jueves, 2 de enero de 2014
LA INJUSTA JUSTICIA EN COLOMBIA
Lo que le parecía incompleto y escaso para
sancionar, cuando toca a la izquierda ya se le hace absurdo y medieval; lo que
aplicó sin que le despertara ninguna preocupación NI GENERARA NINGUNA PROTESTA,
hoy es cuestionable por ser derecho inquisitivo y premoderno, que él mismo
redactó. Tomado de Semana.com
El Fiscal que perdió los papeles
Por José Manuel Acevedo M.Ver más artículos de este autor
JOSÉ MANUEL ACEVEDO M. Nunca se fíen de aquellos que
presumen de progresistas en Colombia. En este país, desmemoriado y
calenturiento, abundan los ‘liberales godos’ y los incoherentes en general.
El fiscal
general de la Nación, Eduardo Montealegre, es uno de esos casos de dinamismo
extremo y oportunismo sin par. En los últimos días ha dicho que el sistema que
le dio vida a la Procuraduría es “premoderno, medieval e inquisitivo”. Sin
embargo, el exmagistrado y exabogado de Saludcoop –nada mal remunerado, por
cierto– omite con destreza capítulos de su vida como viceprocurador general en
el pasado reciente.
El hoy
fiscal Montealegre se rasga las vestiduras porque una autoridad administrativa
destituye e inhabilita a un político escogido por voto popular. Se aterra de la
falta de garantías del Ministerio Público y sostiene la tesis de que el
presidente de la República, cuando se trata de la destitución del alcalde mayor
de Bogotá, debe ser algo más que un simple ‘firmón’.
Lo que no
nos ha contado el ‘niño terrible’ de la justicia en Colombia es que mientras
ocupaba su cargo como viceprocurador vio pasar por su despacho más de 34
destituciones de autoridades elegidas por el pueblo –incluida la de la
exgobernadora Leonor Serrano– y nunca se quejó del procedimiento poco
garantista de la institución para la que trabajaba.
Resulta
todavía más increíble que Montealegre nos oculte que ese sistema “premoderno y
medieval” que opera hoy en la Procuraduría fue inspirado por él y su jefe,
Jaime Bernal Cuéllar, y continuado por otros dos ‘liberales’, Edgardo Maya y
Carlos Gómez Pavajeau.
Según
consta en algunas actas de la comisión primera del Senado de entonces, la
participación de Montealegre fue definitiva para la aprobación del Código Único
Disciplinario que le permitió a Alejandro Ordóñez destituir a Gustavo
Petro.
Es más:
Bernal Cuéllar y Montealegre, como su segundo a bordo, querían que el
procurador tuviera la facultad de inhabilitar a sus disciplinados hasta por 30
años y fue el Congreso –en el que tenían asiento Gustavo Petro y Antonio
Navarro– el que decidió bajar la sanción máxima a 20 años, por considerar la
propuesta inicial exagerada.
En una
nota periodística del 23 de junio de 1999, “la Procuraduría de Jaime Bernal
dice que la enumeración de las conductas que pueden ser constitutivas de falta
gravísima, es decir, que dan lugar a la destitución, es escasa y poco
aplicable”.
Fue así
como el catálogo de faltas se amplió, al incluir conductas que no
necesariamente son delitos sino errores administrativos, como aquellos en que
incurrió Petro y por los cuales recibió una sanción para muchos absurda, pero
legalmente válida.
Buena
parte de eso se le debe a Eduardo Montealegre, que unos años más tarde, en su
condición de magistrado de la Corte Constitucional, conoció varias demandas en
contra del ‘engendro’ del Código Disciplinario y no dijo nada porque cada
artículo le pareció razonable.
Tenían que
haber tumbado a Petro y tenía que haberlo hecho Alejandro Ordóñez para que de
repente le pareciera que todo andaba muy mal en el país.
El
desatado fiscal resolvió además inaugurar una nueva forma de oír a sus
investigados: no a través de un interrogatorio formal o una versión libre, sino
al calor de un rico café en su oficina, en medio de una conversación amable que
duró más de dos horas.
Después de
esa animada reunión con Petro, Montealegre le dijo al país que en mes y medio
tendría resultados de su investigación penal en contra del alcalde.
