Quienes somos

"Un grupo de colombianos, militares y civiles de reconocida experiencia a nivel nacional e internacional, conformado para analizar y debatir problemas importantes sobre la defensa y seguridad nacional".

miércoles, 15 de junio de 2011

A PROPÓSITO DEL FALLO POR ASALTO CRIMINAL DE LAS FARC A LAS DELICIAS

Pobre Colombia
¡QUE INJUSTICIA!

Por Brigadier General Héctor Martínez Espinel*

“Una injusticia hecha al individuo es una amenaza hecha a toda la sociedad” (Montesquieu)

Mientras que el Estado gana la guerra en el campo de combate, se pierde en los estrados judiciales y se debilita la institucionalidad, ya no se ve a sus representantes como tal, sino que se les tilda de ser generadores de alto riesgo para los ciudadanos. Al respecto, el Presidente Santos afirmó el pasado 2 de junio en Bogotá que no es justo  “señalar que el Estado crea situaciones objetivas de riesgo por ubicar una base militar en un ámbito espacial donde el orden público esta alterado y donde por supuesto hay peligro; hacer de esto una fuente de responsabilidad, puede tener consecuencias imprevisibles”.

El presidente Santos ha pedido la ponderación en la justicia. El Tribunal Constitucional Español en STC 219/1992 fto.jco.2 define la ponderación como “una labor hermenéutica que no es sustancialmente distinta a la que determina el contenido de cada uno de los derechos en presencia y los limites externos que se derivan de su interacción reciproca” y que “la ponderación consiste en valorar el significado y la trascendencia de los distintos elementos de prueba y llegar a una conclusión”, ¿será posible que no se esté haciendo detalladamente en nuestra justicia colombiana?

En Italia el constitucionalista Gino Scaccia, en “El balanceamiento del interés como técnica del control constitucional” (jurisprudencia constitucional 1998 p.3954) determina que “la decisión de ponderar no es ni interpretativa ni deductiva, sino que se basa en la formulación de juicios de valor no sujetos a un cotejo de coherencia sistemática, aun cuando en la motivación de la sentencia el juez constitucional pretende que la decisión aparezca como la salida natural y lógica de un itinerario rígidamente hermenéutico”. Significando con ello que la ponderación, es una técnica, en la que no se emplea la interpretación y se parte del peso de los intereses concurrentes en el caso, para llegar a la decisión. ¿Cuál orientación jurídica es la adecuada para lograr una justicia justa?  Esperamos que en corto tiempo se logre dilucidar las inquietudes y aclarar los conceptos sobre el verdadero propósito de la ponderación jurídica.

En Colombia, el Doctor Mauricio Fajardo Presidente del Consejo de Estado, manifiesta que “los jueces estamos obligados a ponderar todos los elementos que forman parte de un proceso y siempre seguiremos actuando en esa dirección, a pesar de las críticas de algunos sectores”. ¿Cuál será el grado de ponderación que efectúa nuestra justicia en los procesos y en qué dirección apuntan sus afirmaciones, cuando expresa: “este fallo no es novedoso solo consolida una jurisprudencia de hace muchos años que los comandantes militares que deciden enviar a los hombres a cumplir las misiones deben hacerlo con estricto acatamiento a las instrucciones y reglamentos que los rigen y con todos los recursos”? Se observa un direccionamiento de la responsabilidad a los mandos militares de la época, quienes sufren con ellos las inclemencias y limitaciones, no a la guerrilla que fue la victimaria y causante de tan abominable toma. ¡Qué injusticia! Bienvenidas sean para nuestros soldados, las indemnizaciones por los daños causados en cumplimiento del deber, pero que se enjuicien a los verdaderos responsables. No a quienes son las victimas ¡Eso es justicia!

Qué bueno fuera para la historia jurídica del país que todos los colombianos prestaran su servicio militar, o que quienes nos juzgan se preocuparan por conocer las verdaderas necesidades  y realidades del país y de las tropas, los esfuerzos y sacrificios a los que se exponen y la carencia de recursos destinados para la seguridad y defensa, pero que, a pesar de ello, están presentes en todo el territorio colombiano y aseguran con verdadero valor y abnegación el desarrollo de la nación.

La ponderación manifestada inicialmente parece ser justificada y objetiva porque para la época (1.996) los soldados no tenían botas de combate, armas y equipo especial, fluvial, terrestre ni aéreo; de ello son testigos los integrantes de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial en todos los escalones y nadie hizo nada por dotar mejor las tropas que con altruismo y amor patrio cubrían el territorio nacional. ¡Qué injusticia! Pero es posible que no sea de su conocimiento que los deberes en el campo militar obedecen a dos  prioridades: primero Cumplimiento de la Misión y segundo El bienestar de los hombres en ese orden. Como en el juramento patrio, prima la defensa de la patria a la vida del hombre. ¡…”Y llegado el caso morir por defenderte”!

Seis años más tarde se puso en ejecución el plan Colombia, para que los Estados Unidos, empezaran a dotar a nuestros soldados sin ser su responsabilidad, ni obligación. ¡Qué injusticia! El profeta Mahoma fundador del islam sentencia “Desgraciados los que miden mal y pesan mal; los que cuando otros miden exigen la medida llena, y cuando miden ellos, disminuyen la medida y el peso de los otros”. ¿Será justo insinuar y orientar la responsabilidad a los mandos que hoy se quiere inculpar? ¡Qué injusticia!, los recursos del Estado, no los destina la Fuerza Pública, el presidente del Consejo de Estado, debe conocerlo y aplicarlo para orientar los esfuerzos jurídicos hacia otros responsables.

Este fallo, indudablemente, servirá para que el Estado asigne los recursos necesarios para dotar a las Fuerzas Militares y a la Policía Nacional o de lo contrario veremos una gran cantidad de insubordinados u otro tanto de inculpados por desobediencia, cobardía y a la gran mayoría por omisión, cuando del cumplimiento de las órdenes se trate. ¡que injusticia! Y se cumplirá lo dicho por el pensador francés Montesquieu “Los más desgraciados no son los que sufren las injusticias, sino los que las cometen” ¿De qué lado están los estrados judiciales y a qué lado se quiere ubicar  al Mando Militar?

