martes, 18 de mayo de 2010
El editorial de la Semana
Que mal momento y ocasión!
A propósito del proyecto de Ley que cursa en el Congreso para beneficio de los Generales
Enseñamos en los cuarteles y Escuelas de Formación de las Fuerzas Militares, valores y principios fundamentales para la marcha normal de nuestras instituciones castrenses, con la convicción de que serán ejemplo ante el resto del país, lo cual es absolutamente entendible, pues de nosotros, los militares, se espera lo mejor en numerosos aspectos, pero especialmente en cuanto a comportamiento, carácter, moralidad e integridad.
La reflexión anterior, surge ante lo ocurrido el 4 de Mayo en la Comisión Segunda de la Cámara de Representantes, cuando el ponente Senador Barriga, presenta un proyecto de ley ante esa Corporación, el que, sin razón aparente, contaba con mensaje de urgencia de la Presidencia de la República, cuyo propósito principal era permitir el acceso al grado de General de la República para los oficiales del Cuerpo Administrativo de las Fuerzas Militares y la creación de un grado intermedio en la escala del generalato denominado “Teniente General”.
Cual seria la sorpresa en ese recinto ante la intervención y reacción negativas, de casi todos los integrantes de esa comisión, entre los que se destacaron con argumentos, estadísticas y, por que no decirlo, testimonios validos e innegables, los Senadores Cecilia López y Juan Manuel Galán. Entre los asistentes al debate, además del Ministro de Hacienda, se encontraba el Señor Almirante Jefe de Estado Mayor Conjunto, y distinguidos Generales y Almirantes de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional.
Quienes pudimos asistir al debate, retransmitido el domingo 9 de Mayo en diferido, siempre estuvimos pendientes y expectantes de la intervención de los militares activos por ser un proyecto dirigido especifica y únicamente al cuerpo de Generales activos. La ocasión y tema lo ameritaban y aunque en varias oportunidades fue anunciado nunca se dio. Qué desilusión sentimos al ver que se agotó el tiempo y ninguno de ellos intervino, ni siquiera el Almirante David René Moreno, oficial de mayor rango presente y delegado del General de cuatro soles Freddy Padilla de León.
Qué pasó? Por que la esperada y obligada intervención nunca se dio? Posiblemente los argumentos del Ponente y un defensor de la misma, asesorados y con información del Ministerio de Defensa al mas alto nivel, no fueron suficientemente sólidos, no tenían fondo, ni mucho menos era urgente, como se lo calificó. A pesar de que se expuso que el Estado no incurriría en gastos adicionales, el Ministro de Hacienda manifestó lo contrario. Infortunadamente para el ponente y Generales de la Fuerza Publica, este proyecto, quedó sepultado, pues el Ministro Oscar Iván Zuloaga, manifestó que el desarrollo de esa ley, sí requería de recursos adicionales y no quería comprometer al actual gobierno con compromisos futuros.
Lo que quedó en entre dicho para quienes presenciamos el debate fueron los valores y virtudes de los que se trató al inicio de este escrito, ante la posición impertérrita de los Militares presentes, quienes soportaron imperturbables las fuertes críticas y calificativos lanzados por los miembros de la Comisión Segunda, quienes tildaron la ponencia de falta de ética y de pretender mejorar solamente las condiciones de la cúpula militar, mientras se ignoran las condiciones precarias de las bases y, injusta e inexplicablemente se mantiene a un gran grupo humano represado por varios años en sus ascensos. En el ambiente quedó la sensación que valen más los intereses particulares, en este caso de los Generales de mayor graduación y antigüedad, que los intereses generales de los subalternos.
Qué mal momento y qué mala ocasión para dejar en entredicho lo que se promulga en los claustros de nuestra querida institución ante la sociedad, qué mal momento y qué mala ocasión para que nuestros detractores tengan la oportunidad de criticar y dejar “mal parados”, qué mal momento y ocasión para que se burlen de nuestra moral, por que no decirlo, con argumentos sólidos y reales. En esta oportunidad, tenemos que admitirlo, los integrantes de la Comisión Segunda si tenían estadísticas y parámetros incontrovertibles, estaban realmente preparados, lo que no sucedió con el ponente, defensor y la Cúpula Militar y policial.
Como correspondía a su condición de Ciudadano, y General de la República, el Senador Jaime Ernesto Canal Alban, en una intervención plena de mística, patriotismo y sólidos argumentos, puso de presente la mala preparación de la ponencia y la pésima asesoría del Ministerio de Defensa y el Comando General. Fijó su posición seria y firme en contra de la pretensión de otorgar el Grado de Generales a oficiales del Cuerpo Administrativo, quienes no conocen los rigores del combate y las operaciones, por lo que no resulta oportuno ni justo para la moral del oficial combatiente y por que “el grado de general es un honor de difícil logro y no se puede estar repartiendo sin honor y sin esfuerzo, bajando de nivel esa dignidad y por la que luchamos los verdaderos militares, nuestro norte, nuestro fin ultimo”; expresó también que resulta baladí el argumento de tener cuatro soles para poder intervenir adecuadamente en reuniones de Comandantes de Ejércitos a nivel Internacional. En fin, que digna y patriótica intervención la del General Canal, Senador de la República, que puso de manifiesto que aun quedan vigentes aquellos valores y principios. Usted, General Canal, si representó dignamente al estamento castrense.
Bogotá, 18 de Mayo de 2010
CENTRO COLOMOBIANO DE PENSAMIENTO POLITICO MILITAR
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jueves, 13 de mayo de 2010
Opinión frente al debate electoral
Desconcierto por el futuro de las Fuerzas Militares y la Reserva Activa en estas elecciones presidenciales.