El fiscal
perdió los papeles y, de paso, toda su respetabilidad. Podría ahorrarse las
semanas que le quedan para ‘revelarnos’ lo que todos ya sabemos: que le
precluirá la investigación a Petro para que pueda acudir con ese trofeo al
sistema interamericano de derechos humanos. ¡Vaya fiscal!
domingo, 22 de diciembre de 2013
Estado de Derecho, tiene un
derecho.
Por MG Ricardo Rubianogroot Román
Como pasa casi a
diario en Colombia, una noticia de la vida nacional nos lleva y fija la
atención por unos días, pero la euforia por la misma pasa muy pronto.
En esta oportunidad
se trata de la destitución del Alcalde Mayor de Bogotá.
Toda clase de
manifestaciones, conceptos, opiniones y criterios han surgido en favor y en
contra de la determinación tomada por el Procurador General de la Nación, se
han unido a esas expresiones políticos, periodistas, editorialistas, gente del común
y hasta extranjeros con cantidad de planteamientos y posiciones de todo tipo.
La
situación en relación con este hecho es clara y las expresiones lanzadas no
tienen ninguna consecuencia, aparte del derecho a la libre expresión que tiene cada ciudadano, desde el punto de vista legal no tienen efecto
ni validez alguna. Sin embargo, políticamente causa zozobra y mucha inquietud
en la opinión.
En
nuestro país hay una constitución que en su preámbulo promulga,[1]
“EL PUEBLO DE COLOMBIA, en ejercicio
de su poder soberano, representado por sus delegatarios a la Asamblea Nacional
Constituyente, invocando la protección de Dios, y con el fin de fortalecer la
unidad de la Nación y asegurar a sus integrantes la vida, la convivencia, el
trabajo, la justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad y la paz,
dentro de un marco jurídico, democrático y participativo que garantice un orden
político, económico y social justo, y comprometido a impulsar la integración de
la comunidad latinoamericana, decreta, sanciona y promulga la siguiente……” ese documento, la
Constitución, que es nuestra máxima expresión de Democracia, no puede, ni
debe, ser desacatado, de lo contrario no se cumple lo anunciado en el preámbulo
y las consecuencias no pueden ser más funestas, anarquía, desgobierno y
desorganización.
Por Constitución el Procurador tiene unas facultades como
representante de la sociedad Colombiana; dentro de sus potestades está la de
vigilar e inhabilitar a aquellos funcionarios públicos que no cumplan a
cabalidad con las funciones de su cargo, aún los de elección popular, como lo
determina el numeral 6 del artículo 277: “6. Ejercer vigilancia superior de la
conducta oficial de quienes desempeñen funciones públicas, inclusive las de
elección popular; ejercer preferentemente el poder disciplinario; adelantar las
investigaciones correspondientes, e imponer las respectivas sanciones conforme
a la Ley”. Los abogados e investigadores de la Procuraduría en
una juiciosa investigación de más de 10 meses encontraron irregularidades en la
gestión del Alcalde Mayor de Bogotá que catalogaron como faltas graves, lo que
desembocó, como corresponde y es responsabilidad del Procurador, en la sanción
e inhabilitación del burgomaestre capitalino.
Es compromiso de aquellos que ocupan el puesto que tiene como encargo
primario [2]“Vigilar el cumplimiento de la Constitución,
las leyes, las decisiones judiciales y los actos administrativos; promover y
proteger los derechos humanos; defender el interés público y vigilar la
conducta oficial de quienes desempeñan funciones públicas; …” cumplir con el
encargo sin ceder ante presiones de cualquier índole, valientemente como actuó
el Procurador, quien, si no lo hubiera hecho así, sería tan o más responsable
por incumplir con sus funciones.
Es allí donde no se entienden todas esas
expresiones a las que nos referimos al inicio de este escrito. Ni el actual
alcalde de la cuidad de Bogotá ni ningún otro funcionario público, tienen un
tratamiento que los diferencie, a nadie se lo exime, ni por el color de su piel, ni por su religión ni por sus convicciones
políticas de cumplir con las funciones que le corresponden; no hay
excepción alguna por ningún motivo.