¿Qué decisiones se pueden esperar de la justicia para el futuro? ¿Saldrán de las cárceles los delincuentes y serán llevados los inocentes, como en los casos que se adelantan contra algunos miembros de la Fuerza Pública? Al responder estas preguntas nos sirve de referencia lo dicho por el escritor y filosofo americano Henry D. Thoeau: “Bajo un gobierno que encarcela injustamente, el lugar del justo es también la cárcel” ¡Qué injusticia!


A pesar de la independencia de los poderes del Estado en Colombia y en cualquier país del mundo, debe actuar oportunamente el jefe del Estado, para integrar los esfuerzos y orientar el rumbo hacia los propósitos del mismo. De lo contrario serán perdidos todos los esfuerzos que se hagan en forma descentralizada. Se debe evitar que suceda lo que decía el tercero y último Rey de Israel Salomón “El que justifica al impío y el que condena al justo, ambos son abominables ante Dios.” ¿Será factible lograr la unidad nacional propuesta por el Jefe del Estado al inicio de su mandato con estos fallos de la administración de justicia y la tendencia de llevar a la cárcel a los justos? ¡Qué injusticia!

¿Cuáles son las consecuencias en el campo militar, con el fallo del Consejo de Estado, por el ataque a la base de Las Delicias en agosto de 1996? cuando determina que “fue el Estado el que creó la situación objetiva de riesgo por la existencia de la base en un ámbito espacial, de orden público y de posibilidades de defensa y protección limitado”. ¡Qué injusticia! ¿Llegarán las cosas a que la Fuerza Pública tenga que obtener el visto bueno de los jueces para la localización de las instalaciones de sus unidades, con el fin de evitar las consecuencias jurídicas, con fallos de personas que desconocen el medio y las circunstancias políticas y militares reales del orden público en la región y de la geografía nacional? Cabe recordar y aplicar para este y muchos otros casos, el refrán de “Zapatero a tus Zapatos”. O de lo contrario, que Dios nos bendiga y bendiga a todos los miembros de la Fuerza Pública en servicio activo y en retiro, pero que también les dé a los injustos su propio merecido. ¿Tendrá el Estado que indemnizar a los 46 millones de colombianos, por el riesgo que corren al vivir en el país, en medio de tantos bandidos e injustos ciudadanos?

¿Qué deben hacer los miembros de las instituciones legítimas para cumplir con el sagrado deber constitucional de defender al Estado y a sus ciudadanos?  Si se cumple con el deber, corre el riesgo de verse incurso en un delito por acción, si no lo cumple, lo cometerá por omisión, en conclusión las cárceles se llenarán de inocentes de la Fuerza Pública. ¡Qué injusticia!


A pesar de la nobleza del pueblo colombiano y de la aceptación obligatoria de los fallos emitidos, todo será viable y de posible aplicación. Pero queda el dolor amargo fundamentado en sus contenidos, aparentemente ejemplarizantes, carentes de análisis dentro de los principios éticos y de justicia, por su orientación destructora para las personas y las instituciones de bien, que actúan en defensa legítima del Estado y que han entregado todo por la patria. ¡Qué injusticia!

¿Será necesario despolitizar la justicia y que los órganos de control sean más efectivos?  ¿Será posible que nuestros respetados miembros de las Altas Cortes, recibieron un alto encargo para el cual no estaban preparados o sus competencias no alcanzaron las expectativas, o fueron indebidas y sobre estimadas por sus mismos integrantes o simplemente su categoría no se ha adaptado a esa alta dignidad, dejando en sus fallos a un lado los objetivos y propósitos nacionales? Valdría la pena una autoevaluación oportuna de parte de los interesados para demostrar que empleando todas sus brillantes competencias jurídicas, se enmendarán los posibles errores cometidos.


Para fortalecer la justicia y evitar que se cometan más injusticias, es prudente recomendar a quienes tienen la responsabilidad de dirigir el Estado en sus poderes públicos, un dialogo abierto y franco para lograr entender cuáles son los objetivos y fines del Estado, trabajar en la misma dirección complementando o generando las leyes requeridas o simplemente acondicionarlas para obtener la eficacia, dentro de la compleja realidad del conflicto colombiano. Ver la necesidad de efectuar una reforma constitucional, que garantice la equidad para los integrantes de la Fuerza Pública, en las diversas situaciones dentro del conflicto armado que vive el país, generado por sus enemigos y en ningún momento, por quienes la defienden y protegen sus intereses.

“Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla”  (Fidel Castro)

Bogotá, 14 de Junio de 2011

*Miembro del Centro Colombiano de Pensamiento Político-Militar


miércoles, 8 de junio de 2011

LA LEYENDA DE MARQUETALIA

Sobre la leyenda de Marquetalia
Por Eduardo Mackenzie
7 de junio de 2011

Casi todos los años, hacia mediados de mayo,  la prensa de Bogotá repite de manera rutinaria los gazapos de siempre sobre Marquetalia: que allí fue donde “nacieron” las Farc, que allí “50 campesinos se  alzaron contra el gobierno de Guillermo León Valencia”, que allí fue “derrotado” el Ejército, que allí surgió la guerrilla “más fuerte” de Latinoamérica, etc.  Ese mito, fabricado por la propaganda  mamerta, tiene la piel dura por una razón: porque los historiadores y los periodistas, quienes deberían ser serios y sentirse obligados a investigar para poder contar lo que allí ocurrió realmente, se contentan con tragar entero las imposturas fabricadas por gente que se burló siempre de la verdad.

Este 28 de mayo, en efecto, Jineth Bedoya Lima, célebre reportera de El Tiempo,  fina conocedora del tema de las Farc  y de las otras bandas ilegales del país, firmó un buen reportaje sobre los esfuerzos del Ejército colombiano para retirar las minas antipersonas con las que las Farc han sembrado la región de Marquetalia. Sin embargo, en ese texto interesante y bien intencionado volvieron a  aparecer los curiosos clichés de marras: que hace 47 años Marquetalia era “una hacienda”  y que  allí  “50 campesinos se alzaron contra el gobierno de Guillermo León Valencia”.

