Interpretando a Cano previo al bombardeo que lo dejó fuera de combate, quiso decir a sus “camaradas”, que “los errores de las Farc, las sacaron del camino de su filosofía[3]; que perdieron la guerra cuando el Estado colombiano logró multiplicar su capacidad militar con la suma del poder de combate de la fuerza aérea y las operaciones conjuntas”: masa crítica en contra…; “que perdieron su legitimidad insurgente, porque los colombianos y la comunidad internacional señalaron a las Farc como narcotraficantes y terroristas”.[4]
jueves, 18 de septiembre de 2014
Mayor sensatez.
Septiembre
2014
MG ®
Ricardo Rubianogroot Román.
En este texto hago un rápido recuento de lo escrito por
diferentes autores y analistas del conflicto interno Colombiano con variadas
visiones y concluyo mi propia apreciación.
Colombia
es un país con un conflicto armado interno, resultado de causas diversas y
complejas. Dentro de ellas se pueden señalar las desigualdades sociales, problemática
de tierras, el abandono de áreas rurales y pueblos apartados, falta de
infraestructura, educación, justicia, la exclusión política, modelos de
desarrollo errados y la creciente inequidad.
Para
nuestra desdicha el listado para describir la totalidad de las raíces que lo
han ocasionado, es interminable.
El
conflicto tiene variados antecedentes históricos, para algunos analistas su
origen se da en la década de los años 30 identificando el suceso de las
bananeras, pasando por el asesinato de Jorge
Eliecer Gaitán en el 48 y mencionan la
"época de la Violencia", como fundamental por ser esta época la que se
caracterizó por el talante político por
los problemas bipartidista de la década de 1950 y a
su vez remontan los orígenes de esta guerra
interna en la llamada Nueva Granada y la independencia de España
y como quienes dirigieron los inicios de la fase de la Republica quisieron enfocar
el futuro de esta Nación. Cada etapa de la
historia del país ha traído consigo un enfrentamiento diferente.
A
finales de los años cincuenta, principios de los años sesenta, a causa de los
fenómenos ya antes mencionados, surgieron en Colombia diferentes grupos
guerrilleros, en principio de inspiración marxista. Estos grupos son,
principalmente, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC, el Ejército Popular de Liberación EPL, el
Ejército de Liberación Nacional ELN y otras derivaciones menores, los cuales
tenían unos objetivos específicos que eran asesorados y acompañados por el Partido Comunista desde sus inicios; esas metas eran las de
conseguir una reforma agraria y la redistribución equitativa de la riqueza. Lo
que pretendían finalmente, era lograr una transformación social significativa.
Todos
esos objetivos e ideales de antaño han mutado y han cambiado; a diferencia de
ocuparse en labores políticas para lograr esas aspiraciones y cambios, pasaron
drásticamente a usar estrategias como el empleo del narcotráfico para financiar
su causa, pero desbordando y pasando por encima de sus ideales, y prácticamente
olvidando su causa y sus orígenes; se da como ejemplo la búsqueda y demanda de ciertos intereses para el
campesinado colombiano, por ser uno de los sectores más marginalizados de la
sociedad, exigir al Gobierno, la
construcción de carreteras, escuelas
y crédito para aumentar la tenencia de ganado o ampliar sus cultivos, en síntesis
la búsqueda de una participación del pueblo en la construcción del futuro del
país.
Por
el contrario recurren al empleo de las armas y no al uso de las palabras, hoy
en día sus acciones se distinguen por el
reclutamiento de menores, prácticas terroristas como la implantación de minas antipersona, el asesinato de civiles, miembros del gobierno, policías y
militares, el secuestro con fines
políticos, extorsivos o económicos, atentados
con bombas y armas no convencionales, destrucción
de infraestructura, puentes, carreteras, oleoductos, acueductos, actos que han
provocado desplazamientos forzados de civiles.
Sus doctrinas
e ideales se han desvanecido.
Tienen que entender que la injusticia y las desigualdades
sociales no justifican ni legitiman la violencia[1].
Para
puntualizar sobre las falencias del sistema económico y político que nos rige, “no
se requiere irse a dar plomo en el monte”[2].
Es demasiado evidente la miseria e inequidad en Colombia, la concentración del
capital y de la tierra, hay que luchar para superar estas situaciones aun en
contra de quienes se benefician, pero la lucha armada no es parte de la
solución a esos problemas, es parte del problema en sí.