No es conveniente que se opine que el Procurador erró en su decisión y
es una arbitraria intromisión en los asuntos internos por parte de aquellos
extranjeros que han anticipado conceptos y condenas en cualquier sentido. ¿Acaso
se quiere que esa entidad de vigilancia del Estado Colombiano, inserta en
nuestra historia desde el mismo Congreso de Angostura y perfectamente instituida
en la Constitución colombiana, deje de desempeñar su trabajo? Ello sería tan
criticable como aceptar que las Fuerzas Militares permitieran la violación de
nuestro territorio por un Estado externo sin proceder, o admitir que la Policía
no actúe ante un robo, una agresión o una indisciplina civil, o aceptar que un
médico no opere a un paciente en estado crítico, o que un sacerdote no aplique los
santos oleos a una persona desahuciada y próxima a morir. Las actividades en un
Estado de Derecho, tienen un derecho (redundancia ex profeso).
Ahora bien, si se considera que se debe actuar
en lo sucesivo en forma diferente, surtidas las instancias y procedimientos
establecidos para estos casos, debemos primero cambiar Constitución y limitemos
las funciones de los funcionarios según el caso, pero hagámoslo en forma
inteligente, sin caer en la anarquía que, por laxitud, nos lleve a un desplome
y se debilite aún más nuestro Estado de Derecho.
Las Instancias supranacionales y los entes a
los que se pretende acudir, por ser firmantes, tienen sus inconvenientes, no
podemos para unos casos aceptarlos y para otros no, según la conveniencia; recordemos
las expresiones provenientes desde las más altas instancias del Gobierno con el
caso del diferendo colombo-nicaragüense.
Como están las cosas y de acuerdo a nuestra
Carta Magna, lo ejecutado por el Procurador está correcto y se ajusta a los
procedimientos existentes, lo que amerita nuestro pleno respaldo a este
funcionario y a todos aquellos que cumplan con la constitución, las leyes y
normas.
No es época de demagogia, es época, como lo
será siempre, de cumplir con nuestras leyes y normas; no hacerlo es desorden y
desgobierno. Que esta temporada navideña nos deje especio para la reflexione y
el sosiego de nuestros espíritus, Colombia y su futuro lo necesitan
viernes, 8 de noviembre de 2013
EDITORIAL
ZAPATERO A TUS
ZAPATOS
En el siglo I de nuestra era
el historiador latino Plinio el Viejo nos presentó el adagio en mención a
propósito de una exhibición griega de pinturas en la que un zapatero se mofaba
porque a su juicio una sandalia en una pintura era desproporcionada, por lo que
el pintor hubo de corregirla expresando que cada persona debería ir a lo suyo y
que aceptaba la crítica.
Pues bien, el señor General
Comandante de nuestro Ejército según el periódico “Publimetro-Bogotá”, edición
del ocho de Noviembre manifestó que “...si las FARC están dentro de la sociedad
civil en el marco legal, tenemos que garantizar sus derechos y libertades…” más
adelante el periódico afirma que el General manifestó que “De lograrse un acuerdo
de paz definitivo con la guerrilla, las FFMM cumplirán con su misión
constitucional de garantizarles protección a los desmovilizados”.
De verdad, cuesta dar
crédito a estas declaraciones provenientes de un comandante de una institución
como el Ejercito, patrimonio nacional que no fortín o comodín de gobernante o
partido político. Si lo que pretendía era un halago al jefe supremo, creo que
lo logró a título personal, porque institucionalmente causó un peligroso y
desmotivante efecto en las tropas a su mando: 1. ¿Habló como ministro,
comandante general o como quien? , ahí habría una usurpación de funciones. 2.
¿Cuál es el mensaje como soldado a sus hombres a quienes exige sacrificio y
entrega en el combate?, ¿Cuál es el mensaje y respeto a la memoria de los
muertos y mutilados causados en la guerra inclusive en operaciones y órdenes
directas suyas? 3. ¿Pensó en los efectos de sus palabras en busca de réditos
personales o institucionales?