Por MG. Javier Arias Vivas
Fácil destruir un Ejército
El clamor silencioso de las Fuerzas Militares está expresado en la angustia por el futuro. No se vé el camino despejado. El Presidente Uribe y sus Ministros no fueron capaces de solucionar los problemas urgentes de los militares. Y eso que éstos, fueron los artífices y los protagonistas en el terreno, de la famosa seguridad democrática que les dió alta favorabilidad en las encuestas de opinión en los últimos 8 años de mandato. Nos preguntamos: ¿En el futuro cercano, hasta cuándo el Estado es capaz o quiere seguir aportando el suficiente presupuesto para los sueldos, las pensiones, las asignaciones de retiro y los subsidios para la vivienda y la salud? ¿Qué tal un Presidente que exprese sin el menor reato de conciencia que no hay plata para pagar el sostenimiento de las Fuerzas Militares? Simplemente, éstas, se acaban.
Recordemos las décadas de los 80 y los años 90. Primero con la guerra que planteó el M-19. Vimos aquí un Ejército, sin suficiente pié de fuerza, sin armas, sin ropa y sin medios de comunicación y transporte. En el Departamento del Valle por ejemplo, ante lo calamitoso de la situación logística, la gente tuvo la iniciativa de aportar recursos para comprar zapatos tenis a los Soldados para que pudieran patrullar y así, proteger a la población civil de las amenazas que se cernían. Luego vino la ofensiva de las FARC y recordamos los días nefastos de Las Delicias, Miraflores, Uribe, Patascoy, Troncales, Girasoles, El Billar, Mitú. Casi derrotan el Ejército, primero, desde el Estado, con la forma más rápida y eficaz: aducir falta de presupuesto, y luego, como consecuencia de los anterior, por la evolución ascendente del poder de combate de los terroristas.
Lo que más nos duele a los militares
Los “falsos positivos”: Dos palabras siniestras. Acuñadas, dicen que por gente de la misma Fuerza Pública y que varias veces le ha dado la vuelta al mundo a través de los medios de comunicación, potenciado por el Presidente de la Republica y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas desde diversos escenarios nacionales e internacionales con lo cual, el daño ha sido irreparable para la imagen de los militares colombianos, los mismos que hicieron la operación Jaque, la operación Fénix que dió de baja al más temible terrorista de Latinoamérica “Raúl Reyes”, y que tienen al borde de la extinción a los narco-terroristas de las FARC y delincuentes del narcotráfico.
Estamos de acuerdo, hay delincuentes al interior de la institución militar que han cometido este tipo de acciones punitivas contra civiles y que deben pagar por ello. Pero que lo anterior, se convierta en una cacería de brujas y que ahora toda baja en combate con los terroristas al poco tiempo se convierta en un “falso positivo” y que por ello tengan que pagar militares inocentes, meses y años en las cárceles, sin un debido proceso, quedando en la ruina moral y económica y sin una defensa digna pagada por el Estado, es una ignominia. Lo mínimo que se exige es: Respeto al Fuero Militar, actuación de Cortes Marciales, aplicación del Código de Justicia Penal Militar, una defensa técnica apropiada por el Estado y un debido proceso lejos de los espectáculos de la Justicia “show” en los medios de comunicación.
Esa desnivelación salarial que golpea los rangos inferiores de las Fuerzas Militares es también un factor de injusticia y de desmoralización. En vez de que el actual gobierno, esté pensando en pagar favores de lealtad, reformando el Estatuto de la carrera de Oficiales que transita en el Congreso de la Republica con mensaje de urgencia, para mejorar los grados superiores del escalafón, debería con parte de ese presupuesto solucionar la desigualdad en el porcentaje para el pago de los grados de Teniente Coronel hacia abajo y el de los Suboficiales y Soldados. Mínimo los Soldados profesionales deberían tener los mismos sueldos, primas y prestaciones sociales de que gozan los patrulleros de la Policía.
La incertidumbre
Ante este infortunado panorama, votar por el candidato que ha expresado que no se necesita un Ejército como no lo ha requerido Costa Rica, que aduce que admira y respeta a Chávez la principal amenaza que tiene el país en estos momentos, que extraditaría al ex presidente Uribe hacia el Ecuador, que desarmaría a todos los ciudadanos aún con armas amparadas, que no ha planteado un programa serio de seguridad y defensa, sería votar dando un paso al vacío. Sería votar para detener y retroceder lo que se ha conseguido en seguridad y tranquilidad en estos años, a menos que, en los pocos días que faltan para las elecciones, haga el candidato Mockus, una rectificación contundente y se comprometa a solucionar nuestros problemas.
Recordemos lo que ha pasado con Presidentes con perfil de tolerancia: Jimmy Carter en Estados Unidos, Belisario Betancur, Virgilio Barco y Andrés Pastrana en Colombia, Zelaya en Honduras. No queremos que por debilidad o afinidad, un Presidente en Colombia nos lleve al nefasto Socialismo del Siglo XXI patrocinado por Chávez, Evo, Correa y Ortega.
Antanas Mockus, es un enigma (Plinio Apuleyo), pero ya tenemos suficientes indicios para definirlo: Primero, por lo que ha expresado en relación con el Ejército y la Seguridad Nacional; y Segundo, por la procedencia y tendencia de los personajes que lo acompañan en la campaña. La supervivencia de las Fuerzas Militares y la solución de los urgentes y serios problemas que agobian a sus miembros activos y en retiro, no son temas centrales en su discurso. Si no pudo o no hizo lo suficiente el actual gobierno, para resolver los agobiantes problemas de bienestar y de moral, menos se puede esperar de un candidato que no ha dado muestras hasta ahora de conocer y de interesarse por los militares y por la defensa y seguridad de la Nación.