Interpretando a Cano previo al bombardeo que lo dejó fuera de combate, quiso decir a sus “camaradas”, que “los errores de las Farc, las sacaron del camino de su filosofía[3]; que perdieron la guerra cuando el Estado colombiano logró multiplicar su capacidad militar con la suma del poder de combate de la fuerza aérea y las operaciones conjuntas”: masa crítica en contra…; “que perdieron su legitimidad insurgente, porque los colombianos y la comunidad internacional señalaron a las Farc como narcotraficantes y terroristas”.[4]
Interpretando a Cano previo al bombardeo que lo dejó fuera de combate, quiso decir a sus “camaradas”, que “los errores de las Farc, las sacaron del camino de su filosofía[3]; que perdieron la guerra cuando el Estado colombiano logró multiplicar su capacidad militar con la suma del poder de combate de la fuerza aérea y las operaciones conjuntas”: masa crítica en contra…; “que perdieron su legitimidad insurgente, porque los colombianos y la comunidad internacional señalaron a las Farc como narcotraficantes y terroristas”.[4]
Ante
esas realidades, a las Farc de Cano, no les quedaba más opción que negociar y
bajo ese precepto, hoy necesitan oxigenar sus ideales de llegar al poder, ya no
por medio de las armas, pero sí por la lucha política y jurídica, usando la
combinación de otros medios, recuperar el poder de movilización en las regiones
y lograr representatividad de sus cuadros políticos y órganos de dirección
popular.
Los
colombianos esperan que así como Cano diera el paso hacia la reflexión, las
Farc de Timochenko, evolucionen en su lenguaje y que sean más consecuentes con
la oportunidad histórica que se les está brindando.[5]
Las
exigencias de la guerrilla en la mesa no son consecuentes con lo que ha sido la
realidad histórica del manejo que le han dado al conflicto interno.
Quieren
que el pueblo a quienes dicen defender pero que por el contrario han afectado,
acepten en un referendo proyectado en la mesa de la Habana, que:
No
son narcoterroristas?
Que
son víctimas y no victimarios?
Que
no reparen a sus víctimas?
Que
son consecuencia “de un terrorismo de Estado”?
Que
por emplear un uniforme son tropas equiparables a las Fuerzas Militares y la Policía
Nacional de Colombia?
Que
hay que exonerarlos de responsabilidades legales, ante sus acciones que se
constituyen como delitos a la luz de códigos Nacionales e Internacionales?
Que
no deben entregar las armas, sino dejarlas?
Que
no deben desmovilizarse, sino reintegrarse a la sociedad civil?
Que
pueden llegar al congreso sin una elección popular?
Me
pregunto: Por qué esta guerrilla a la que se le ha dado una oportunidad de
diálogo y negociación, deben tener concesiones que no se les da ni si quiera a
los Colombianos que durante su vida han sido rectos y han procurado cumplir la
Constitución y la leyes?
Se
aspira entonces que sean sensatos con lo que ha sido su pasado y esperen unas
acciones lógicas, y consecuentes con lo
que ha sido su vida en relación con el conflicto interno y como por ello han afectado a la Nación Colombiana.
.
miércoles, 6 de agosto de 2014
El proceso
para el fin del conflicto armado y las víctimas.
LA ANOMALÍA DE
LAS VICTIMAS
Por: MG Ricardo Rubianogroot Román. (28-07-14)
“El Estado no es culpable; en algunos casos puede ser
responsable, por ello repara”[1]
El ciudadano que se declara víctima, prefiere ser reconocido
por el Estado y no por las FARC, les asiste esperanzas que el Estado los
reparare”[2]
“Los responsables de las víctimas de guerra en Colombia van más
allá de los contendientes y llega al Palacio Presidencial y a los sectores pudientes de la sociedad”[3]
Con estas frases introductorias, se
puede claramente deducir los inconvenientes y dificultades y el arduo trabajo que
está por darse, especialmente para el Gobierno, para llegar a un acuerdo justo y
conveniente en este tema de víctimas de la agenda de conversaciones.
Pero qué es lo que realmente se busca al
tratar este tema que está consignado en el punto número cinco (5) de la Agenda
de negociaciones? Y que es lo que se va a tratar en el desarrollo del mismo? Los numerales señalados en ese punto son dos:
1.