La misión del Ejercito es
clara, es universal e incluyente a partir de nuestra carta magna y no da lugar
a malas interpretaciones, afirmar en su condición de comandante que respetará
los desmovilizados es insinuar que eso no se cumple hoy, lo cual ni es cierto
ni a partir de su comando se ha practicado; muy infortunadas y ligeras sus
afirmaciones; nuestro Ejército, insistimos es patrimonio nacional y su posición
de comandante no puede usarse como Corifeo y zalamería a sus jefes, una cosa es
dar respaldo y otra es humillarse y con ello lastimar la institución.
Esas declaraciones son
adecuadas para un ministro, para los negociadores o para el propio Presidente,
no lo son para un jefe militar que debe
estar dedicado a lo profesional, a lo operacional y no a la política, como nos
lo dijo Plinio el viejo “zapatero a tus zapatos”.
martes, 15 de octubre de 2013
Editorial
ES SOLAMENTE UN
REFLEJO
Por:
Centro colombiano de pensamiento político-militar
14
de octubre de 2013
Los medios de comunicación han dado un inusual despliegue
publicitario a los bochornosos hechos en que un irresponsable edil de Chía, embriagado
e imprudente, pone en ridículo a la Policía Nacional, al Ejército y finalmente
al aparato de justicia, cuando después de cometer gran cantidad de infracciones
de tránsito, abusivamente y sin oposición ingresa a la Escuela Militar de
Cadetes, seguido de una caravana de taxistas y miembros de la policía, en donde
finalmente es capturado.
El vergonzoso espectáculo pone de manifiesto varias
realidades de este país; la primera la clase de políticos que hoy ocupan
posiciones, de los cuales el sinvergüenza edil no constituye sino una muestra
de la falta de principios, del desapego y falta de respeto por la ley, de la
soberbia extrema que los hace creer que están por encima de toda otra autoridad.
No es sino mirar los casos repetidos de congresistas, miembros de otros cuerpos
colegiados y otros representantes de la clase política, para entender que el
comportamiento irregular y casi delincuencial, no es sino la norma de conducta
imperante.
Tan grave como el anterior resulta preocupante el
altísimo nivel de desprestigio y falta de autoridad de la Policía Nacional, que
sale muy mal parada con esta nueva intervención, en donde se refleja que la
ciudadanía la irrespeta y la ultraja sin mayores consideraciones; el
tratamiento inicuo que recibiera en el pasado paro agrario, los constantes
ataques a sus agentes por personas de todos los niveles y en las más disímiles
situaciones, que la televisión ha ilustrado profusamente, son una muestra de
que esa Institución ha perdido el respeto frente a los colombianos. Sin lugar a
dudas, ello es atribuible a los escándalos generados en las más altas esferas,
en los que la corrupción aparece como la protagonista.
La intrusión de este maleante en una instalación militar
con su séquito de seguidores, en que los miembros de la guardia ni impidieron
su ingreso ni reaccionaron en ninguna forma, además de constituir un grave
antecedente que muestra debilidades extremas en la seguridad, es solamente un
reflejo de lo que ocurre a nivel nacional en todo el Ejército Nacional, en
donde sus integrantes están atemorizados por las graves consecuencias penales y
disciplinarias que se asumen por simplemente cumplir sus deberes. Es
exactamente la misma situación que se vive en todo el país desde el año 2009,
cuando la persecución judicial inclemente e injusta a los militares llevó a
entorpecer, reducir y finalmente hasta prácticamente paralizar las operaciones
militares en contra del terrorismo y el narcotráfico.
Por ello, no resulta extraño el comportamiento asumido
por quienes han sido víctimas de un acoso judicial que, no solamente los
enjuicia, sino que les niega e irrespeta sus mínimos derechos y garantías
judiciales, edificando procesos injustos y arbitrarios, soportado en un aparato
infiltrado por aquellos a quienes se combate. Si hubieran reaccionado como
ameritaba la situación, el sinvergüenza y las timoratas autoridades que lo
seguían, serían hoy las víctimas indefensas de un militarismo desmedido y
sanguinario y los militares estarían privados de la libertad y buscando como
atender económicamente su defensa en los procesos penal, disciplinario y
administrativo, sin respaldo del Estado.