El embuchado fue rematado con el dudoso “testimonio” de un “viejo del pueblo” de  Planadas quien le dió a la periodista, como si nada, y sin que ésta se percatara de la manipulación, dos datos adicionales mentiroso. El “viejo” afirma, por ejemplo, que “el 29 de diciembre de 1964 empezó la histórica operación Marquetalia” y que  allí "el Ejército perdió la batalla y se engendraron (sic) las Farc".

Falso. El Ejército no perdió allí ninguna batalla. Todo lo contrario: del 17 de mayo al 15 de junio de 1964 (nada que ver con diciembre),  el  Ejército desalojó, en brillante acción, las huestes atrincheradas de Isauro Yosa y “Tirofijo”, tras evitar la trampa que éstos, siguiendo el modelo indochino,  habían preparado para masacrar la tropa.  Tras los tropiezos iniciales, debidos más a la geografía que a otra cosa, los militares ingresaron a la tupida zona, pusieron fuera de combate a 35 guerrilleros, capturaron a otros 54, liberaron  la población del yugo terrorista y  se apoderaron de la documentación del grupo armado. Desde el primer empuje de los militares, el astuto “Tirofijo” huyó con una escolta de 48 guerrilleros, hacia un enclave secreto en la región de Guayabero. Los otros escaparon por un sendero hacia el enclave de Riochiquito, donde tratarán de hacerle frente al Ejército sin ningún éxito pues serán  desalojados de allí en septiembre del mismo año.  

Las Farc  no “se engendraron”  en Marquetalia. Esa organización, como estructura militar con una orientación ofensiva bien precisa, ya existía en esa fecha, aunque sin nombre, y estaba consolidando varios frentes en torno de un epicentro,  bajo el control del Partido Comunista, el ojo de Moscú en Colombia. La proclamación de la tenebrosa sigla no había sido hecha, como pensaban hacerlo, pues el rápido asalto del Ejército no les dio tiempo. 

Las Farc fueron una de las creaciones típicas de la URSS para llevar su  Guerra Fría al continente. Pese a ello, y al apoyo material de Cuba, esa guerrilla no fue una de  las más exitosas de Latinoamérica, como algunos predican, pues nunca lograron conquistar el poder (como sí lo hicieron dos guerrillas comunistas del continente). Ni siquiera fueron capaces de conquistar, de manera durable, un sólo kilómetro del suelo colombiano.
Planadas tampoco fue el lugar donde  se formó la primera guerrilla comunista colombiana. Ese lugar fue Viotá, epicentro de la llamada “república independiente del Tequendama”, donde los vieiristas, con la ayuda de Víctor J. Merchán, erigieron su primera escuela de guerrillas, en las barbas mismas de las autoridades, quienes no tenían claro  qué tipo de adversario tenían en frente.

Marquetalia no era una “hacienda” con inocentes labriegos, como pretende la leyenda. Era una meseta, epicentro  de una amplia región llamada Gaitania. El verdadero nombre de ese punto era El Támaro. Quien se inventó el apelativo de “Marquetalia” fue  el guerrillero comunista  Jacobo Prías Alape, alias “Charro Negro”, quien en 1955 le dio ese nombre para rendir homenaje al sindicalista Manuel Marulanda Vélez, el verdadero, no el que después transformó ese nombre en apodo para tratar de quitarse de encima el remoquete de “Tirofijo”.  La etiqueta “Marquetalia” no tiene que ver con la trayectoria de Pedro Antonio Marín.  Este, en enero de 1960, tras la muerte de “Charro Negro”, adoptó  el nombre de “Manuel Marulanda Vélez” .

La región de Gaitanía tenía otro nombre pero fue bautizada así por  Fermín Charry Rincón, un activista  y guerrillero comunista. En 1949,  él se apoderó de ese paraje de difícil acceso para crear la “república independiente de Gaitania”.  Ese lugar dispone de  corredores naturales  hacia Caquetá y Cundinamarca  y limita con cuatro departamentos (Huila, Tolima, Valle del Cauca y Cauca).

Por su carácter estratégico, aislado e inhóspito,  esa región se convirtió en zona de repliegue de bandoleros. Isauro Yosa,  “Charro Negro” (el jefe de Tirofijo)  y Ciro Trujillo, derrotados  en otros departamentos,  se ocultaron y  refugiaron allá, sobre todo desde 1959.  Meses después,  esas bandas se dieron a la tarea de reforzar sus instalaciones: cavaron  túneles  y trincheras y erigieron un bastión que pensaban sería inexpugnable, desde donde lanzaron sus “comisiones”, es decir sus bárbaras expediciones contra los campesinos y los notables de la región para  ponerlos bajo sus órdenes. A ese lugar fueron a dar las huestes errantes de cuatro enclaves armados: Planadas, Rionegro, La Herrera y Miraflores. Por eso, desde 1962, el Ejército había llegado a la amplia región de Gaitania para pacificarla.

Las primeras repúblicas independientes, unas liberales y otras comunistas, aparecieron  durante el gobierno de Laureano Gómez y se extendieron desde entonces, hasta que Jules Dubois, un periodista norteamericano, dió cuenta del fenómeno en el Chicago Tribune, el 20 de noviembre de 1961. Fue a raíz de eso que Álvaro Gómez Hurtado, diez días más tarde, expuso la cuestión ante el Senado colombiano.  En ese momento ya había once “repúblicas independientes”. 

La táctica de los comunistas en esos enclaves fue muy hábil: permitir la coexistencia de grupos adversos para asimilarlos. Los campesinos liberales y conservadores podrían recibir protección de los comunistas bajo tres condiciones: respetar a sus protectores, no hacer proselitismo y asistir, obviamente, a reuniones de adoctrinamiento a cargo de expertos. De ese experimento salió una fauna política de nuevo tipo. En ciertas zonas  apareció gente que se decía “liberal-comunista”, así como “conservador-comunista”, “católico-comunista” o “protestante-comunista”. El país  ha  olvidado eso.

Ello explica, sin embargo,  la aparición de una alianza de las extremas (MRL, comunistas y hasta una fracción disidente laureanista) que se opuso al pacto del Frente Nacional de 1957 el cual abrió  una salida constitucional al problema de quien sería el presidente de la República en 1962. Para los coaligados era impensable otra solución que no fuera de hecho o violenta. Empero,  serán aislados y derrotados gracias a la popularidad del Frente Nacional y su sistema de  alternancia y de paridad política.