Derechos humanos
2.
Verdad.
La realidad es que existe como es lógico
en este asunto, una observancia e influencia de organismos internacionales pues
este es un contenido relativo a la justicia transicional, que busca
precisamente resarcir a las víctimas y que aflore la verdad, justicia y
reparación, requisito y exigencia sine qua non, [4]
de estas colectividades, por la jurisprudencia
existente en ese mecanismo; más claro aún, de lo se trata es legitimar y
validar el proceso; de allí la importancia que el Gobierno lo maneje en forma
acertada y no permita ningún tipo de manipulación.
Los preparativos para acometer el punto,
siguiendo los lineamientos señalados en el pasado con los temas ya abordados,
territorio, participación en política y drogas ilícitas, ha sido precedido por
unos foros organizados por la ONU por petición del Gobierno, y la Universidad Nacional específicamente su Centro
de Pensamiento, por postulación de las FARC.
A la fecha, se han cumplido tres (3)
foros regionales en Villavicencio, Barrancabermeja y Barranquilla y está
previsto un foro Nacional en la Cuidad de Cali.
La participación en los foros regionales
ha sido de aproximadamente unas 1.700 personas, para el foro Nacional se tiene previsto que asistan unas 1.200. Se
aprecia que de ese número citado, la participación de víctimas de las FARC, ha
sido tan solo de 165, (proyectando incluso el foro de Cali), se puede mencionar
dentro de ese último grupo a víctimas presentadas por ACORE[5],
Colombia herida, Damas verdes, Confecore[6]
y la División Córdova. Se atribuye esa anomalía del bajo número de asistentes a
fallas en el sistema de información o bien que existe algún tipo de aprensión
por agresiones que ya se han presentado en los foros iniciales o simplemente no
hay garantías y confianza en ese proceso. Entre tanto la contraparte ha estado
muy activa en foros y en las actividades relativas.
Las víctimas seleccionadas se
encontrarán por primera vez con las Farc en la Habana; Los delegados del presidente Juan Manuel Santos y de las Farc han
decidido invitar a la Habana a una delegación de víctimas por cada ronda
negociadora sobre ese tema, al menos durante cinco ciclos. El primer grupo de víctimas irá a La Habana el 16
de Agosto. La conformación de los grupos de víctimas será de 12 personas, en
cinco ciclos en total, para un total previsto de 60 personas. Allí podrán exponer
sus puntos de vista sobre lo que debe ser y se espera,
sobre verdad, justicia y reparación.
Los mecanismos de participación están
acordados, pero a pesar de estar establecidos los mismos, no son del todo
claros y son manejados por un sector cerrado donde no hay cabida al pluralismo,
no hay la claridad esperada; se registra
en gran actividad a Piedad Córdoba y el Senador Iván Cepeda, a pesar
de no tener una función específica en esta actividad están apropiados
del tema, y en comunicación permanente con Alejo Vargas uno de los principales
organizadores, el sí, con responsabilidades específicas en este asunto.
La
selección se dejó en manos del Programa de Naciones
Unidas para el Desarrollo y de la Universidad Nacional,
que antes de determinar quiénes serán los escogidos, “consultan” a la Iglesia
Católica específicamente a la Conferencia Episcopal manejada por Monseñor Luis Castro[7] que
junto con la Organización de víctimas y la Mesa Nacional de víctimas, siguiendo
los criterios de: equilibrio, pluralismo y sindéresis[8], y
el análisis de cada hecho victimizante [9] y
enfoque diferencial, [10] finalmente
eligen las personas asistentes a la Habana catalogadas como víctimas.
Al
escribir este artículo el proceso descrito se encuentra en plena ejecución. Se
han dado manifestaciones de inconformidad de todo tipo, algunos sectores del
Gobierno se han manifestado, [11] "Para
la Procuraduría General de la Nación es fundamental que se tenga claridad sobre
las reglas de juego establecidas en un aspecto de tanta trascendencia, y que se
asegure una representación justa al universo de víctimas del conflicto armado
colombiano".