Lo ocurrido no es sino el reflejo de la situación
nacional.
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Completamente de acuerdo. La incursión de prófugo, policías taxis etc. por una guardia militar, sin reacción alguna, es la fotografía nítida del temor de los militares a recurrir al uso legítimo de las armas y por tanto la fragilidad de nuestros sistemas de seguridad. Pudo haber sido una incursión guerrillera, ¿en qué hubiéramos quedado?. El desconocimiento al procedimiento policial por parte del infractor, muestra que nuestra policía hoy en día no es respetada por la ciudadanía. Ya nos acostumbramos a que apedrearlos, insultarlos y humillarlos en todo tipo de manifestaciones sin reacción alguna de mandos y autoridades, es lo normal Hoy día la policía no es acatada ni mucho menos respetada. El prófugo con su inexplicable e irresponsable conducta, es muestra de cómo y a quienes elegimos en nuestro sistema democrático. Faltó analizar la libertad inmediata que recibió el infractor. En qué otro país, la justicia hubiera dejado en libertad inmediata a una persona que protagoniza este tipo de hechos?
Luis Carlos Jaramillo Peña
martes, 20 de agosto de 2013
Los peligros del actual proceso de paz en Colombia
EDITORIAL
LA ESTRATEGIA DENTRO
Y FUERA DE LA MESA
Cada vez está
más cerca la posibilidad de un acuerdo gobierno-Farc, el comunicado del Dr. De La
Calle al término de novena ronda de conversaciones lo confirma, “nunca antes habíamos
llegado tan lejos en un acuerdo con las Farc”, sin embargo, la negociación va a
paso de tortuga, gracias a las dilaciones impuestas por las Farc.
La posición del gobierno ha sido
la misma, mantenerse dentro de los puntos de lo establecido en el acuerdo
general; no obstante, la amplitud y ambigüedad de la agenda le ha permitido a
las Farc elevar una cascada de exigencias. Solo en el primer punto de la Participación
Política, en donde se tratarán derechos y garantías para el ejercicio de la
oposición política y el acceso a los medios de comunicación, de las diez
exigencias iniciales han surgido 49 más, incluyendo, como ha sido costumbre en todas
las ocasiones, acusaciones contra las FFMM.
Así como van las cosas, las Farc
continúan con la iniciativa, ganando espacio, particularmente fuera de la mesa,
al utilizar la estrategia de aproximación indirecta, al presionar acciones que no
han sido concedidas en las negociaciones, a través de la búsqueda de la desobediencia
y desorden civil en varias regiones del país (movilización de masas), para lo
cual han utilizado como herramienta su aparato político, tanto el legal como el
ilegal. En el ámbito internacional, continúan ganando espacio mediante el permanente
pronunciamiento mediático y por el interés generalizado en toda la región,
incluso de los EEUU, quienes han manifestado su beneplácito por la búsqueda de
la paz en Colombia. Claro está que el costo será exclusivamente de los
colombianos y por lo tanto irrelevante
para los que la países que la apoyan.
Hablando de costos y
consecuencias, el peor peligro que se ve cada vez más latente, es en particular
para el Ejército Nacional, por haber tenido la misión institucional de
combatirlos durante toda su existencia, por lo que se constituye, por obvias
razones, en su enemigo natural, al cual le endilgan con persistencia la mayoría
de los males del país, particularmente lo hacen fuera de las mesa de negociaciones.
Estas acciones se presentan sigilosamente en varios escenarios, donde se ha
venido menoscabando la integridad y prestigio de la institución y la de sus
miembros.