Comentario:

Buenas  tardes:
Que  interesante  tratar  estos  temas  que  además  de  históricos,  hacen  evocar  épocas  pasadas  de  nuestras  vidas  en la  carrera  de  las  armas. Para  conocimiento  de  todos  ustedes,  si  es  que  no  lo  recuerdan, la  primera  Operación  Militar  en  la  Zona  de GAITANIA,  la  cumplió en  Batallón  de  Artillería  N° 6 Tenerife, creo  en  1962,    planeada  y  dirigida  por  el  señor  Teniente  Coronel JAIME  SARMIENTO (q.e.p.d.) ,  a  la  cual  se  denominó “Penetración”   que  tenía  como  finalidad  atacar  a  un  grupo  de las  guerrillas  Comunistas,  en  dos  columnas,  cada  una  por  una  margen  del  río Ata. Me  correspondió  por  suerte  la  menos  comprometida  y  al Teniente BONILLA  RUIZ  EDUARDO la margen  que  defendía  el  Sargento  PASCUAS,  quien  con  un  disparo certero  terminó  con  la  vida  del  Joven  oficial unas  pocas  horas  después de   haber  iniciado. Si  la  memoria  no  me  falla  salimos  a  las  03:00  y  el  ataque  fue  como  a  las  06:00 Hs. Sel  señor  Teniente HECTOR  CORREDOR  continuó  con  la  patrulla.  La  tarea   se  completó  y  llegamos  hasta  San  Miguel  ,  lugar  donde permanecimos creo  dos  semanas  y  donde  fuimos  hostigados   en  diferentes  momentos  por  estos  bandidos.  Nunca  olvido el  rescate  de  dos  heridos  hecho  por  el  hoy  señor  General ® MANUEL JAIME  FORERO  QUIÑONEZ  en  un  helicóptero  de  Burbuja el  cual  milagrosamente  logró  tomar  altura luego  de iniciar  el  vuelo  en  condiciones   bastante  difíciles..

Qué  pena,  pero  hay  escritos  que  nos  remueven  el  fondo  del  alma… y  por  eso  escribo  estas  notas… que  espero  hayan  sido  evocación  para  algunos  compañeros.

Feliz  tarde

CR ALVARO BONILLA LOPEZ


lunes, 30 de mayo de 2011

La Opinión de la Semana

Tercera Vía: una tendencia Presidencial

Por Mayor General Ricardo Rubianogroot Román *

Tercera Vía,  política contemporánea, donde su figura central es el Inglés Anthony Giddens, es una forma de pensar y de actuar,  podría resumirse en querer extractar lo mejor de las dos grandes vertientes políticas existentes en el mundo: el Capitalismo y el Socialismo. Es indiscutible que estas dos tendencias poseen en sus premisas aspectos positivos a tener en cuenta; de parte de quienes  promulgan la tercera vía y comulgan con ella, podrían escucharse frases como esta, “aprovechemos lo positivo de cada una de estas tendencias y hagamos una tercera e intermedia posición mas fuerte, mas concisa”, con ese punto de vista tan simplista, el concepto sería llamativo y válido.


La tercera vía aun no es no es un programa concreto de acción, a pesar que se inició a hablar de ella desde la terminación de la Segunda Guerra Mundial. Es un conjunto de aspiraciones y motivaciones, por el momento son ideas vagas y nada concretas, noción vacía, sin contenido real, que van desde lo moral a propuestas muy prácticas pero carentes de bases sólidas. Esas aspiraciones de justicia social, eficiencia, crecimiento y desarrollo, libertad, democracia, exprésense como se expresen, representan las ideas y aspiraciones que han llegado a constituir el objeto de esta práctica política contemporánea.


Inevitablemente la Tercera Vía se presta a equívocos y distorsiones. Más allá de una definición simplista de ser una propuesta cualquiera e imprecisa a favor de la democracia, no hay acuerdo general, no hay un criterio definido sobre lo que es, representa o busca. Propuestas o posiciones "terceristas" pueden ser (y a menudo lo son) fácilmente caricaturizadas como el triunfo del temor y la indecisión,  busca permitir la expresión de las fuerzas y sectores sociales, pero no demasiado, avala la libertad de acción del individuo, siempre que sea limitada, busca innovar, pero carece de una idea central nueva que sea diferente a otras, es decir: ¡si, pero no!


Quienes intentan describirla, manifiestan (wilkipedia): “las políticas de la Tercera Vía benefician en última instancia los intereses de las grandes corporaciones, en detrimento de las clases trabajadoras y los pobres, una muestra de la tendencia degenerativa que suelen padecer este tipo de enfoques en las sociedades democráticas es, la indefinición constante, la búsqueda enfermiza del consenso en todo y para todo.  Es decir querer quedar bien con todos y en todo, querer agradar a todo el mundo y a todas las tendencias, no definirse en un concepto especifico, no tomar partido,  no trabajar con un solo rumbo sino  en varios; es lo que en los evangelios de la religión Cristiana promulgan “de los tibios apártame!” ¡Que peligroso y delicado es ello! peor aun y muy aventurado, es querer liderar un país con esa política.


Además, debemos tener en cuenta que “Una cosa es invocar la Tercera Vía desde el punto de vista teórico y otra hacerlo en el contexto colombiano, donde hay una desinstitucionalización de largo recorrido histórico.” (Maya. Revista Semana lunes 28 de Junio 2010.) este concepto de Maya, es plenamente aceptado por el Presidente Santos. Es importante tambien entender que la realidad Colombiana es muy diferente a la de la Comunidad Económica Europea o al Reino Unido, donde las teorías de Tony Blair,  referentes a la TV, si tienen cabida. La tercera vía de la que hoy se habla es aquella gestada por el sociólogo británico A. Giddens, lo que determina en primer lugar, que se trata de una propuesta teórica del ámbito de la filosofía política surgida desde Gran Bretaña y que por ende, aplica principalmente a la realidad británica.


