jurídico y legal en ese sentido, se resolvió desde el año de 1928 con la firma del tratado Bárcenas-Esguerra.
Dentro de los esfuerzos a que he hecho alusión, está la creación del Comando Especifico de San Andrés y Providencia, lo que nos remonta al año de 1982, cuando el Estado colombiano, con el propósito de agrupar a todas las Unidades militares acantonadas en el Departamento Archipiélago, le dió vía jurídica mediante la disposición 005 del 05 de marzo de las FFMM y la resolución del Ministerio de Defensa Nacional No. 647 del 26 de marzo, reemplazando así, lo que hasta ese año se conoció como, la Fuerza de Tarea número 11, la que se había constituido desde el año de 1933.
La FT-11 luego de las experiencias obtenidas desde su creación puso de manifiesto la necesidad de crear un Comando Específico que facilitara el planeamiento, la dirección y el control, a lo cual también se sumó el interés del Estado por mejorar todos sus sistemas de defensa en esta zona, como estrategia para proteger los intereses nacionales luego de que Nicaragua manifestara su desconocimiento del tratado de 1928.

Para ello se han acantonado en la isla unidades que están bajo el mando de su cuartel general, como la Base Naval No.4 y una unidad destacada de la Fuerza Naval del Caribe, un componente de Infantería de Marina y un Grupo aéreo de la   Fuerza Aérea Colombiana, con unidades aéreas destacadas y sistemas de radar para control Aéreo y sus tripulaciones con una disponibilidad para actuar en forma permanente.

Quienes conocemos que mantener un tren administrativo de esa envergadura, la logística y mantener las tropas con su moral en alto y el material en buenas condiciones por tantos años,  requiere ingentes esfuerzos e innumerables recursos provenientes de los impuestos que pagan todos los ciudadanos Colombianos.

Por ello y mucho más, resulta inexplicable, desalentadora e irresponsables las declaraciones de la Canciller colombiana María Ángela Holguín, en el tema de los derechos que Colombia tiene sobre la frontera marítima entre ambos países, cuando entendemos que el Ministerio de Relaciones Exteriores con la dirección del Presidente de la República, es el organismo encargado de formular, planear, coordinar, ejecutar y evaluar la política exterior de Colombia, las relaciones internacionales y administrar el servicio exterior de la República.

La Dirección de Asuntos Internacionales del Ministerio de Relaciones, es la encargada de dirigir y controlar la actuación Jurídica internacional del Ministerio, en particular en las áreas de tratados. Por ello resulta, además de decepcionante, inmensamente preocupante que sea la misma canciller Holguín, que tiene a su cargo el deber sagrado de proteger nuestros intereses en la materia, sea quien,   en el momento menos oportuno, por las negociaciones en curso, lance las infortunadas declaraciones que descalificaron a nuestros negociadores y se constituyeron en un agravio contra la Nación,  concediendo derechos anticipados a quien pretende lesionar nuestra soberanía.

Sus desacertadas y apresuradas declaraciones que insinuaron que Colombia puede perder parte de su territorio como consecuencia de soluciones salomónicas de los dignatarios de la Corte Internacional, lesionan los intereses del Estado Colombiano en forma grave, por provenir de quien provienen y por constituir una posición pusilánime, contraria al derecho internacional y similar a aquellas en que se entregaron territorios sin recato ni valoración estratégica a los venezolanos.

¿Conocerá acaso ella, esa jurisdicción Insular y Marítima? Habrá reflexionado o siquiera pensado en los colosales esfuerzos y los altos costos que durante muchos años ha realizado el Estado Colombiano a través de sus Fuerzas Militares?

Esperemos que esas declaraciones no sean una premonición de lo que va a suceder en esa negociación, pero si se puede garantizar que tendrá una injerencia en lo que será la decisión final. Curiosa resulta la actitud  del señor Presidente Juan Manuel Santos, que hasta la fecha no ha salido a desmentir o a corregir  a su ahora locuaz Canciller.

domingo, 22 de abril de 2012

LA INJUSTA JUSTICIA COLOMBIANA SIGUE PRODUCIENDO BAJAS EN EL EJÉRCITO

   EDITORIAL
SER COMANDANTE:
HONOR INSTITUCIONAL O DESGRACIA JURIDICA

CASO DEL MAYOR MAURICIO ORDONEZ GALINDO COMANDANTE GAULA VALLE

Si en la vida militar existe mayor honor éste lo constituye el ser Comandante, titulo para el cual se prepara desde los primeros años de formación y con el que culmina su carrera. La historia nos presenta las hazañas de  los grandes Comandantes  que se proyectaron como  héroes y líderes inolvidables en el alma y corazón de sus pueblos y en motivo de admiración y estudio para nuestras academias. Los Oficiales y Suboficiales del Ejército de Colombia están preparados para ser Comandantes, pero más aún, ser líderes ejemplares, de carácter, de principios y valores, que toman decisiones con un profundo sentido del HONOR institucional y personal.

Desafortunadamente todas estas virtudes, todos estos años de formación, capacitación y experiencia del Comandante y líder militar son destruidos, ignorados y avasallados por una justicia politizada, ignorante de la guerra que se libra y con una profunda confusión sobre la aplicación del Derecho Internacional Humanitario, las leyes de la guerra, que para la omnipotente justicia ordinaria, simplemente no existen.