Para lograr este propósito, se
han valido de variadas formas de lucha, incluso con el beneplácito de algunos gobiernos
en el pasado, como lo indica el reciente informe del Centro Nacional de Memoria
Histórica, adscrito al Departamento para la Prosperidad, titulado ¡Basta Ya!, elaborado
por un grupo de abogados, sociólogos y politólogos. Allí, aparentemente, se
utilizaron muchas falsas víctimas que fueron entrevistadas en zonas
tradicionalmente afectas a los terroristas y también algunas otras
organizaciones de reconocido sesgo antimilitarista, como es el caso del CINEP. Este
extenso documento recoge, en forma selectiva, varios testimonios sobre la
“realidad histórica de la violencia en Colombia”, donde se adjudica buena parte
de la violencia armada a la Fuerza Pública en los últimos sesenta años. Paradójicamente,
los delegados de las Farc, consideran que este informe se quedó corto con las
acusaciones a los militares, por lo que, en reciente comunicado, manifestaron:
“Hemos afirmado que las víctimas son víctimas del conflicto, que el Estado es
responsable por acción o por omisión, lo que fue reconocido recientemente por
el Presidente de la República, Juan Manuel Santos”. Con este antecedente amañado y parcializado
¿qué pueden esperar los miembros y ex miembros del Ejército al final del
conflicto?
Otra de las múltiples estrategias,
que el gobierno no percibe, o mejor no son de su interés, por encontrarse en
otras ramas del poder, es la manipulación de las víctimas o supuestas
víctimas, por los Colectivos de Abogados afines a la guerrilla, que
aprovechando los convenios y tratados suscritos por Colombia sobre los Derechos
Humanos, han efectuado innumerables demandas ante la Corte Interamericana de
DDHH, con el fin de que esta replique contra el Estado (Fiscalía) viéndose presionado
a investigar y sancionar los supuestos delitos, además con la obligación de
encontrar culpables dentro de los agentes del Estado, lo cual además les genera
millonarias ganancias.
Comparto con muchos miembros de
la institución militar, que resulta oprobioso igualar las acciones de quienes
depredaron el país, mediante el terrorismo y el crimen organizado, con los
servidores de la patria que actuaron en legítima defensa del Estado y con un altísimo
costo para quienes enfrentaron esta violencia y, aunque parezca deshonroso y
contra la moral militar, no se percibe una alternativa diferente para los
miembros de la Fuerza Pública, a la de buscar simetría en el marco de la
aplicación de la Justicia Transicional ofrecida por el gobierno, el Fiscal
General y algunos congresistas, para
quienes se encuentran condenados o procesados por supuestos delitos
relacionados con el conflicto, aun teniendo la certeza de que la mayoría de
ellos son inocentes.
Son muchas las circunstancias
negativas y adversas que rodean el actual proceso de paz para la Fuerza
Pública, como las expuestas anteriormente, por lo cual resultaría poco práctico
persistir en un tratamiento diferencial bajo el actual panorama que rodea el
acuerdo con los irregulares, tal experiencia ya la vivimos en el caso del
Palacio de Justica. También es importante que aprendamos de la experiencia
internacional en este aspecto.
martes, 16 de julio de 2013
Editorial
EL
FUSILAMIENTO PREVENTIVO EN COLOMBIA
Por: Centro Colombiano de Pensamiento Político-Militar
En
la obra “Diccionario comentado del español actual en Colombia” de Ramiro
Montoya o en la obra “Medellín en la memoria” de Ricardo Olano es fácil
encontrar una frase, al parecer muy utilizada en nuestras guerras civiles:
“Vayan fusilando mientras llega la orden” Pareciera que su vigencia sigue
actual pero empleada en sentido figurado, ya no es quitando la vida sino
arrebatando la libertad y derechos y solo aplicada a los militares por operadores de justicia o disciplinarios,
generalmente ignorantes del tema militar o simplemente sesgados política o
ideológicamente.
Un
claro ejemplo de ello es el texto aprobado en sesión plenaria del Senado del
proyecto de ley 92 de 2012 en el que so pretexto de la aprobación o no de ascensos militares y policiales en la
jerarquía de oficiales Generales o de Insignia, se incluyó un tradicional y
popular “mico”, aprobado a pupitrazo y sin conocimiento del grave e injusto contenido
por los honorables senadores y que textualmente reza:
“Articulo 12(nuevo) DEGRADACIÓN MILITAR Y
POLICIAL. Crease la figura de la
degradación militar y policial, la cual consistirá en una sanción impuesta por
el Juez Penal Militar o Policial, el Juez ordinario o el operador Disciplinario
cuando el investigado haya sido encontrado culpable por un delito o una falta
disciplinaria.