De
otro lado, y no menos importante, actualmente están debidamente inscritas a
nivel Nacional, más de 6,500.000 víctimas (aproximadamente la población de la
cuidad de Bogotá urbana), se estima un promedio por cada víctima de cuatro (4)
mas, llamadas víctimas secundarias (familiares especialmente); mediante un
procedimiento establecido se
declara un hecho equidistante [12]
que determina que se ha cometido un daño que a la vez genera una atención y una
asistencia de emergencia; es claro y así debe ser que el Estado va a reparar a
las víctimas, reparaciones que están previstas en algunos casos de por vida,
gran responsabilidad y mucho dinero del fisco Nacional se deberá considerar;
podremos imaginar los colosales recursos que se debe presupuestar en lo
sucesivo para atender este tema. Pero y las víctimas de las FARC? Cómo se
maneja esa otra cara de la misma moneda? Que se tiene previsto? De eso no se ha
hablado y es el momento de precisar.
En
todo lo que acontece en este punto, se señala y advierte una situación grave y
preocupante, el Estado acepta su responsabilidad y reconoce a las víctimas que
están inscritas, al aceptar y dar el reconocimiento a las mismas, bien puede
darse la circunstancia que se va a reclamar
por parte de entusiastas abogados y colectivos, la investigación
correspondiente para determinar que agente del Estado, que entidad y finalmente
que persona es la directamente responsable jurídicamente.
Esa
responsabilidad aceptada por el Estado, y cuando en la actualidad se discute
arduamente sobre las responsabilidades políticas versus las responsabilidades
Institucionales y apalancada aún más por las manifestaciones del señor Presidente
de la Republica, [13]
el 23 de Julio/14 cuando “señaló que todos los involucrados deben
reconocer la responsabilidad que han tenido; empresarios, trabajadores, medios
de comunicación,……., todos somos culpables” lo mencionado, dará paso a que esa responsabilidad admitida,
sea un “auto cabeza de proceso”[14]; podremos
imaginar también, el cumulo de investigaciones que se abrirán; los comandantes
militares y policiales y las autoridades civiles de cada sector, estarán a la
orden del día.
Las
manifestaciones de las Farc en este sentido no se hacen esperar [15]“Al hablar de máximos responsables, debemos
afirmar claramente, que la cadena de mando no se agota en los Estados Mayores
del Ejercito y Policía, sino que va mas allá y toca al Palacio de Nariño”
Esperemos
entonces que todo este episodio no resulte en que el Estado es el único
responsable por las víctimas de esta guerra interna. Una vez más estamos en
manos de los plenipotenciarios y del Gobierno como tal y confiamos que su inteligencia,
astucia y sagacidad sea más aguda que la del otro lado de la mesa. La historia
los sabrá juzgar por sus aciertos y sus errores.
Cada
vez que se atenta y golpea un oleoducto, se da una depredación inclemente, se
atenta contra pobladores, la naturaleza representada en seres vivos, objetos,
agua, suelo, subsuelo y el aire; el medio ambiente y los ecosistemas se
degradan, la flora y la fauna se ve afectada.
Quienes
son los victimarios y quienes responden por esos incontables daños?
[1] Apreciaciones del articulista.
[2] Apreciaciones del articulista.
[3] Iván Márquez, Diario “El País, El Tiempo”,
sábado 19 de Julio.
[4] «Condición
sin la cual no». Se refiere a una acción, condición o ingrediente necesario y
esencial de carácter más bien obligatorio para que algo sea posible y funcione
correctamente.
[6] Confederación
Colombiana de Organizaciones del Personal en Retiro y Pensionados de las
Fuerzas Militares y de la Policía Nacional.
[7] La
Conferencia Episcopal de Colombia, es una institución administrativa y de
carácter permanente de la iglesia católica, integrada por todos los obispos de
las diócesis de Colombia en forma colegiada.
[8] Sinónimos en español de
"sindéresis": buen juicio, discreción, prudencia, sentido común, tino.
Discreción, capacidad de pensar rectamente. Hoy en desuso, el término fue
utilizado por los filósofos escolásticos para defender que el ser humano, en
general, está capacitado para reconocer el bien (al que daban un valor absoluto)
y distinguirlo del mal.
[9] 1. La vida y la libertad. 2. Integridad
física. 3. Violencia sexual. 4. Desplazamiento forzado.
[10] 1. Mujeres víctimas. 2. Víctimas jóvenes.