Corroborando esta afirmación y en relación a la Tercera Vía de Blair, Jospin y Schröder, Ricardo Lagos, presidente Chileno califica de “discutible utilidad teórica” y advierte: “Existen matices de diferencia entre el debate europeo y el latinoamericano... La Tercera Vía no puede entonces tener el mismo acento en una Europa de 30.000 dólares per cápita que en una América latina de menos de 5.000 dólares per cápita”.
Colombia entera estará en el futuro inmediato, atenta de cual será la salida adoptada por el Presidente Santos, cuando por un lado se muestra en contra de lo que promulgó la Corte Suprema de Justicia colombiana respecto a que el contenido de los computadores incautados a Raul Reyes en la operación Fénix,  no es prueba para ser tenida en cuenta en procesos legales, manifestaba tambien,  que su contenido  es irrefutable, abalado y confirmado por organismos internacionales e incluso  analizada por fuentes sensatas inglesas y difundido ampliamente en un contexto global,  mientras por otra parte, pretende desconocer  que “su nuevo mejor amigo” como se cataloga al presidente Chávez y el Presidente Correa  tambien estan relacionados en estos correos? Para ciertas investigaciones el contenido no tendrá validez jurídica, pero ¿para otras si? ¡Que encrucijada para el Presidente!


Cuando se desempeñaba como Ministro de Defensa en el Gobierno de Uribe, el actual Presidente Santos manifestaba su implacable intención de combate y decidida acción a terminar con la guerrilla por la vía de las armas, estaba de acuerdo con la expresión del entonces Presidente Uribe en el sentido de que en el país no se vive un conflicto. Ahora como Presidente no se observa tan determinante en lo primero, por ello la situación de orden interno y seguridad es otra muy diferente comparada con el Gobierno anterior, incluso se vislumbra  tendencia al deterioro,  cuando se le hacen criticas juiciosas y realistas de ese contexto de la seguridad, hay actitud reaccionaria; por otro lado  declarar explícitamente  e incluso enfrentarse a quien fuera su jefe y a quien debe en gran parte su nombramiento como presidente, en el tema “de conflicto Interno” buscando apoyar la aprobación de la Ley de Victimas, cuando como ya se manifestó, en el pasado su posición era contraria, sin analizar quien tiene o no la razón en ese planteamiento, lo importante si, es apreciar posiciones inciertas y variables que nos estan llevando a la inestabilidad.

Oportuno citar a Maquiavelo: “Es imposible ser al mismo tiempo un buen hombre y   buen Príncipe, quien  quiera ganar la Gloria política debe   renunciar   al   cielo, quien busque salvación sacrificará su reino”


Es preocupante esa disposición, imprecisión e indecisión que muestra el actual gobierno en variados temas. Es objeto ya de múltiples análisis por amigos del gobierno y sus detractores; lo que queda claro si es la marcada diferencia a políticas que otrora promulgara decidida y abiertamente.  He ahí el problema de las posiciones ambiguas como las promulgadas en una no muy robusta tendencia como es la Tercera Vía que nuestro Presidente proclama como una solución para Colombia en su libro “la Tercera Vía una alternativa para Colombia”.


Que bueno sería saber para donde nos lleva este Gobierno, para apoyarlo definitivamente, para trabajar al unísono con el o para controvertirlo abiertamente, convertirse en críticos de sus desaciertos y advertir oportunamente de sus errores; no mas “aguas tibias”, no mas imprecisiones o posiciones confusas señor Presidente, camufladas en una política como la tercera vía que aun no es clara, que no tiene ejemplos en el contexto mundial, que demuestren que es acertada y efectiva, por favor no someta al país a un laboratorio experimental que arroja incertidumbre. No “nos lance al vacio” recordando una de las frases con las que se rechazaba a su contendor en la campaña a la presidencia, usted debe propender por el bien del país,  dar directrices claras, fijar objetivos sólidos, confiables, tendientes a resolver esa gran problemática en la que estamos inmersos, siguiendo parámetros reconocidos, tesis probadas; de usted y de su gobierno el país espera mucho, espera un “Buen Gobierno”]
 
* Miembro del Centro Colombiano de Pensamiento Político Militar
pensamiento.politico.militar@gmail.com

jueves, 21 de abril de 2011

La Opinión del día

Otro duro golpe al Ejército Nacional.


La  inmerecida y desafortunada baja del General Gustavo Matamoros Camacho


Por :  Centro Colombiano de Pensamiento Político Militar


Todo fue bien preparado. Sucedió el miércoles 20 de abril de 2011 a las 5 PM, cuando  el pueblo colombiano estaba de viaje por Semana Santa y todo el Ejército se encontraba desplegado en los trabajos de Seguridad y de apoyo a los afectados por la ola invernal. Por la mañana el Almirante Edgar Cely salió a los medios de comunicación a decir que en las Fuerzas Militares todo era paz, armonía, comprensión, solidaridad; por la tarde se confirmó lo que se comentaba en los pasillos y en algunos medios de comunicación: "Hay fractura en la cúpula militar".

Estos rumores fueron confirmados por los subsiguientes acontecimientos. El día miércoles 20 de Abril en las horas de la tarde, Almirante Cely llamó al General Matamoros,   para insinuarle que pidiera la baja, el General Matamoros se negó rotundamente, por lo cual fue llamado a “calificar servicios” de acuerdo a la facultad discrecional del gobierno. Un hecho de extrema gravedad por las implicaciones que esto tiene, particularmente al interior de las filas de Ejército Nacional, no se concibe bajo ningún punto de vista el tratamiento dado al segundo al mando de las Fuerzas Militares, sin la más mínima consideración y sin tener en cuenta las consecuencias que esto traerá para la moral de las tropas.  No se concibe que el Ministro de la Defensa Nacional no haya intervenido oportunamente para evitar este agravio o por lo menos haber oído al General Matamoros,  para luego tomar una determinación de esta dimensión; pero sí muy orondo al día siguiente en rueda de prensa, nombro a su reemplazo como si se tratara de un relevo rutinario de un mando medio. 