La degradación producirá la disminución de la
asignación salarial, privación del grado, insignias, distintivos,
condecoraciones o medallas militares o policiales, además de las sanciones o
penas principales impuestas. La degradación puede afectar a miembros activos o
retirados.”
A
todas luces esta injusta, oprobiosa e infame medida, constituye un fusilamiento
preventivo no solo del militar o policía,
sino que también se ensaña con el entorno familiar; es odiosa, peligrosa, abusiva, inequitativa y
con peligrosos visos de venganza hacia lo militar o policial; es
inconstitucional dado que en las funciones del senado consignadas en el
articulo 173 numeral 2 solo se le faculta para “aprobar o improbar los ascensos
militares que confiere el gobierno nacional” y no para degradar.
Cabría
preguntar para efectos de equidad, si por ejemplo los congresistas condenados
por parapolítica, los funcionarios condenados por corrupción o por cualquier
sanción disciplinaria, también perderían sus pensiones, prerrogativas y
condecoraciones que, al igual que a los miembros de la Fuerza Pública, de ser
aprobada la ley de marras se aplicaría.
¿Por
qué pasa esta ley de “agache”?, ¿Por qué el gobierno nacional a través del
ministerio de Defensa no se ha pronunciado ni ha protestado?, ¿Será que esto
tiene que ver con los diálogos de La Habana?
Es
increíble que avanzado el siglo XXI todavía siga vigente la tenebrosa frase
“Vayan fusilando mientras llega la orden”; que ironía, que el premio por
defender la patria sea recibir el “fusilamiento preventivo”…
lunes, 3 de junio de 2013
El futuro de Colombia y los militares en el proceso de paz con las FARC
LOS COSTOS DE LOS DIALOGOS DE LA HABANA
A la luz de los actuales acontecimientos resulta conveniente hacer
algunas reflexiones sobre lo dicho en un análisis publicado del 22 de Noviembre
del 2012 por el CCPPM[1],
en donde se decía:
“Las FARC
se dieron cuenta que están en el mejor momento para aceptar un proceso de paz
honroso, que los deja libres de pecado, y así poder participar libremente en
política legal, no sin antes decirle al país, una y otra vez, las causas que
consideran que los llevaron a tomar las armas y sus propósitos “nobles” para
solucionar todos los problemas del país; pero esto no lo harán hasta que no
perciban que su aparato político les garantice que el poder está a su alcance”.
Para lograr una ventaja estratégica
las FARC plantean posiciones duras que manejan en un doble discurso: conciliatorio
y ajustado al preacuerdo ante los negociadores en la mesa y radical y malintencionado
ante los medios de comunicación, con el propósito de ganar la confianza de los
colombianos desprevenidos. Así quedó demostrado al final del primer acuerdo (acceso
y uso de la tierra), en el cual renunciaron a sus radicales posiciones ante los
medios, a cambio de un logro político importantísimo, al obtener, así sea en el
papel, la reforma rural integral, la que el Estado no ha podido hacer en los
últimos cincuenta años.
¿De qué lado creen que quedó el
partido en el primer tiempo? Como parte de su estrategia y con
el argumento de no aceptar una “paz
exprés”, como la han denominado, seguirán dilatando el proceso, a fin de
dar tiempo a su aparato político y propagandístico de fortalecerse, para lo
cual resulta apropiada la tradicional y perversa combinación de todas las formas
de lucha, mediante la que, a través del terrorismo y uso de las armas,
mantienen vigente su presencia, mientras generan en la ciudadanía la necesidad
de llegar a un acuerdo de paz.
Las FARC siempre han demostrado una
extraordinaria habilidad para aprovechar y sacar ventaja de las oportunidades que
les brinda el sistema, aprovechando el sincero anhelo de paz de todos los
colombianos y las ambiciones políticas de la clase dirigente. En el supuesto de
que un acuerdo con el grupo terrorista va a poner fin a la violencia, la idea
que quieren vender resulta fascinante y seductora para colombianos y
extranjeros, ansiosos de ella pero desprevenidos de las verdaderas intenciones
y sus consecuencias, ya que el terrorismo, como estrategia, se trasladaría a
otros protagonistas. Las FARC han manifestado en repetidas oportunidades que
los acuerdos de paz son un paso estratégico hacia la toma del poder, pero los
colombianos no quieren creerlo.