3.Adultos mayores, en condición de discapacidad,
[11] El Tiempo Sección Política viernes 25 de
Julio/14.
[12] Se habla de una actitud que es equilibrada con respecto a cada una de las partes de unconflicto un mediador equidistante
[13] Editorial del programa “la Hora de la verdad”
el día 24 de Julio y otros medios
noticiosos.
[15] Periódico “El Nacional”
y correo electrónico de Márquez el 25 de Julio/14, a varios medios noticiosos.
El proceso
para el fin del conflicto armado y las víctimas.
LA ANOMALÍA DE
LAS VICTIMAS
Por: MG Ricardo Rubianogroot Román. (28-07-14)
“El Estado no es culpable; en algunos casos puede ser
responsable, por ello repara”[1]
El ciudadano que se declara víctima, prefiere ser reconocido
por el Estado y no por las FARC, les asiste esperanzas que el Estado los
reparare”[2]
“Los responsables de las víctimas de guerra en Colombia van más
allá de los contendientes y llega al Palacio Presidencial y a los sectores pudientes de la sociedad”[3]
Con estas frases introductorias, se
puede claramente deducir los inconvenientes y dificultades y el arduo trabajo que
está por darse, especialmente para el Gobierno, para llegar a un acuerdo justo y
conveniente en este tema de víctimas de la agenda de conversaciones.
Pero qué es lo que realmente se busca al
tratar este tema que está consignado en el punto número cinco (5) de la Agenda
de negociaciones? Y que es lo que se va a tratar en el desarrollo del mismo? Los numerales señalados en ese punto son dos:
1.
Derechos humanos
2.
Verdad.
La realidad es que existe como es lógico
en este asunto, una observancia e influencia de organismos internacionales pues
este es un contenido relativo a la justicia transicional, que busca
precisamente resarcir a las víctimas y que aflore la verdad, justicia y
reparación, requisito y exigencia sine qua non, [4]
de estas colectividades, por la jurisprudencia
existente en ese mecanismo; más claro aún, de lo se trata es legitimar y
validar el proceso; de allí la importancia que el Gobierno lo maneje en forma
acertada y no permita ningún tipo de manipulación.
Los preparativos para acometer el punto,
siguiendo los lineamientos señalados en el pasado con los temas ya abordados,
territorio, participación en política y drogas ilícitas, ha sido precedido por
unos foros organizados por la ONU por petición del Gobierno, y la Universidad Nacional específicamente su Centro
de Pensamiento, por postulación de las FARC.
A la fecha, se han cumplido tres (3)
foros regionales en Villavicencio, Barrancabermeja y Barranquilla y está
previsto un foro Nacional en la Cuidad de Cali.
La participación en los foros regionales
ha sido de aproximadamente unas 1.700 personas, para el foro Nacional se tiene previsto que asistan unas 1.200. Se
aprecia que de ese número citado, la participación de víctimas de las FARC, ha
sido tan solo de 165, (proyectando incluso el foro de Cali), se puede mencionar
dentro de ese último grupo a víctimas presentadas por ACORE[5],
Colombia herida, Damas verdes, Confecore[6]
y la División Córdova. Se atribuye esa anomalía del bajo número de asistentes a
fallas en el sistema de información o bien que existe algún tipo de aprensión
por agresiones que ya se han presentado en los foros iniciales o simplemente no
hay garantías y confianza en ese proceso. Entre tanto la contraparte ha estado
muy activa en foros y en las actividades relativas.
Las víctimas seleccionadas se
encontrarán por primera vez con las Farc en la Habana; Los delegados del presidente Juan Manuel Santos y de las Farc han
decidido invitar a la Habana a una delegación de víctimas por cada ronda
negociadora sobre ese tema, al menos durante cinco ciclos. El primer grupo de víctimas irá a La Habana el 16
de Agosto. La conformación de los grupos de víctimas será de 12 personas, en
cinco ciclos en total, para un total previsto de 60 personas. Allí podrán exponer
sus puntos de vista sobre lo que debe ser y se espera,
sobre verdad, justicia y reparación.