El Mayor Mauricio Ordóñez Galindo, Oficial destacado del Ejercito por su desempeño profesional, hoja de vida, logros como Comandante, líder en el campo de combate y merecedor de honores que la Institución le otorga a sus mejores hombres, para el año 2007 se desempeñaba como Comandante del GAULA VALLE, cuando en cumplimiento de sus responsabilidades ordenó la ejecución de una operación militar, que los llevó a él  y todos sus hombres a una condena de 46 años de cárcel, en una decisión jurídica de aberrante desconocimiento de la ley, sevicia inaudita e injusticia aterradora.

Con las sentencias de primera y segunda instancia en la mano y para no correr el riesgo del sesgo que estamos destacando, presentamos los hechos que allí se consignan para que lectores civiles y militares lleguen a sus propias conclusiones:
-         La operación militar de registro y control militar de área se realizó con base a información recibida en el Gaula y verificada con la inteligencia militar disponible en el escalón superior.
-         La orden de operaciones escrita se elaboró con el cumplimiento de todos los requisitos que hoy en día exigen las normas, instrucciones y reglamentos vigentes, inclusive la revisión de la misma por parte de la oficina Derechos Humanos.
-         La patrulla se desplazó al mando de un Capitán alcanzando el objetivo (mina de carbón) en horas de la noche.
-         Estando en el dispositivo y coincidente con la información llegaron cuatro hombres armados, se presentó el combate los cuatro antisociales reaccionaron, hicieron uso de sus armas y fueron dados de baja. Medicina legal les encontró uso de cocaína y alcohol.
-         El Capitán inmediatamente llamó al Mayor y le informó del resultado y este, a su vez, comunicó el hecho a la fiscalía y solicito la presencia del CTI en el lugar del combate. 
-         Simultáneamente el CTI y el Mayor Ordóñez se hicieron presentes en el sitio del combate aproximadamente a las dos horas de los hechos, entre once o doce de la noche.

En términos generales estos son los hechos que se presentaron en cumplimiento de la orden y en desarrollo de la operación militar del Gaula. Pero, indiscutiblemente, es importante conocer los argumentos y conclusiones de las sentencias  de primera y segunda instancia que justifican la impensada e inesperada decisión jurídica de la condena.

-         Concluyen que la orden de operaciones es ilegitima, porque en cumplimiento de la misma se llegó a la baja (asesinato según fiscalía y juez) de cuatro sujetos, a pesar que la misma se elaboró cumpliendo las normas establecidas e incluyendo todas las instrucciones ordenadas y exigidas en respeto de los DD.HH. y el DIH. La orden fue legítimamente elaborada  pero la declaran ilegitima por el resultado de la misma.    
-         Concluyen que el uso de gastos reservados y pago de recompensas es una muestra de que a los acusados los animaba y actuaron con interés económico, valiéndose de informantes falsos para cobrar las sumas canceladas. (Para el caso el Gaula utilizó el rubro de gastos reservados y la Regional de Inteligencia el pago de recompensas).   
-         Una de las conclusiones más contundentes es el hecho de que la patrulla no llevó a la operación de registro y control militar de área al fiscal asignado al Gaula.
-         Concluyen que no hubo combate y que los cuatro individuos fueron ejecutados por la patrulla. Que lo que se presentó fue una confabulación para la simulación del mismo.
-         El numero telefónico de la línea del Gaula para atención al público, lo adjudican malévolamente como personal del Mayor, para poder demostrar que hubo un montaje por llamadas recibidas.
-         Concluyen que hubo dolo con el agravante que conocían con anterioridad el estado de indefensión de las victimas, que hubo desproporcionalidad por las armas que se utilizaron y porque cada uno de los integrantes de la patrulla tomó posición y ejecutó una labor dentro de lo planeado criminalmente. Además, señalan que la actividad desplegada por los militares no guarda relación con los principios que ciñen las reglas del combate (?), como son la necesidad, excepcionalidad y proporcionalidad.  
-         Un perito del CTI hace el análisis del combate, ubicación y actuación de cada miembro de la patrulla y llega a sus acomodadas y sapientes conclusiones.
-         Se presentó la manipulación descarada de testigos, que después desaparecieron con el argumento de ser testigos protegidos.
-         Concluyen que se alteró la escena, porque los cuerpos se movieron. El Capitán declara que él ordeno al enfermero de combate constatar la situación médica y separar el arma del alcance de cada uno de los sujetos, mínima medida de verificación de si había algún herido para prestarle la atención requerida y de seguridad para prevenir reacciones.
-         El Mayor Mauricio Ordóñez Galindo no estuvo en el sitio del combate, lo condenan como DETERMINADOR por ser el Comandante, por haber emitido la orden (legitima) y, supuestamente, por haber planeado y acordado con la patrulla el montaje del combate. Se aplica la famosa teoría de Roxin y por lo tanto la patrulla conformó una EMPRESA CRIMINAL.
-         Entre las injustas condenas encontramos miembros de la patrulla que no participaron directamente en el combate por la ubicación que le fue asignada, que no dispararon su arma y que recibieron la pena de 46 años.

La interpretación de este corto resumen es de cada uno de los amables lectores y ésta nos lleva a concluir que si realmente hubo un montaje, que si los sujetos fueron asesinados como lo sostienen la Fiscalía y el juzgado, la simple condición humana haría que ante la injusta y extrema condena de 46 años de cárcel al menos uno de los integrantes de la patrulla hablaría y contaría la supuesta verdad a nuestra omnipotente justicia. Regularmente las sentencias de segunda instancia se demoran uno o dos años, en el presente caso con una vertiginosa y sospechosa velocidad el Tribunal se tomó escasos dos meses. NINGUNA DUDA, EL MENSAJE ES DIRECTO, EL OBJETIVO DE LA POLITIZADA JUSTICIA ES CONDENAR A NUESTROS LIDERES Y COMANDANTES.