Menudo dilema, como diría el General Álvarez Vargas en su escrito, o “encrucijada del alma” para utilizar la famosa frase del Presidente, el que tenemos que resolver cada uno de nosotros los militares de la Reserva Activa en el momento de votar en la primera vuelta de las elecciones para Presidente. Y lo peor, todos los candidatos eluden el tema grueso de la Seguridad y Defensa y de las necesidades de los Militares y Policías para elevar su moral para la acción, pero sí se arrogan, el tema de la Seguridad Democrática para captar votos sin tener plena conciencia y sin proponer fórmulas para aliviar el sufrimiento de esos heroicos servidores del Estado y sus familias, en compensación por haberle puesto el pecho con todo entusiasmo, sacrificio y valor, a esa loable política de Estado que le devolvió la esperanza a los colombianos.
Bogotá, 2 de Mayo de 2010
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martes, 11 de mayo de 2010
La Opinión del día
Un aporte al análisis del CENTRO COLOMBIANO de PENSAMIENTO POLITICO MILITAR
Hay propuestas de Mockus, preocupantes, que nos invitan a reflexionar. No sabemos realmente como será su postura frente a las farc, puede que se deje tentar por el acuerdo humanitario, cediendo ante esta organización terrorista, con tal de lograr la liberación de los secuestrados, dándoles respiro político que les motive a seguir la lucha armada.
Si cede, no sabemos que pase de ahí en adelante: ¿Las combatirá o adoptará una posición pacifista, invitándolos a la paz mientras se fortalecen nuevamente?
¿Reducirá el presupuesto para la defensa y seguridad, lo que implica reducir el pie de fuerza del Ejército? Con esta medida no necesita ordenar que las operaciones cesen.
No estamos seguros que actitud adopte frente a los Estados Unidos, lo que puede influir en la lucha contra el narcotráfico y como consecuencia dificultaría el combate a las farc, retardando su destrucción.
No estamos seguros que actitud adopte frente a los Estados Unidos, lo que puede influir en la lucha contra el narcotráfico y como consecuencia dificultaría el combate a las farc, retardando su destrucción.
Tampoco sabemos si sacrificaría al Ejército en beneficio de la Policía Nacional para mejorar la seguridad ciudadana, en detrimento de las operaciones militares contra las farc, que conduciría a lo que en alguna ocasión expreso, acabar con el Ejército.
Pienso que frente a Chávez asumiría una posición de complacencia y en la medida que no ceda a sus pretensiones, recibiría el mismo tratamiento dado al Presidente Uribe, si cede estaríamos ante la posibilidad que se pliegue al vagón de cola de la revolución bolivariana, con consecuencias impredecibles, pero de funestas consecuencias para Colombia.
En cuanto a Santos, sabemos cómo es su actuar y no creo que vaya a cambiar. Nunca va a aceptar que se equivocó en el manejo de los derechos humanos frente al Ejército. Le interesara quedar bien, primero, con los Estados Unidos y segundo, con la comunidad internacional en general, porque lo que buscará es evitar cuestionamientos y salir bien de su gobierno. Eso no va cambiar. Si pensamos que trabajará por la JPM y por recuperar el fuero militar, valdría la pena abordar ese tren; pero no será así, es una ilusión.
El dilema es: malo conocido o bueno por conocer, sabiendo cómo va a actuar el malo y no sabiendo que nos depare el bueno, que es un mar de incertidumbres, pero que encarna el cambio y la esperanza de renovación de la política. Igual sucedió en Venezuela con Chávez, la gente votó por él, ilusionada en una transformación de las costumbres políticas y una mejor utilización de los recursos públicos y miren en lo que terminó, ni lo uno, ni lo otro.
El Ejército cada día más será acorralado e irrespetado mientras no se adopten posiciones firmes por parte de los activos, respaldados por la reserva y no al revés.
Bogotá, 10 de Mayo de 2010
MAYOR GENERAL CARLOS O QUIROGA FERREIRA
jueves, 6 de mayo de 2010
Editorial de la Semana
EL PANORAMA POLITICO ACTUAL- UNA ENCRUCIJADA PARA LOS MILITARES
Análisis realizado el 4 de Mayo del 2010
Así como están las cosas, Mockus parece imparable, tal como sucedió cuando ganó la alcaldía de Bogotá; cuando el fenómeno de opinión se dispara no hay quien lo detenga. Mockus ha suscitado un fervor en estratos altos y medios y en una considerable franja de electores jóvenes que hasta hoy se habían mostrado apáticos a la hora de votar. Están viendo en él a un gobernante con honestidad, prudencia, conocimiento basado en la educación y lo más importante, un deslinde de las maquinarías politiqueras; pero la mayoría de sus simpatizantes están obrando con impulso emocional, sin analizar con profundidad su personalidad y posiciones respecto a los grandes problemas del país. Se está presentando un fenómeno de opinión, similar al que generó Uribe después de Pastrana, cuando el país estaba postrado ante la violencia.
Ahora bien, el problema radica en ¿si Mockus, le conviene o no al país, en las actuales circunstancias?
Para una franja considerable de colombianos, Juan Manuel Santos representa la continuidad de la Política del Seguridad Democrática al pie de la letra, asegurando la persistencia en la derrota definitiva de las guerrillas izquierdistas, para otra franja particularmente de jóvenes, que cada día van aumentando, representa las malas relaciones con los vecinos, la continuidad del “paramilitarismo”, la corrupción, la falta de transparencia y los “falsos positivos’’.
Para los militares, Santos representa el oportunismo y la ingratitud, la ligereza en el manejo de los DDHH a capricho de las organizaciones internacionales, incluso condicionando las operaciones militares, sin importar el sacrificio de sus FFMM, que sin fuero son entregados a los enemigos insaciables, solo para buscar un beneficio ante sus críticos, adversarios políticos y la comunidad internacional.
Por lo tanto, no resulta fácil para nosotros elegir un candidato que nos garantice una lealtad sincera y que busque reconstruir el espacio perdido, en este mar de oportunismos. El candidato, desde nuestro punto de vista, que engendra toda esa esperanza para las Fuerzas Militares, es Germán Vargas Lleras, pero con un 4 % de favorabilidad en las encuestas no hay muchas probabilidades; sin embargo, habrá que votar a conciencia en la primera vuelta y esperar cómo se acomodan las alianzas para la segunda. Frente a este panorama, nos encontramos en una verdadera encrucijada, por no tener mucha claridad de cuál sería la actitud del candidato que hasta el momento resulta más opcionado.