Lo cierto es que el General Matamoros, había presentado varias diferencias con el Comandante General, sobre temas conceptuales y de fondo, relacionadas con el Fuero Militar, La Justicia Penal Militar, el Fuero carcelario, los Comandos Conjuntos, compras de equipamiento militar y otros temas de alta importancia estratégica, particularmente para el Ejercito, por ser la Fuerza que está afrontando en un 90% los más duros embates de sus enemigos. Indudablemente Matamoros se convirtió en la piedra en el zapato, por oponerse  a la política de apaciguamiento y total abnegación ante los desafueros cometidos contra el Ejército  en los últimos años. No dudamos de las excelentes condiciones y virtudes de Almirante Cely, pero no compartimos su falta de flexibilidad y manejo de un equipo tan importante como es el Comando General.

El señor Presidente de la Republica en uso de sus atribuciones, nombró como Comandante General de las Fuerzas Militares al señor Almirante Celis, incluso años atrás,  había sido ejercido este cargo por el señor Almirante Holdan Delgado, quien efectuó un manejo prudente y cordial sin contratiempos; pero esto no quiere decir que esta decisión haya sido correcta y doctrinaria. No compartimos que una Fuerza como la del Ejército Nacional con más de 220.000 hombres, sea comandada por un marino que es experto en operaciones marítimas. Es como si se nombrara de Comandante de  la Flota Naval del Atlántico o de Comandante de la Armada, por el solo hecho de tener algunas tropas del Ejército,  a un General experto en operaciones terrestres. Si hablamos doctrinariamente y teniendo en cuenta la organización de los Comandos Conjuntos, que es el caso del Comando General, “dice que esta organización, deberá tener como Comandante a un miembro de la Fuerza que tenga el mayor componente”, y esto tiene su lógica desde donde se mire.  Todas las Fuerzas Militares del mundo siguen esta doctrina, no por capricho sino por norma organizacional, lo contrario será la improvisación por inexperiencia.

Respetamos y reconocemos la importancia de nuestra Armada Nacional, en los mares y ríos de nuestra patria, así como los decisivos y valiosos aportes de la Fuerza Aérea Colombiana, que sin su aporte hubiere sido imposible obtener los éxitos en las más importantes operaciones de los últimos tiempos.

Lamentamos profundamente la baja del General Matamoros. Un hombre íntegro, serio, inteligente que por divergencias conceptuales salió de baja con honor como corresponde a los Generales que defienden la Institución. El maltrato sufrido a un General de cuatro soles al darlo de baja en la forma como lo hicieron, es el fiel reflejo de cómo están maltratando al Ejército Nacional.

En este desafortunado hecho perdió el Ejército, perdió la Armada, perdió el Almirante Cely y perdió el país, así traten de minimizar el hecho. Los que deben estar celebrando en estos momentos por esta desafortunada baja del General Matamoros,  son los terroristas de las FARC y los enemigos solapados en las instituciones.


Bogotá, 21 de abril de 2011

CENTRO DE PENSAMIENTO ESTRATEGICO POLITICO MILITAR



pensamiento.politico.militar@gmail.com



miércoles, 13 de abril de 2011

Editorial de la Semana


ACABAR CON LAS FUERZAS ARMADAS



Centro Colombiano de Pensamiento Político Militar


Acabar con los Ejércitos de América, tal cual, es el objetivo, jamás desmentido, del Foro de Sao Paulo y de las organizaciones y gobiernos proclives a la izquierda.

Pero no. No es esa la idea de nuestro gobierno, ni de los medios, ni del aparato de justicia, ni de la opinión pública colombiana. Ni siquiera de las organizaciones de izquierda con todos sus tentáculos, incluyendo, por supuesto, a la subversión.  Esta pretende es atacar, vulnerar y debilitar la capacidad de lucha, ante la imposibilidad absoluta de declinar la “Fe en la Causa” de nuestro Ejército.

Paradójicamente el gobierno, los medios, la justicia, las ONG’s, consciente o inconscientemente, están contribuyendo a la grave desmoralización y desmotivación que hoy afecta por igual a los soldados y policías de nuestras fuerzas armadas. El término está en desuso, pero las fuerzas armadas existen, están vigentes y luchan por nuestra libertad con un profundo dolor de patria, debido al injusto tratamiento, que reciben en compensación a sus grandes sacrificios.

El síntoma es evidente y es cierto. Se comprueba simplemente conversando con soldados y policías que combaten en el monte.

Al soldado y policía colombiano le hace más daño el mal llamado “amigo de cuello blanco” que se hace pasar por aliado y que se encuentra inmerso en el gobierno, en la justicia, en los medios de comunicación, en los mismos gremios y en un sector despistado de la comunidad que juega un doble papel con la sociedad, según su conveniencia y oportunismo. A estos “amigos” desarmados les teme más el soldado que a los alzados en armas en el campo de combate, puesto que son los que más daño le están causando, protegidos por un sistema que hace resonancia y auspicia estas perversas maniobras.

La reflexión del soldado es simple y humilde, como su origen:

¿De qué vale seguir luchando por una causa noble y altruista para defender a una patria desagradecida e indiferente?

¿Para qué llegar hasta el sacrificio sublime de ofrecer su vida por aquellos a quienes les reclaman a gritos su presencia, cuando están en peligro y luego, cuando se encuentran protegidos los rechazan, los vituperan y los desprecian?
¿Para qué la hipocresía de señalarlos héroes en los titulares de prensa y en las pantallas de televisión cuando inmediatamente después del combate, los mismos jueces y periodistas les cambian el calificativo de “héroes”, por el de “asesinos”?

Por qué nuestros dirigentes y hasta los hombres de bien, les ofrecen el honor y la gloria, cuando marchan al combate y a su regreso, les truecan en un instante el honor por el deshonor y la gloria por la indignidad.

¿Por qué la justicia acusa sin juicio y condena sin pruebas en la mayoría de los casos, cuando de militares se trata y dónde están en ese momento los defensores de los derechos humanos... y dónde el gobierno... y dónde y dónde los periodistas... los industriales, los ciudadanos que se han beneficiado de su protección?

¿Por qué los medios de comunicación condenan anticipadamente, sin freno ni pudor, sin proceso, sin juicio y sin pruebas, con discriminación, a quienes portan las Armas de la República?