Los mecanismos de participación están
acordados, pero a pesar de estar establecidos los mismos, no son del todo
claros y son manejados por un sector cerrado donde no hay cabida al pluralismo,
no hay la claridad esperada; se registra
en gran actividad a Piedad Córdoba y el Senador Iván Cepeda, a pesar
de no tener una función específica en esta actividad están apropiados
del tema, y en comunicación permanente con Alejo Vargas uno de los principales
organizadores, el sí, con responsabilidades específicas en este asunto.
La
selección se dejó en manos del Programa de Naciones
Unidas para el Desarrollo y de la Universidad Nacional,
que antes de determinar quiénes serán los escogidos, “consultan” a la Iglesia
Católica específicamente a la Conferencia Episcopal manejada por Monseñor Luis Castro[7] que
junto con la Organización de víctimas y la Mesa Nacional de víctimas, siguiendo
los criterios de: equilibrio, pluralismo y sindéresis[8], y
el análisis de cada hecho victimizante [9] y
enfoque diferencial, [10] finalmente
eligen las personas asistentes a la Habana catalogadas como víctimas.
Al
escribir este artículo el proceso descrito se encuentra en plena ejecución. Se
han dado manifestaciones de inconformidad de todo tipo, algunos sectores del
Gobierno se han manifestado, [11] "Para
la Procuraduría General de la Nación es fundamental que se tenga claridad sobre
las reglas de juego establecidas en un aspecto de tanta trascendencia, y que se
asegure una representación justa al universo de víctimas del conflicto armado
colombiano".
De
otro lado, y no menos importante, actualmente están debidamente inscritas a
nivel Nacional, más de 6,500.000 víctimas (aproximadamente la población de la
cuidad de Bogotá urbana), se estima un promedio por cada víctima de cuatro (4)
mas, llamadas víctimas secundarias (familiares especialmente); mediante un
procedimiento establecido se
declara un hecho equidistante [12]
que determina que se ha cometido un daño que a la vez genera una atención y una
asistencia de emergencia; es claro y así debe ser que el Estado va a reparar a
las víctimas, reparaciones que están previstas en algunos casos de por vida,
gran responsabilidad y mucho dinero del fisco Nacional se deberá considerar;
podremos imaginar los colosales recursos que se debe presupuestar en lo
sucesivo para atender este tema. Pero y las víctimas de las FARC? Cómo se
maneja esa otra cara de la misma moneda? Que se tiene previsto? De eso no se ha
hablado y es el momento de precisar.
En
todo lo que acontece en este punto, se señala y advierte una situación grave y
preocupante, el Estado acepta su responsabilidad y reconoce a las víctimas que
están inscritas, al aceptar y dar el reconocimiento a las mismas, bien puede
darse la circunstancia que se va a reclamar
por parte de entusiastas abogados y colectivos, la investigación
correspondiente para determinar que agente del Estado, que entidad y finalmente
que persona es la directamente responsable jurídicamente.
Esa
responsabilidad aceptada por el Estado, y cuando en la actualidad se discute
arduamente sobre las responsabilidades políticas versus las responsabilidades
Institucionales y apalancada aún más por las manifestaciones del señor Presidente
de la Republica, [13]
el 23 de Julio/14 cuando “señaló que todos los involucrados deben
reconocer la responsabilidad que han tenido; empresarios, trabajadores, medios
de comunicación,……., todos somos culpables” lo mencionado, dará paso a que esa responsabilidad admitida,
sea un “auto cabeza de proceso”[14]; podremos
imaginar también, el cumulo de investigaciones que se abrirán; los comandantes
militares y policiales y las autoridades civiles de cada sector, estarán a la
orden del día.
Las
manifestaciones de las Farc en este sentido no se hacen esperar [15]“Al hablar de máximos responsables, debemos
afirmar claramente, que la cadena de mando no se agota en los Estados Mayores
del Ejercito y Policía, sino que va mas allá y toca al Palacio de Nariño”
Esperemos
entonces que todo este episodio no resulte en que el Estado es el único
responsable por las víctimas de esta guerra interna. Una vez más estamos en
manos de los plenipotenciarios y del Gobierno como tal y confiamos que su inteligencia,
astucia y sagacidad sea más aguda que la del otro lado de la mesa. La historia
los sabrá juzgar por sus aciertos y sus errores.
Cada
vez que se atenta y golpea un oleoducto, se da una depredación inclemente, se
atenta contra pobladores, la naturaleza representada en seres vivos, objetos,
agua, suelo, subsuelo y el aire; el medio ambiente y los ecosistemas se
degradan, la flora y la fauna se ve afectada.