Sin embargo, hagamos un breve análisis del candidato revelación; un tipo excéntrico con nombre raro de origen lituano, de poca experiencia política, ex rector de la Universidad Nacional, que se bajó los pantalones para mostrarles el trasero a unos estudiantes saboteadores, que le lanzó un vaso con agua a la cara de su contendor Horacio Serpa, para probar su tolerancia; que se orinó encima de algunos estudiantes, que ha propuesto la disolución del Ejército, que se ha disfrazado de chapulín colorado, que admira a Chávez, en ocasiones es contradictorio y enredado en lo que trata de decir; y que aunque es un mar de incertidumbres, representa un cambio, tiene carisma y despierta un sentimiento de sinceridad y aplomo.
Durante su desempeño como alcalde de Bogotá se distinguió por ser un gobernante honesto, habló por primera vez de cultura ciudadana, impuso la hora zanahoria, su actuación frente a las autoridades militares y policiales fue de apoyo a la institucionalidad. Años más tarde, repitió en la alcaldía por sus buenos resultados.
El dilema está, en saber que tantas agallas y firmeza tendrá para afrontar los grandes problemas del país, el manejo de los terroristas FARC, las relaciones con sus agresivos vecinos, que solo se podrán mejorar en la medida que se someta a las pretensiones del comandante Chávez. Qué tan benéfico será su discurso de tolerancia y pacifismo frente a las pretensiones de los grupos terroristas, para no retroceder en lo alcanzado por el presidente Uribe; en fin, son muchos los interrogantes que nos debemos hacer antes de tomar una decisión final. Todavía quedan algunos días para tratar de superar nuestro dilema.
CENTRO COLOMBIANO DE PENSAMIENTO POLITICO-MILITAR
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jueves, 22 de abril de 2010
Editorial Principal del Centro de Pensamiento
“LA TROPA NO QUIERE QUE LA ADULEN. SIGUE A QUIEN LA LIDERA”
NO ERA MUCHO EL SENTIMIENTO DE LOS UNIFORMADOS CON RESPECTO AL TERCER PERIODO PRESIDENCIAL. PODRÍAMOS DECIR, QUE EN EL SILENCIO PROPIO DEL SOLDADO CON RESPECTO A LA POLITICA, EXISTÍA EN EL ALMA DE NUESTROS HOMBRES, UN DESEO INTERNO DE CAMBIO, MOTIVADO POR EL ZALAMERO DISCURSO DEL MANDATARIO FRENTE A LA REALIDAD DE UN CONCEPTO MESIANICO DE LIDERAZGO .
CUANDO EN EL AÑO 2002, EL PRESIDENTE URIBE ASUMIÓ LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA, QUIENES MAS SATISFECHOS SE MOSTRARON, SIN LUGAR A DUDAS, FUERON LOS MIEMBROS DE LAS FUERZA MILITARES. LOS MOTIVOS QUE DESPERTARON ESTOS SENTIMIENTOS, ENTRE QUIENES ESTABAN COMPROMETIDOS EN LA MISION INSTITUCIONAL DE GANAR LA GUERRA, FUERON VARIOS. EN PRIMERA INSTANCIA, LOS CUATRO AÑOS PRECEDENTES DEL GOBIERNO PASTRANA, QUE PARA LA HISTORIA DE LOS COLOMBIANOS, QUEDÓ COMO LA ÉPOCA DEL LIDERAZGO DÉBIL, LA VIDA FÁCIL, EL TERRORISMO, LA ENTREGA DEL HONOR, LA POLITICA Y NUESTROS VALORES A LOS BANDIDOS DE LAS FARC. LUEGO, EL DISCURSO DEL NUEVO MANDATARIO QUE SIGNIFICABA UN CAMBIO TOTAL EN EL MANEJO DEL ESTADO, DE LA VOLUNTAD POLÍTICA, DECISIÓN, COMPROMISO Y LIDERAZGO PARA INCLINAR LA BALANZA DEL CONFLICTO Y MATERIALIZAR EL ANHELO DE PAZ DE LOS COLOMBIANOS.
NO SE EQUIVOCARON LOS MILITARES EN SUS EXPECTATIVAS. EL PRIMER PERIODO DE URIBE, CUMPLIÓ CABALMENTE SUS COMPROMISOS Y DISCURSOS DE CAMPAÑA, LO QUE PRODUJO UN SENTIMIENTO GENERALIZADO DE JÚBILO, APROBACIÓN Y APOYO DEL PUEBLO COMO NUNCA ANTES. SIN EMBARGO, EL SEGUNDO MANDATO LLEGÓ EN MEDIO DE UN MANEJO “NON SANCTO” DE LA POLÍTICA, LA ÉTICA Y LA MORAL. EL FINAL DEL MISMO, LO ESTAMOS VIVIENDO ENTRE EL MESIANISMO, EL DESCONCIERTO, LA PREPOTENCIA Y UN DESCENSO LENTO PERO CONSTANTE EN EL FAVORITISMO DEL PUEBLO QUE HACÍA PENSAR QUE NO HABRÍA UN TERCERO PERIODO, COMO EN EFECTO SUCEDIÓ.
AL CONTRARIO DE LO QUE MUCHOS DE NUESTROS COMPATRIOTAS PUEDAN CREER, EL AFECTO, CONFIANZA Y CREDIBILIDAD DEL PRESIDENTE AL INTERIOR DE LA INSTITUCION MILITAR, NO ES TAL. EL DESCENSO DE ESTAS PERCEPCIONES EN LA MENTE Y EL CORAZON DE LOS GUERREROS, ES MAS ACELERADO Y PROFUNDO QUE EL DEL COMÚN DE LOS COLOMBIANOS FRENTE AL GOBIERNO QUE TERMINA .