¿Por qué los aplausos generosos de la sociedad protegida se desvanecen, cuando cesan las trompetas del triunfo y de inmediato se vuelven a levantar, para señalar con dedo acusador a los hombres que han derramado su sangre por defenderlos?

¿Por qué siguen siendo indiferentes y apáticos el gobierno y sus estamentos a los reiterativos reclamos y peticiones de justicia que a diario les piden, con pleno derecho, los soldados y policías de Colombia?

Las voces del silencio que llegan a sus oídos son desoídas, porque no sirven para acrecentar su caudal político, pero es bueno que adviertan que están socavando las bases de la institucionalidad y en ese momento ¿a quién van a acudir?

Hay, hoy en el país, tres o cuatro voces de reconocidos y abnegados patriotas, ilustres periodistas, que con valentía y decoro se han atrevido a defender de oficio, a los olvidados de la patria, enfrentándose tan solo con el arma de la verdad, a las huestes venenosas de sus congéneres, que no han querido escuchar estas voces que pregonan la necesidad de sostener al Ejército, para que no dejen caer la Republica. Oídos sordos que no entienden que destruyendo al soldado, se están aniquilando a sí mismos.

El clamor que se oye de la reserva activa, todos los días, se apaga sin escucharse, porque el gobierno, los medios, los estamentos y el país en general, perciben a los viejos guerreros, como muebles viejos, a los que hay que mantener arrumados en los rincones del olvido.

La expresión de los Generales que han sido Comandantes del Ejército, se refleja en su último comunicado cuando dicen “Esta guerra larvada que ataca desde las sombras y  a cuyas formas sinuosas del engaño y perfidia, cierran los ojos sociedad y estado, al permitir que a sus instituciones armadas se les denigre, desconociendo su papel de defensores de la libertad y derechos que ilustran nuestro ser republicano”.

Cuando un pueblo pierde la memoria para olvidar a los que luchan y han muerto por su libertad y a los que regresan heridos y mutilados los esperan en los estrados, para seguirles mutilando el alma e hiriéndoles en las fibras más sensibles del honor. ¿Podrán estos hombres sentirse plenos de entusiasmo y de moral?

Sí. No nos podemos llamar a engaño; hay desmotivación y gran dolor en los soldados y policías de Colombia porque tienen en lo profundo motivos morales para estarlo.

No hay mejor soldado que el soldado colombiano, hoy se encuentra ofendido y humillado por gran parte de sus compatriotas, aunque continúan en la lucha sin esperar contraprestaciones. Por su sacrificio sublime, no necesitan recompensas, no reclaman honores, ni medallas, no quieren reconocimientos viles. Exigen con dignidad su derecho a no ser acusados sin razón, condenados sin juicio, ofendidos por sus propios conciudadanos.

Colombia necesita de sus soldados y policías, Los colombianos no podemos seguir siendo indiferentes a la suerte desgraciada que hoy viven nuestros verdaderos héroes.

Señores Comandantes, no dejen pasar esta oportunidad, lideren este propósito nacional, y defiendan a nuestros hombres con el mismo empeño y dedicación como han defendido su honor a lo largo de la vida!. La patria restablecida les agradecerá por siempre este gesto de grandeza.

Bogotá, 13 de abril de 2011

Centro Colombiano de Pensamiento Político Militar
www.pensamientopolitico-militar.blogspot.com


domingo, 27 de marzo de 2011

DEFENDIENDO LA JUSTICIA PENAL MILITAR

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El espíritu de combate frente al temor de la injusticia

Escrito por: Mayor General Ricardo Rubianogroot Román, Miembro del Centro Colombiano de Pensamiento Político Militar.

Mientras en varios países del mundo,  con visión futurista,  fortalecen la justicia  penal militar (JPM), la examinan, la actualizan, la mejoran, para que ella sea garante y coopere en la acertada marcha de las instituciones armadas y por ende  de su propio país, parecería que en Colombia nuestros dirigentes son incapaces de dimensionar lo que lograrán con las instrucciones dadas respecto de lo que será el futuro de la Justicia Penal Militar; o por el contrario, con toda la claridad y entendimiento saben que lo que están disponiendo será la catástrofe y el fin de la misma y por ende de las mismas Fuerzas Militares; este planteamiento se evidenció en el foro de JPM realizado recientemente en el país.

En mi experiencia como Comandante operativo que fui en gran parte de mi carrera de mas de 39 años, me correspondió entrar a analizar y  buscar alternativas,  al percibir en mis subalternos en los Comandos que desempeñé, actitud díscola y de inquietud, cuando se los asignaba a cumplir misiones de bombardeo e interdicción o cualquier misión típica que la Fuerza Aérea cumple para neutralizar a los enemigos de Colombia.

Cuando aquellos pilotos y tripulantes de las aeronaves de combate empleadas en esta  guerra que vive el país, se manifestaban preocupados, temerosos, faltos de protección,  exteriorizaban y demandaban con respeto, orientación, apoyo y garantías en lo que sería un posible enjuiciamiento penal, disciplinario o administrativo, por  posibles daños colaterales que podrían presentarse, producto de la operación ordenada y ejecutada por ellos, el Comando, no encontraba ni había propuestas o respuestas claras en textos legales ni en la asesoría legal recibida. La jurisprudencia encontrada no daba argumentos para tranquilizarlos y darles garantías.

Aquellos cuestionamientos surgían con mayor insistencia  al ver compañeros respondiendo legalmente solo por  cumplir cabalmente una orden de operaciones;  tenemos  el caso de Santo Domingo, como un ejemplo claro de injusticia, donde se condenaros con a altas penas a honestos pilotos y tripulantes.

Ese caso fue manejado por la Fiscalía con desconocimiento y sin deseos de argumentar el entorno operacional. Es conocido también que fué manipulado por legalistas ajenos a la institución,  evidentemente mal intencionados, quienes  direccionaron y argumentaron  que en esta operación, se habían infringido temas relativos a los  Derechos Humanos (DIH),  infortunadamente a quienes les correspondió la defensa carecían de planteamientos sólidos, consistentes y serios; a esa defensa le correspondía manifestar que quienes instruyan un caso de estos o similar, deben conocer de derecho pero también de temas militares, analizar el entorno en el cual se cumple una misión de combate, conocer de operaciones aéreas,   ser expertos en  temas tácticos,  estratégicos y militares, especialistas en el ambiente en que se da una guerra, es decir versados militares abogados en JPM. De esa manera procurar un dictamen  y  sacar avante una defensa justa para quienes trabajan por y para la nación.