Las FARC no pretenden renunciar a
sus pretensiones de más de medio siglo y han convencido a los colombianos que
ahora van tras sus postulados a través de la participación política. ¡Qué
equivocados están los que así lo creen! El sistema electoral existente no es
trasparente, los votos se compran y cuando no, se sujetan a la presión armada
en muchas regiones del país. ¿Por quién votarían los habitantes de las zonas
donde tuvo predomino las FARC tantos años y qué países financiarán la campaña política del nuevo partido?
Debido a la corrupción, la falta de
liderazgo, la pérdida de los principios y de identidad en sus postulados, la
clase política ha sufrido un gran desgaste y muestra un grave deterioro en su
credibilidad en los últimos años. La falta de cohesión, producto del sistema
electoral, falta de lealtad y componendas burocráticas, han llevado a que
minorías de izquierda se impongan en los procesos electorales, como lo ocurrido
con la alcaldía de Bogotá. Frente a eso, nos preguntamos, ¿Estarán preparados
los dirigentes de los partidos tradicionales para enfrentar una izquierda unida,
con el apoyo de los supuestos desmovilizados de las FARC y otros grupos que
sigan este camino?
Dentro de este proceder de la clase
política, que se ha vuelto habitual desde hace ya por lo menos un cuarto de
siglo, en que la prudencia cede el puesto a las ambiciones personales, no sería
de extrañar que surjan alianzas con los terroristas supuestamente arrepentidos,
con el fin de ganar curules y mantenerse en el poder.
Hablando de costos, ¿qué le espera
a las Fuerzas Armadas? Si bien el Presidente Santos ha dicho que no se tocará
la estructura y doctrina de la Fuerza Pública, sus promesas no tienen ya
ninguna credibilidad ante el país. En este proceso de paz, durante más de un
año en que afirmó no estar negociando con las FARC, secretamente adelantaba con
su hermano y dos de los actuales delegatarios, diálogos en la Habana con los
terroristas.
En el punto tres, numeral cinco de la
secreta negociación se estableció que “El
gobierno nacional revisará y hará las reformas institucionales necesarias para
hacer frente a los retos de la construcción de la paz”. En el lenguaje
convencional de los políticos y frente a la permanente deslealtad, hoy norma de
conducta y, como ya lo han reclamado los terroristas, una drástica reforma y
reducción de las Fuerzas Militares viene en camino. Y, aunque no lo fuera,
¿Cuál sería la suerte de éstas en caso de que las FARC llegaran al poder? y cabe
preguntarse si saldrá el Estado colombiano a defender a los militares ante las
acusaciones de los "nuevos congresistas" y de las cortes
internacionales en el futuro. Para despejar estas dudas basta conocer lo que
está sucediendo en otros países del cono sur y Centro América.
Sin ir demasiado lejos, ya el
Fiscal General fijó su posición de olvidar, frente a los delitos de lesa humanidad
cometidos por las FARC, mientras que para los militares argumentó ser problema
del Congreso; sin embargo, en diciembre de 2012 expidió la Directiva 001, por
la cual se crea la Unidad de Análisis y Contexto, cuya finalidad no es otra que
perseguir a los mandos militares y policías, como los más altos responsables de
los delitos más representativos en los últimos años, lo que se refleja en el
llamamiento a indagatoria y detención diaria de militares de alta graduación.
Y qué decir de la intromisión y falta
de respeto de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU y otras
organizaciones internacionales, a las que les hemos dado patente de corso a
través de los acuerdos firmados por Colombia respecto de los DDHH.
Con todos estos mensajes no pinta
muy halagüeño el futuro de los militares que enfrentaron a los narcoterroristas
de las FARC en los últimos cuarenta años, como tampoco lo pinta el de Colombia
de seguir en el camino que dicta la estrategia artera de las FARC y el acomodo
de la clase dirigente del país.
[1] Centro Colombiano de Pensamiento Político
Militar, adscrito al Cuerpo de Generales y Almirantes de las FFMM. (http://www.pensamientopolitico-militar.blogspot.com/).
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