LOS MILITARES RETIRADOS O DE LA RESERVA ACTIVA COMO SE SUELEN LLAMAR HOY EN DIA, HISTÓRICA E INSTITUCIONALMENTE HABLAN A NOMBRE DE SUS COLEGAS DEL SERVICIO ACTIVO YA QUE CONOCEN LO QUE OCURRE AL INTERIOR DE LA INSTITUCION Y EN EL ALMA DE SUS INTEGRANTES Y PORQUE EXISTE UN DIALOGO CONSTANTE Y UNA COMUNIÓN E IDENTIDAD DE INTERESES INSTITUCIONALES, DONDE, QUIENES NO PUEDEN EXPRESARLOS POR DISCIPLINA, SABEN QUE SUS VIEJOS SOLDADOS LO HARÁN A NOMBRE DE ELLOS, CON PROPIEDAD Y FORTALEZA MORAL. ES ÉSTA UNA HISTÓRICA Y TRADICIONAL REALIDAD AL INTERIOR DE LAS ORGANIZACIONES MILITARES EN EL MUNDO.
ENTONCES: ¿PORQUE LA DESILUCION DE LOS MILITARES CON SU COMANDANTE EN JEFE?
EL LIDERAZGO, EN LA MENTE Y FORMACION DE LOS MILITARES , NO ADMITE AMBIGUEDADES CUANDO SE TRATA DEL RESPALDO A LA ACCION AUTORIZADA . EL PRESIDENTE URIBE LOS HA DEJADO SOLOS , NO LOS HA RESPALDADO Y ACEPTAR LA “ RESPONSABILIDAD POLITICA ” QUE LE COMPETE COMO MAXIMO COMANDANTE NO HACE PARTE DE SU CONCEPCION DE LIDERAZGO .
DE LOS VALORES MAS ARRAIGADOS EN LA CARRERA DE LAS ARMAS ESTA “LA LEALTAD”. CUALIDAD ESTA, QUE SE CARACTERIZA POR SER DE DOBLE VIA, DEL SUBALTERNO CON EL SUPERIOR, PERO, TAL VEZ LA MAS IMPORTANTE: DEL SUPERIOR CON SUS SUBALTERNOS. CONDUCTA QUE LOS MILITARES NO LE HAN VISTO A SU PRESIDENTE QUIEN SE HA MOSTRADO ANTE EL PAIS Y LA COMUNIDAD INTERNACIONAL COMO EL MANDATARIO QUE HA HECHO TODO LO POSIBLE Y TOMADO TODAS LAS MEDIDAS JURIDICAS , LEGALES E INSTITUCIONALES PARA EVITAR LOS DESMANES, ABUSOS E ILÍCITOS COMETIDOS POR SUS SOLDADOS. LOS HA COLOCADO EN EL PAPEL DE LOS MALOS, DE LOS DELICUENTES RESPONSABLES DE LAS MÁS DESPRECIABLES VIOLACIONES DE LOS DERECHOS HUMANOS Y DEL DERECHO INTERNACIONAL, PERO SIN COMANDANTE EN JEFE QUE RESPONDA .
EL PRESIDENTE URIBE ENTERRÓ EL FUERO Y LA JUSTICIA PENAL MILITAR. RESPONSABILIDAD Y CARGA HISTÓRICA QUE LE SERÁ MUY PESADA DE LLEVAR. SU PERIODO FUE UN CONSTANTE DEVENIR DE AMBIGUEDADES, CAMBIOS, SORPRESAS Y REVERSAS, SOBRE LA VIABILIDAD Y CONVENIENCIA DEL FUERO Y LA JUSTICIA PENAL MILITAR. A VECES A TRAVES DE SUS MINISTROS COMO EN SU OPORTUNIDAD LO HIZO CAMILO OSPINA Y COMO LO REVELÓ EL ACTUAL MINISTRO EN SU CONFERENCIA DEL MARTES 23 DE FEBRERO DEL 2010 EN LA ESCUELA SUPERIOR DE GUERRA AL REFERIRSE A LA POSICION DEL MINISTERIO DE DEFENSA FRENTE AL RECIENTE CONCEPTO DEL CONSEJO DE ESTADO: “LA DECISION QUE SE TOMÓ SE HIZO SIGUIENDO INSTRUCCIONES DEL SENOR PRESIDENTE” AFIRMACIÓN QUE A LOS PRESENTES NOS SORPRENDIÓ PERO QUE REAFIRMÓ LA DESILUSIÓN Y AHONDÓ LA HERIDA DE SUS COMBATIENTES .
PARA CONGRACIARSE CON SUS COMANDANTES Y SIN TENER NECESIDAD PARA ELLO, LES PERMITIÓ EL USO DE GRADOS EN EL MAS ALTO ESCALAFON, QUE NO ESTAN NI AUTORIZADOS NI INCLUIDOS EN LA LEY. SIMPLEMENTE DESTROZÓ EL HONOR QUE SE PROFESA AL INTERIOR DE LA INSTITUCION MILITAR.
NUNCA EN LA HISTORIA DEL EJERCITO NACIONAL HABIA EXISTIDO UN NUMERO TAN CRECIDO DE MILITARES EN LA CÁRCEL, DETENIDOS, JUZGADOS, CONDENADOS E INVESTIGADOS POR ACCIONES DEL SERVICIO O RELACIONADAS CON EL MISMO. ESTANDO EN EL MAYOR ABANDONO E INJUSTICIA, NO HAN MERECIDO LA MAS MÍNIMA CONSIDERACIÓN. ESTAN SOLOS, SIN LIDERES, CON TOTAL DESCONOCIMIENTO DE SUS DERECHOS Y JUZGADOS POR UNA JUSTICIA POLITIZADA Y CORRUPTA.