Quienes
son los victimarios y quienes responden por esos incontables daños?
[1] Apreciaciones del articulista.
[2] Apreciaciones del articulista.
[3] Iván Márquez, Diario “El País, El Tiempo”,
sábado 19 de Julio.
[4] «Condición
sin la cual no». Se refiere a una acción, condición o ingrediente necesario y
esencial de carácter más bien obligatorio para que algo sea posible y funcione
correctamente.
[6] Confederación
Colombiana de Organizaciones del Personal en Retiro y Pensionados de las
Fuerzas Militares y de la Policía Nacional.
[7] La
Conferencia Episcopal de Colombia, es una institución administrativa y de
carácter permanente de la iglesia católica, integrada por todos los obispos de
las diócesis de Colombia en forma colegiada.
[8] Sinónimos en español de
"sindéresis": buen juicio, discreción, prudencia, sentido común, tino.
Discreción, capacidad de pensar rectamente. Hoy en desuso, el término fue
utilizado por los filósofos escolásticos para defender que el ser humano, en
general, está capacitado para reconocer el bien (al que daban un valor absoluto)
y distinguirlo del mal.
[9] 1. La vida y la libertad. 2. Integridad
física. 3. Violencia sexual. 4. Desplazamiento forzado.
[10] 1. Mujeres víctimas. 2. Víctimas jóvenes.
3.Adultos mayores, en condición de discapacidad,
[11] El Tiempo Sección Política viernes 25 de
Julio/14.
[12] Se habla de una actitud que es equilibrada con respecto a cada una de las partes de unconflicto un mediador equidistante
[13] Editorial del programa “la Hora de la verdad”
el día 24 de Julio y otros medios
noticiosos.
[15] Periódico “El Nacional”
y correo electrónico de Márquez el 25 de Julio/14, a varios medios noticiosos.
martes, 22 de julio de 2014
EDITORIAL
La distorsión
de la verdad
En
el reciente Informe de la ONG Fundación FOR (Fellowship of Reconciliation), de
los EEUU, que bien merece un profundo análisis, resulta clara la intención de sus
autores de afectar la Asistencia Militar de los Estados Unidos a Colombia, al
demeritar su desempeño en materia de derechos humanos, para lo cual
ladinamente, cuestiona la ayuda al pretender relacionarla con supuestas violaciones
a los derechos humanos y argumentar que dicha asistencia ha sido negativa para
los propósitos para la cual fue creada.
Por
otra parte, el documento demuestra el intenso esfuerzo político que han
adelantado las Farc, sus aliados y militantes no armados, para atribuir los
orígenes y desarrollo de la violencia en Colombia, exclusivamente en cabeza del
Estado y sus instituciones armadas.
Lo que sí es absolutamente seguro, es que de no
existir una estrategia que contrarreste estas acciones, las Fuerzas Militares y
particularmente el Ejército, van a salir muy maltrechas en las negociaciones, particularmente
en su legitimidad. Con este objetivo
de desprestigio, las Farc han obtenido grandes logros a través de un eficiente
aparato propagandístico, apoyado en “estudios e investigaciones” de intelectuales,
organizaciones de izquierda y tendenciosas ONG de Derechos Humanos, que han
escrito su propia versión de lo acontecido en Colombia en los últimos sesenta
años, sustentada en falsedades, calumnias, exageraciones y verdades a medias, que
han sido repetidas permanentemente por su aparato político- ideológico. Esta
estrategia resulta evidente en el reciente estudio de la Fundación FOR, donde
casi todas sus citas y notas bibliográficas pertenecen a los mismos autores, referenciándose unos a otros en sus investigaciones, en un
círculo perverso y malintencionado. Como este informe se han publicado decenas
en los últimos años, cuya clara intención es torcer la verdad de acuerdo con
sus intereses políticos e ideológicos.
El
esfuerzo político de las Farc, siempre presente como complemento de la acción
armada, manejado a través de organizaciones nacionales e internacionales, que
gozan de prestigio y adelantan un trabajo paralelo a las pretensiones de las
Farc está encaminado a establecer una “Comisión de la Verdad” que, en forma
similar a como ha ocurrido en todos los procesos de paz adelantado con
organizaciones terroristas, siempre señalará al Estado y sus fuerzas de
seguridad como los responsables ante la historia, mientras que sus acciones
terroristas se minimizan y exculpan y presentan como necesarias o altruistas.