En este proceso como en muchos, difícilmente se esgrimen argumentos o manifestaciones referentes al derecho internacional de los conflictos armados (DICA), cual es una de las alternativas y que es usada por las grandes potencias en lo conflictos en los que ellas participan, buscando protección y garantías para sus hombres.

Solo basta una mirada rápida, para apreciar como el ímpetu de operaciones ha disminuido tanto en lo terrestre, como en nuestros  ríos, mares y las acciones provenientes desde los aires se han reducido.  Quienes tienen hoy la responsabilidad del manejo de las instituciones castrenses con lógica entendible  por  formación, lealtad y complacencia al Gobierno Nacional, manifiestan que las tropas siguen a la vanguardia y con el ímpetu a flor de piel;  que  diferente es la realidad!   

Como nuestros respetados y estimados Comandantes no  pueden ni deben manifestarlo abiertamente, lo manifestamos quienes tuvimos la experiencia operacional y amamos nuestras instituciones militares: “tenemos tropas temerosas, no de combatir, temerosas de someterse a una justicia injusta y que  encuentran poco apoyo y garantías mínimas por  parte del mando y del gobierno”;    ni las mejores tropas con la mejor moral, con el espíritu de cuerpo desbordado, mejor preparadas y motivadas, podrían ganar una guerra de esta manera, con ese limitado soporte.

Veíamos en el foro que se llevo a cabo en días pasados en nuestra capital, el que tuvo como  tema central  la Justicia Penal Militar (JPM) y al cual asistieron representantes de gran parte del continente americano, en el, los asistentes narraban y exponían con seguridad y orgullo, lo que es la JPM en cada uno de sus países.

Se destacó el expositor Peruano, militar, abogado y legalista reconocido, el narró como la JPM en su país fue más atacada y vilipendiada que la nuestra, llegó prácticamente a desaparecer, pero con un manejo adecuado, con argumentos válidos, legislando apropiadamente, concientizando al gobierno de los efectos y consecuencias de una JPM débil para su país,  ella retomó su rumbo, se fortaleció y hoy es fundamental en el esclarecimiento y en la buena marcha de las operaciones militares de ese país hermano, el que nuevamente es objeto de una guerra asimétrica manejada por la izquierda y con directrices extractadas del Foro de Sao Pablo, que   silencioso y sistemáticamente  sigue incrustándose en los diferentes países de la región.

De la misma forma el representante del Gobierno de los Estados Unidos un General en servicio activo, lo que garantiza que es un experto en temas militares y  fundamental para desempeñar el cargo de directivo en JPM,  manifestaba magistralmente que el nivel y credibilidad de la JPM en su país, es el mismo que tiene la justicia ordinaria, incluso en oportunidades  y en mutuo acuerdo,  intercambian experiencias y personal para esclarecer casos legales, hay una constante sinergia y cooperación;  qué lejos estamos de este sano ejemplo que nos coloca esta potencia mundial en diversas áreas, siendo el ámbito legal una de sus fortalezas.

Lo que tal vez percibí con preocupación y  a lo que se le debe prestar mayor atención, fueron las manifestaciones y expresiones de los asistentes por Colombia, oficiales activos de la Fuerza Publica quienes en forma  insistente pedían a oficiales en retiro abogados miembros del Centro Colombiano de Pensamiento Político Militar CCPPM, quienes en su mayoría fueron los expositores en la mencionada ocasión, que fueran voceros, que procuraran cambiar ese fatídico destino que se avizora para la JPM Colombiana.

Acaso estan ellos tambien temerosos? actuar con claridad y decisión en este tema puede ser nefasto para sus carreras y su futuro institucional? que les impide a ellos manifestarse con sensatez en lo que perciben como incorrecto en temas de la JPM?
“Señores Comandantes, estimados compañeros, actúen con prestancia y en forma firme, es ahora y les correspondió a ustedes enderezar el camino, pues dejamos avanzar lenta y perjudicialmente esta circunstancias del  mal lugar  y  hora que ostenta hoy la JPM Colombiana, es cierto que esta realidad se debe entre otros factores,  que los que ya pasamos y los antecedimos en las filas castrenses, no actuamos oportuna y diligentemente para evitar esta pérdida,  no cometan ustedes nuestro mismo error”.

Perdimos prácticamente el Fuero Militar. Tenemos un manual operacional que cada vez restringe más las acciones militares exitosas. Hay en las cárceles y con procesos mas de  3.000 militares activos y retirados enjuiciados por aspectos operativos e inherentes al servicio. Las Fuerzas en forma individual, pues ni para ello hay un criterio unificado, han intentado organizar entes para la defensa operacional; allí está DEMIL tan duramente atacada recientemente y en donde su director fue obligado a dimitir. Somos ya espectadores fríos, escépticos y temerosos cuando la Fiscalía llega a las Unidades y a las Escuelas e Institutos a “sacar” a oficiales  y  suboficiales activos alumnos de estos cursos para llevarlos cárceles civiles, desconociendo la normatividad existente en este sentido. Nos han perdido el respeto y no nos hacemos respetar.  Las cárceles militares están desacreditadas, cuestionadas;  ¿que más veremos en los próximos días?  ¡A donde hemos llegado! Los únicos ganadores en esta realidad son los enemigos de la paz, las organizaciones de izquierda mal intencionada, ellos si han trabajado con dedicación y estan logrando sus propósitos.

Señores Comandantes de las Fuerzas Militares, abogados castrenses, directora de la JPM, militares en servicio y de la reserva activa, un llamado a la cordura, a la sensatez, a la reflexión y acción, en este tema tan sensible y de tanta trascendencia para el futuro de nuestras Institución armada, protejamos nuestra Justicia Penal Militar.

Bogotá, 26 de Marzo de 2011
Es un producto de la reflexión del Centro Colombiano de Pensamiento Político Militar

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