SIN DESCONOCER QUE EL PRESIDENTE URIBE CON GRAN ENTREGA MOSTRÓ LA MAYOR VOLUNTAD POLITICA, COMPROMISO Y DECISION, NO SOLAMENTE EN ALCANZAR LOS PROPÓSITOS DE SU POLITICA DE SEGURIDAD DEMOCRATICA , SINO TAMBIEN EN EL MANEJO GENERAL DEL ESTADO; LA HISTORIA, Y A PESAR DE SUS ERRORES, LO PROYECTARÁ COMO UNO DE LOS MEJORES PRESIDENTES. SIN EMBARGO, LOS MILITARES SUS SOLDADOS, LOS QUE PERMITIERON HACER REALIDAD SUS PROMESAS DE CAMPANA TENEMOS SOBRADAS RAZONES Y TODAS LAS DUDAS SOBRE EL COMPROMISO, LEALTAD Y LIDERAZGO QUE PRACTICÓ ÉSTE, NUESTRO COMANDANTE EN JEFE.
QUE LÁSTIMA SEÑOR PRESIDENTE URIBE, SIENDO USTED QUIEN MÁS VICTORIAS RECIBIÓ DE SU EJERCITO, EL QUE MÁS HERIDAS Y DESILUSIONES CAUSÓ EN EL ALMA DE SUS COMBATIENTES.
CENTRO COLOMBIANO DE PENSAMIENTO POLITICO MILITAR
Bogotá, 21 de Abril de 2010
Colombia llora sus heroes
Joya, Herrera y Lopera, guerreros de las huestes celestes.
Autor: LUIS ALBERTO VILLAMARIN PULIDO
Creada: abril 20 de 2010
Autor: LUIS ALBERTO VILLAMARIN PULIDO
Creada: abril 20 de 2010
Esa es la paga del soldado. Tras incansables jornadas de desvelos, sacrificios, privaciones y estoicismo, puede perecer en cumplimiento de la misión constitucional. Asi son los soldados en la extensión de la palabra: Guerreros dedicados a Dios, a la patria y a la familia.
Eso y mucho mas, caracteriza a los héroes que a diario ofrendan sus vidas para que sus compatriotas disfrutemos de la libertad y que dolor decirlo, para que politiqueros sin norte o programa concreto como sucede en la actual campaña presidencial, jueguen a satisfacer sus apetitos burocráticos electoreros individuales, sin importar ni la sangre derramada por los defensores de Colombia, ni el futuro que merece el país.
Fernando Joya era un hombre justo, caballeroso y moderado. Excelente instructor y como habilidoso comandante de tropas en operaciones era una persona estimada y admirada por sus subalternos.
Con el paso del tiempo sus logros personales y profesionales, lo condujeron hasta el merecido ascenso a general de la república. Su trágico deceso es un golpe artero contra la institución militar, pues Colombia y el Ejército Nacional pierden a uno de los mejores soldados.
Desde alférez Arturo Herrera se destacó entre los compañeros de promoción como un inteligente e ingenioso militar. En todos los grados ocupó importantes cargos y en todos sobresalió por su profesionalismo, devoción patriótica y consagración al trabajo.
Por sus cualidades era el coronel estelar de las tropas comandadas por Joya. Pero como dijera el poeta:"Lo triste es asï"..... Hoy falleció con el camuflado y las botas puestas...
Y así tristemente, los demás héroes fallecidos en el accidente de hoy 20 de abril de 2010, dejan un vacío inmenso en los corazones de sus seres queridos y de la hermandad militar que compartió con ellos el drama de la compleja guerra, tan indiferente para muchos de los beneficiados, como utilizada para usufructos electoreros por todos los impreparados candidatos presidenciales, que por estas calendas prometen lo divino y lo humano, sin siquiera haber delineado un plan coherente de gobierno.
Se podría decir que ese es el precio de buscar la paz para una sociedad convulsa y acéfala. Pero también es el infortunado sino de quien por vocación y convicción ingresa a las Fuerzas de Seguridad del Estado, con el sublime deseo de servir hasta el extremo de entregar la vida, a una sociedad que en ocasiones pareciera ser que ni se gobierna ni se deja gobernar.
Resulta ilógico pero es la realidad, que pérdidas humanas de seres tan valiosos, las mas de las veces pasan indiferentes para esa sociedad que perdió la capacidad de asombro y que al día siguiente de sucedidos los trágicos hechos, olvida o ignora el drama. Solamente las familias de las víctimas guardan los recuerdos y cargan a cuestas con el dolor que les causan tan irreparables pérdidas.
Pero hoy como ayer, los soldados de Colombia acompañan hasta la tumba al compañero caido en cumplimiento del deber y con el alma templada por el acero de la adversidad, retoman el puesto de combate dejado por el soldado que partió de las huestes terrrestres a integrar el ejército celestial, al que Dios padre llama a sus mejores hijos... !Honor que solo merece una minoría selecta!
Joya, Herrera, Lopera y los demás militares fallecidos hoy, dejaron el mundanal entorno de las inequidades para presentarse de inmediato ante el Comandante Supremo del Universo.
Sus sables de oficiales refulgirán con el brillo infinito y sus almas vibrarán de júbilo desde infinita lontanaza, para acompañar a los guerreros colombianos en la dura e incomprendida brega por alcanzar la esquiva paz en nuestra amada patria.
Paz en sus tumbas, gloria a su espiritualidad, honor a su memoria y nuestro voto de solidaria fortaleza moral y espiritual a sus padres, hermanos, esposas hijos y demás familiares.
Que las almas patriotas y grandes de estos soldados separados por la repentina muerte de su adorada patria y su amada familia, acompañen cual centinelas avizores a los seres queridos que dejaron al partir.
Y que Dios en su infinita bondad y grandeza, colme de bendiciones el sendero que van a transitar.
Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
Analista de asuntos estratégicos
lunes, 19 de abril de 2010
Editorial de la Semana
BALANCE ESTRATEGICO-MILITAR DE LA SEGURIDAD DEMOCRATICA. ALGUNAS CONSIDERACIONES PARA EL FUTURO.
Es innegable que la Política de Seguridad Democrática constituyó el eje central de los éxitos del gobierno del presidente Uribe, con la cual surgió un concepto de seguridad diferente a los anteriores; con ella se logró recuperar el monopolio estatal, con un claro objetivo: la derrota definitiva de las guerrillas, las bandas criminales y el narcotráfico con énfasis en la seguridad rural; pero, lo más importante de todo, se diseñó una estrategia que involucraba a los demás sectores del gobierno, dejando de lado el viejo paradigma colombiano, de que la seguridad era un problema exclusivo de los militares.
Sin embargo, no todo fue color de rosa en el gobierno que termina, particularmente para los propios militares, cuando iniciaba un periodo con mucha expectativa y esperanza para el país y, en particular, para las Fuerzas Armadas. En ese entonces los militares celebraban eufóricos la presencia de un gobernante con declarada voluntad política para acabar con el terrorismo, queja constante del sector castrense, por la ausencia de este importante concepto en el ámbito de la Defensa Nacional y que ningún otro presidente en el pasado reciente había entendido, o querido entender, elemento absolutamente necesario para acompañar la acción militar con algo más que un discurso o unos recursos aislados.
Hoy nadie pone en duda los éxitos de su estrategia. Con raras excepciones, hasta los más recalcitrantes críticos de la oposición reconocen la necesidad de continuar con la política de seguridad del presidente Uribe, pero son pocos los que se han detenido a analizar las consecuencias catastróficas que para las Fuerzas Militares de la nación trajeron algunas de las posiciones del presidente Uribe, como resultado de su temperamento autoritario y del fantasma del “paramilitarismo” montado por sus enemigos.
Como consecuencia de su particular estilo dominante y autocrático producto de sus iníciales éxitos, poco a poco fue cambiando el trato con sus más cercanos colaboradores, entre ellos los militares a quienes dirigía casi personalmente, sin tener en cuenta en conducto regular; es así como llamaba casi a diario a los comandantes de las unidades Operativas, ante cualquier llamado de un político o dirigente regional, para pedir cuentas o hacer recriminaciones; esto ocasionó fuertes reprimendas para muchos Comandantes regionales y no pocas bajas de brillantes oficiales que fueron víctimas de las rabietas del primer mandatario.
Pero, aun más grave, fueron las consecuencias que trajeron las criticas y persecución de sus más severos opositores y los medios de comunicación, quienes lo han tildado injustamente, como colaborador de las autodefensas o los mal llamados “paramilitares’’. Esta persecución motivó al presidente a tomar una postura indebida hacia los militares, quienes han sido sus más entusiastas, fieles seguidores y artífices de una buena parte de sus éxitos. En su afán de mantener una actitud de trasparencia y con el ánimo de borrar cualquier sombra de duda sobre su proceder, ha permitido y patrocinado sutilmente a sus opositores y a las más recalcitrantes Organizaciones No Gubernamentales de Derechos Humanos, dirigir una acción difamatoria de graves consecuencias para la seguridad de los miembros de las Fuerzas Militares; inadvertida por la mayoría de los colombianos, pero apoyada y aplaudida por la izquierda radical que ve una maravillosa oportunidad para pasar cuentas de cobro a los militares y de paso obtener jugosas indemnizaciones.
Como es bien sabido, todo esto hace parte de la combinación de las variadas formas de lucha, que nos permite afirmar, que aún ganándose la guerra militar se podría perder la guerra jurídica, la cual viene siendo soportada por los recientes fallos de las cortes y una jurisprudencia que ha menoscabado los más mínimos derechos de los militares, dejándolos en la más absoluta indefensión, todo ello debido a la injusta y oportunista posición del gobierno del presidente Uribe.
Por otra parte, su labor internacional, en este aspecto, no ha sido menos nefasta para los militares. Vimos al presidente Uribe en Costa Rica, denunciando ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el asesinato de un grupo de policías por parte del Ejercito Colombiano, en el sonado caso de Jamundí, pero tristemente, no hubo ningún pronunciamiento de rechazo, al menos que se hubiese conocido, fuera de las manifestaciones de estupor de algunas organizaciones de oficiales en retiro.
Otro grave perjuicio, ha sido la obstinación del Presidente, de no reconocer el conflicto colombiano, afirmando que en Colombia solamente hay una amenaza terrorista, pero contradictoriamente tiene una política de DDHH y DIH que reconoce que se debe aplicar el derecho Internacional de los conflictos armados, lo que coloca a los militares en desventaja ante los organismos internacionales. Así mismo, ha apoyando intereses foráneos cuando, aduciendo conveniencia política, ha ofrecido en bandeja de plata a los militares en las Cortes Internacionales, las cuales, para nadie es un secreto, tienen una imagen deformada de las Fuerzas militares latinoamericanas, además de que la mayoría de sus integrantes proceden de las filas de la izquierda.
En acuerdo con una corriente internacional opositora al fuero militar, el presidente ha manifestado en repetidas ocasiones la conveniencia de acabar con la Justicia Penal Militar, en aras de mostrar trasparencia en las investigaciones de sus miembros. Ha manejado con habilidad un doble discurso, uno ante las tropas en servicio activo y en retiro y otro ante la oposición y el ámbito internacional, en el primer caso elogioso y lisonjero, siempre de acuerdo con las preocupaciones de los militares y con promesas de solución, en el segundo un lenguaje de reprobación y censura especialmente ante los organismos internacionales.