Como un modelo estandarizado, producto de todos los
procesos de negociación, lo que se asumió como compromiso del Estado, desde los
preacuerdos, fue la forma unilateral de hacer la depuración de la FFAA, por lo
que resulta cierto, como lo afirma persistentemente el Gobierno, que en la mesa
de diálogos de La Habana no se negociarán las FFMM; lo fueron previamente con
el argumento de que deben transformarse para enfrentar los nuevos retos del posconflicto.
En forma similar a como ocurriera en otras naciones,
las primeras transformaciones, esas que actualmente se planean y adelantan, no
deben inquietar extraordinariamente a aquellos a quien se dirigen, deben
aparecer naturales y convenientes, y sus promotores en las instituciones
armadas se presentarán a la opinión como personas de avanzada; posteriormente
vendrán las más significativas y revolucionarias transformaciones, cuando ya se
haya perdido la capacidad de reacción. Las reformas y reestructuración parecerán
surgir del interior y haber sido adoptadas por las propias fuerzas. Nunca ellas
fueron una imposición ni obedecieron a una estrategia oculta; por supuesto,
nada de ello se negoció en La Habana.
¿Cuál ha sido la estrategia de los grupos
terroristas? Crear todo un escenario respaldado en investigaciones de sus aliados, para
mostrar una Fuerzas Armadas causantes de la guerra, violadora de los DDHH y del
DIH y, de esta forma, condicionar al Mando, a los organismos de control, al
Legislativo a adoptar las medidas necesarias para depurarlas, castigar a los
corruptos y violadores de los DDHH. Adicionalmente, buscan demostrar que existe
una política sistemática de la institución en la ejecución de delitos de lesa
humanidad, con el fin de involucrar a los mandos en los altos niveles y, en últimas,
buscar un cambio estructural en las Fuerzas Armadas de Colombia.
A este respecto, el Estado colombiano muy poco o
casi nada ha realizado para contrarrestar esta manipulación de la verdad; la
iniciativa la han tenido los intelectuales e ideólogos de izquierda, que han
contribuido con los grupos armados, como una forma de lucha bien estructurada, a
crear su propia versión de los hechos y mostrar una historia distorsionada y
envilecida que invierte las cargas, los valores y deforma la realidad.
El Gobierno y las Fuerzas Armadas no han sido lo
suficientemente dinámicos y proactivos para contrarrestar este esquema de lucha
propuesto por las agrupaciones terroristas, quienes centraron su accionar hacia
el aparato militar extremista, olvidando tomar acción sobre otras formas de
lucha, que a la larga, resultan más eficaces que la misma derrota militar, como
si lo hizo el terrorismo, el que volcó su esfuerzo principal hacia lo político o
aquellas otras formas de lucha que promulgaron desde hace más de medio siglo.
La reciente publicación del informe “Basta ya” y el
informe de cuatro tomos titulado "Huellas
y rostros de la desaparición forzada, 1970-2010”, producido por el Centro Nacional
de Memoria Histórica, organismo adscrito a la Presidencia de la Republica,
puso en
evidencia estas falencias del Estado colombiano. Allí se consigna, una
narrativa de mentiras y verdades a medias, presentadas como una investigación seria,
aunque carentes de todo rigor científico, las cuales fueron difundidas en todos
los estamentos académicos nacionales y del mundo entero, causando gran daño a
la legitimidad y el prestigio de las FFMM desfigurando la historia.
Aunque con mucho retraso, más vale tarde que nunca, el
Comando General de las FFMM, a través de la Escuela Superior de Guerra creó el
Centro de Memoria Histórica de las FFMM, el cual cuenta con un equipo de
expertos investigadores que ha venido trabajando
intensamente, en una tarea ardua y compleja por la dificultad de tener que recopilar
archivos y documentos que ayuden a esclarecer la verdad, este trabajo viene
siendo coordinado con la Comisión Nacional de Memoria Histórica. Se anhela que
este compromiso arroje resultados imparciales y sin carga ideológica, para que
salga a la luz la verdad que tanto esperamos los colombianos y en particular
las Fuerzas Militares.
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