El presidente Uribe, el amigo de los militares, a los grandes protagonistas de la Seguridad Democrática, les arrancó de un tajo el Fuero Militar, un derecho vigente en todos los ejércitos del mundo, que no es una concesión sino un mandato constitucional, particularmente necesario en un país radicalizado por el odio y la venganza. En su afán de mostrar transparencia, le dio al enemigo el mayor éxito en la historia del conflicto, cuando opacó “La Operación Jaque”, la más exitosa acción militar de todos los tiempos, denunciando en un show televisado en forma prematura e insensata los llamados “falsos positivos’’; con la anuencia de su Ministro de Defensa y a espaldas del Comandante del Ejército, todo esto por conveniencia política, para mostrarse como el gran adalid y defensor de los derechos humanos, sacrificando el buen nombre y prestigio de la Institución Militar. Antes de ofrecerlos al protagonismo de los medios, se ha debido ordenar una investigación rápida y contundente que hubiere establecido la realidad de los hechos, como efectivamente se ha venido comprobando en algunos casos, de gente inescrupulosa que se ha apartado de la ley, pero nunca en la magnitud que se ha vendido a la opinión pública nacional e internacional.
Con esta actuación dejó al Ejército en la mayor postración, trayendo como consecuencia una escalada de falsas acusaciones, que generaron un desprestigio institucional sin precedentes en la historia de Colombia. Ya se habla de “falsos positivos” desde los años ochenta. Toda esta irresponsabilidad, para ganar prestigio ante la comunidad nacional e internacional, sin medir los resultados catastróficos que ya se están empezando a ver.
Desde el mes de Marzo del 2009, cursa en el congreso el proyecto de ley 011 del 2009, que reforma el código penal en materia de violación de los Derechos Humanos por parte de los miembros de la Fuerza Publica, con el propósito agravar punitivamente las circunstancias penales y eliminar los beneficios de la Ley Penal a los miembros de la Fuerza Pública que ejecuten homicidios y actos de terrorismo, como resultado de una falsa confrontación entre esta y los grupos al margen de la Ley, o de un falso acto de terrorismo. Visto desprevenidamente por cualquier observador parecería una medida sana, tendiente castigar los desafueros de los militares; no obstante, una ley como esta se constituye en la mejor herramienta para quienes ejercen la justicia en forma parcializada y persecutoria.
Sin embargo, son pocos los que perciben la gravedad de la situación, ni los mismos militares, que ahora aducen que las violaciones de los Derechos Humanos son cosa del pasado.
Pero definitivamente, el mayor daño causado, fue la paralización del Ejército, ¿quién quiere combatir hoy en día? Son tantas y tan variadas las nuevas reglas del combate, impuestas por organizaciones de Derechos Humanos, que se hace imposible conducir una guerra ante tantos condicionamientos, esa es la principal victoria de los terroristas, que han sabido con extrema habilidad ajustarse a cada circunstancia, y la era Uribe no fue una excepción; ante la fuerte presión armada y la imposibilidad de enfrentarla, supieron llevar la guerra a otros estrados, penetrar el poder judicial, infiltrar estamentos del Estado y elevar falsas denuncias en el exterior, para castigar desde allí lo más importante de un Ejército, su moral.
Esperamos que el gobierno entrante sepa reconocer estos graves errores y trate de corregirlos, aunque la corrección será muy difícil, por la complejidad que encierran los fallos de las Cortes y la jurisprudencia ya reconocida por la justicia colombiana. Ojalá que su sucesor tenga la suficiente capacidad para entender la estrategia de la amenaza y sus colaboradores; no se justifica perder en el campo jurídico lo ganado en el campo de batalla, en detrimento de la seguridad de los militares, quienes han puesto el mayor precio en esta guerra de desgaste.
Se requiere de un gobierno que actúe sin temor ante las Cortes y organismos internacionales, defendiendo con objetividad lo defendible, como son las falsas acusaciones apoyadas por falsos testigos, sin permitir que estas avancen al ritmo que impongan los demandantes; no caer en el juego de aceptar culpabilidad, como lo ha sugerido el Vicepresidente, de pedir perdón para espiar supuestas culpas del pasado, sin haber sido vencido en un juicio justo.
A pesar de que en el actual panorama político colombiano se ve difícil emprender esta tarea, por el espacio cedido en los últimos años, es un clamor sentido por la comunidad militar colombiana, que necesita con urgencia un mandatario que sepa reorientar y fortalecer la Política de Seguridad Democrática, en beneficio del país, pero sin menoscabo de sus sacrificadas y leales Fuerzas Militares.
Sin embargo, es preciso reconocer que la mayor parte de la solución de todos los problemas descritos, está en manos de los propios militares, que deberán actuar con carácter y compromiso patriótico en defensa de las actuaciones del presente y del pasado; un reciente y claro ejemplo de esta responsabilidad, fue la actitud de rechazo tomada por la cúpula militar brasilera, ante solicitud de la izquierda de revivir procesos del pasado contra sus Fuerzas Armadas, obteniendo un apoyo irrestricto, nada menos que del gobierno del presiente Lula Da Silva; este es el resultado de actuar con carácter y firmeza para defender el legado histórico de un Ejército y evitar entregar a los enemigos los más caros valores de una institución reconocida y querida por la mayoría de los ciudadanos.
Este será el gran reto del Alto Mando en el próximo futuro. Si la tarea es difícil en el sector político lo será aun más en el campo militar, debido a las concesiones del pasado reciente. Será necesario crear un verdadero Cuerpo de Generales y Almirantes, con profundo conocimiento en la conducción de las guerras modernas, cohesionados por un interés común y con una clara visión Político-Estratégica de la actuación de la amenaza en todos los campos, valorando los resultados en todas las dimensiones, para asesorar e influir con serios argumentos en quienes toman las decisiones políticas. Pero lo más urgente y necesario, será defender con carácter y firmeza los principios, valores y tradiciones que rigen la institución, sin confundir la debida obediencia con la sumisión incondicional.
V.A.V.
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